¿Se Acerca la Gran Tribulación?

De Edén a la Nueva Jerusalén: El Plan de Dios para la Humanidad

CAPÍTULO 8

EL DÍA DEL SEÑOR


¿Qué significa para la tierra un gran monte del espacio?

¿Cómo será el reino de Dios cuando llegue a la tierra?
¿Cuál es el efecto sobre la tierra de la séptima trompeta en el cielo? ¿Cómo será la profetizada resurrección de los muertos? ¿Será la vida en el más allá como la esperaban los faraones?

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En los ciclos cósmicos del mundo la edad jet de la gran tribulación se halla en el mismo centro o momento decisivo del plan de Dios para el universo. Desde la perspectiva de la dimensión jeh será el acontecimiento más grande que jamás ha habido en el universo. Los siete años de la edad jet continúan e intensifican el conflicto de la edad zayin. En cierta manera, ambos concluyen al mismo tiempo.

Durante la gran tribulación de este período, el profetizado reino de Dios en el cielo nace y empieza a descender a la tierra. Este es el “nene” en mi analogía del embarazo y la placenta. Increíble cómo pueda sonar, el dominio de Satanás llegará a su fin en la edad jet. Piénselo. Primero, Satanás será arrojado del cielo a la tierra; después será arrojado al infierno y encadenado por mil años. Queda totalmente encerrado para que ni siquiera pueda andar por el infierno, debido a sus cadenas. El dominio de Satanás es la placenta en mi analogía. Nace para ser desechada y quemada.

Mi próximo libro, El Misterio del 17 de Tamuz, le dirá en más detalle en cuanto a dónde, por qué y cuándo tendrán lugar todos estos eventos. Pero por ahora los colocaremos en el contexto de la historia de siente mil años de historia y profecía de la humanidad. El mensaje de jet es como un blanco de dos lados:

Estos eventos serán a la vez muy perturbadores y trascendentes más allá de lo imaginable, dependiendo de la perspectiva de uno. Elevarán a la humanidad a su nivel más alto jamás alcanzado, pero para hacerlo así Dios eliminará a todo el que se opone a su justicia y a su plan. Sólo los que estén dispuestos a aprender y a obedecer al Dios de Israel sobrevivirán para vivir en una civilización maravillosa gobernada por Jesús o Yeshúa como Rey de Reyes. El tiempo que usted dedique a leer este capítulo ampliará grandemente sus horizontes. Se lo prometo.

Un Gran Monte

Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra (Daniel 2:34-35).

Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación (Daniel 2:44-45).

Este capítulo trata del futuro milenio (mil años) de paz y prosperidad nunca vista en la tierra, que empezarán tres años después del fin de la gran tribulación, en el 2015. El Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo identifica la edad tet, cuando el mundo disfrutará de una nueva vida y una nueva civilización bajo el dominio de Dios.

Pocos libros se han escrito sobre esta edad futura de restauración de una tierra previamente destruida y restablecimiento de la armonía global entre las naciones porque no tenemos nada en el pasado con qué compararla. Un mundo sin guerra entre las naciones es inconcebible, aunque la mayoría de personas lo desean.

Debido a que está en el futuro no hay referencias históricas. Sólo un libro en el mundo, la Biblia, describe esta edad del reino de Dios en la tierra, y lo hace con autoridad. Es una vergüenza que tantos nunca han oído al respecto. Otros pueden solamente compararlo con el cielo; algunos lo confunden con el cielo.

Los filósofos han bregado con economía social, estructuras políticas e ideas psicológicas con el objetivo de mejorar a la humanidad, y todos han fracasado porque no han producido resultados. La mayoría de intentos de estilos utópicos de vida a la larga han fracasado, así que el público en general ya se ha dado por vencido en esto de edificar la sociedad ideal. La sabiduría aceptada de hoy denigra todo debate serio sobre el reino milenial de Jesús desde Jerusalén, tildándolo como fantasía de sueño en las nubes, sueños inmaduros o simplemente irreales.

Pero permítame insertar aquí una idea. Una semilla de mostaza es diminuta, pero si la siembra en el suelo, echará raíz y brotará. En pocos meses será un arbusto en pleno florecimiento. La edad tet del programa bíblico revela tal sociedad así de fantástica, que nunca ha existido ni en la tierra ni en el cielo.

No tenemos concepto de los secretos genéticos de una semilla de mostaza, la planta oculta en un grano diminuto. Pero una vez que brota, se afirma como impulsada por una fuerza invisible. Si usted nunca ha visto una planta de semilla de mostaza, llevaría todo un libro describirla. Así que este capítulo intentará ilustrar la semilla de mostaza de la resurrección de los santos. La edad tet del programa bíblico revela tal fantástico suceso.

Cuando Satanás sea arrojado del cielo a mediados de la gran tribulación, se anunciará el reino de Dios. Durante la gran tribulación en la tierra Satanás desatará su destructiva rebelión hasta que se reduzca toda vida en este planeta. Entonces intervendrá Dios. Jesús volverá y exterminará a todos los ejércitos de Satanás. Lo atará en lo que Apocalipsis 20:3 llama un profundo abismo, o infierno. Luego viene la primera resurrección de los fieles, sobre los cuales la muerte segunda no tiene poder (Apocalipsis 20:4, 6).

Estos santos resucitados ejercerán poder creativo inimaginable para beneficio de la humanidad. La tierra será restaurada, así como todos los que viven en ella. Al presente vivimos en un mundo lleno de logros tecnológicos. Cuando consideramos lo que la humanidad ha logrado incluso con nuestra tecnología presente, eso apenas nos da un indicio de lo que nos espera por delante.

Toda ciudad tiene su perfil de edificios fantásticos y presenta toda una variedad de expresiones artísticas y musicales. Unas breves vacaciones a un lugar distante al que se llega volando muy alto por los cielos, cruzando continentes, sólo para volver a casa una semana después es un episodio que no es rara ocurrencia para muchos. No sabría dónde empezar a compilar una lista de experiencias similares que rayarían en lo milagroso para alguien que nos visitara de la antigüedad.

Si tan sólo el hombre usara para el bien tales innovaciones. Si tan sólo se pudiera eliminar de este planeta el mal y acabar con la influencia de Satanás. Eso es exactamente lo que la Biblia nos dice que pronto será una realidad. Será un tiempo cuando ni Satanás ni su influencia estarán activos en la dimensión terrenal. No podrá manipular los asuntos de la humanidad porque estará encadenado en el infierno y no podrá escapar.

A diferencia del huerto del Edén no habrá engañadores escondiéndose detrás de los árboles o entre los arbustos buscando la oportunidad para arruinarles la vida a las personas. Sólo el pecado innato del ser humano podría causar problemas. La gente todavía necesitará cultivar su carácter, pero los santos redimidos vigilarán la tierra para que los propósitos divinos de gobierno funcionen sin contratiempos.

Aunque en este capítulo cubriremos un buen número de versículos bíblicos, hay muchos más pasajes bíblicos que describen esta edad venidera de restauración y de descanso de la influencia del mal. Algunos de estos conceptos tal vez sean un poco difíciles de entender porque hay que percibirlos espiritualmente. Para adquirir el aprecio debido uno debe contar con el Espíritu Santo morando en uno. Sólo Él puede abrirnos el entendimiento a las cosas de Dios. El Espíritu Santo traduce la palabra de Dios escrita de modo que tenga sentido y se vuelva interesante, si acaso no totalmente fascinante.

Si usted no entiende lo que está escrito aquí, pídale a Dios que envíe su Espíritu Santo para que usted pueda entender el mensaje de Dios para usted en estas páginas. El Dios de la Biblia ha prometido iluminar las mentes de los que se lo piden.

La Gran Limpieza

Antes de la venida del Día del Señor millones de ángeles del cielo estarán atareados haciendo preparativos para uno de los sucesos más asombrosos que jamás han tenido lugar en todo el universo. En la tierra, los que buscan a Dios estarán leyendo los capítulos 38 y 39 de Ezequiel. Estos pasajes de la Biblia les darán una nueva comprensión del plan de Dios para la tierra, porque ellos también tendrán que prepararse para un suceso.

Antes de que el Rey de reyes pueda venir a la tierra es preciso que se limpie a la Tierra Prometida de todos los huesos putrefactos de millones de cadáveres. La tierra alrededor de Jerusalén estará como basurero con cabezales químicos de guerra, recipientes venenosos y minas sin explotar. La festividad del Rey no será interrumpida por niños accidentalmente volados en añicos por explosivos mientras celebran la llegan del Rey desde el cielo.

En aquel tiempo yo daré a Gog (Rusia) lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar; y obstruirá el paso a los transeúntes, pues allí enterrarán a Gog y a toda su multitud; y lo llamarán el Valle de Hamón-gog.

Y la casa de Israel los estará enterrando por siete meses, para limpiar la tierra. Los enterrará todo el pueblo de la tierra; y será para ellos célebre el día en que yo sea glorificado, dice Jehová el Señor. Y tomarán hombres a jornal que vayan por el país con los que viajen, para enterrar a los que queden sobre la faz de la tierra, a fin de limpiarla; al cabo de siete meses harán el reconocimiento. Y pasarán los que irán por el país, y el que vea los huesos de algún hombre pondrá junto a ellos una señal, hasta que los entierren los sepultureros en el valle de Hamón-gog. . . y limpiarán la tierra (Ezequiel 39:11-16, paréntesis mío).

Una vez que se haya limpiado la tierra de Israel el Señor dará paso a la siguiente fase de su plan de redención: el gran Día del Señor. Este evento sucederá de una manera apropiada para un Rey divino.

Habrá muchos ángeles presentes, a los que se les permitirá ver la tierra por primera vez, y aprenderán su historia y tendrá compañerismo con el ser humano. Este intercambio unificará el reino de Dios, que empezó en el cielo y que finalmente llega a ser una realidad en la tierra. La comunicación entre las dimensiones basada en cinco y la basada en siete será increíble. La gran tribulación terminará, según mi predicción, el 21 de diciembre del 2015. Después habrá un suceso que eclipsará en grandiosidad todo otro día de la historia. Esta es la única esperanza de la humanidad.

El Regreso de Jesucristo

Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido (Daniel 7:13-14).

Viene el Esposo

El más grande evento del universo será la gran tribulación en el cielo, cuando el arcángel Miguel expulse de ese ámbito espiritual por la fuerza a Satanás y a sus seguidores. Las tropas angélicas de Dios purgarán todo rincón del universo, y eso resultará en una victoria total para los ejércitos celestiales. En toda la historia humana en la tierra Dios a menudo le ha permitido a Satanás que asista a su corte celestial. Satanás usaba estas ocasiones para acusar a los santos y agrandar sus problemas en la tierra. La remoción de Satanás producirá mucho júbilo entre los ángeles santos, que ya no tendrán que presenciar descortesía y desplante al dirigirse a Dios.

Los ángeles estarán vestidos como sus mejores galas al reunirse para ese gran Día del Señor. Los cielos estarán decorados para uno de los más grandes sucesos en toda la historia del universo: ¡las bodas de Jesucristo! El DiosHijo infinito entrará en una relación contractual de comunión íntima con los mortales del dominio más bajo: su iglesia desde el tiempo de Adán. El día de la boda ya ha sido anunciado. La unión eterna de Jesús con su esposa, los elegidos, cumplirá la visión de Dios, que fue fijada desde antes de la fundación del mundo.

Las bodas del Cordero a la esposa también será una coronación. El Señor de señores y Rey de reyes será coronado por seres humanos restaurados. Será un día de regocijo, risa y felicidad conforme el cortejo real de ángeles en fiesta vienen a la tierra con esplendor, poder y belleza. Los poderosos ángeles tocarán sus trompetas por última vez, la séptima vez. Después estas trompetas serán colocadas en un museo para conmemorar el más grande triunfo del DiosHijo:

Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más, sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas (Apocalipsis 10:5-7).

El “misterio de Dios” será revelado al toque de la séptima trompeta, cuando un ángel anuncie el regreso de Jesucristo. La hora exacta de su venida no se menciona específicamente en la Biblia, pero de acuerdo al sistema numérico hebreo probablemente sucederá el 24 de diciembre del 2015. Incidentalmente, por supuesto, la noche de 24 de diciembre es la ocasión que en toda la historia y en todo el mundo (y especialmente en Belén) se ha celebrado como el cumpleaños de Jesucristo.

No puedo pensar de un mejor tiempo para anunciar el más grande evento del universo que hacerlo coincidir con su cumpleaños. Tal como Jesús estuvo en la tumba por tres días (3 = guímel, “aprobación divina”) antes de su resurrección el año 33 d.C., creo que el regreso de Jesucristo a la tierra sucederá tres días después del fin de la gran tribulación (21 de diciembre del 2015).

El mundo podría recibir un maravilloso regalo de cumpleaños. Quisiera que Jesús escogiera esa fecha. Tendría sentido. En el más alto orden es tan obvio. La gran tribulación empezó con una destrucción total y terminará con la más grande fiesta de cumpleaños jamás registrada en la historia de la humanidad.

Muchos creyentes de los Estados Unidos creen que el Señor vendrá antes de la gran tribulación o en el clímax de la confusión, a mediados de la destrucción de este mundo. Discrepo. No pienso que será un buen momento. Dios es un Dios de orden, tal como se revela en los intrincados detalles de la naturaleza.

Como lo sabe todo agricultor hay un tiempo para sembrar, un tiempo para regar, y tiempo para cosechar. Después de la siega viene un tiempo de alegría festiva y celebración digna del supremo Dios y sus invitados. Me convertí en agricultor, y en la primavera empezamos el ciclo de la siembra. En el otoño, durante la cosecha, todo es demasiado frenético en los sembríos como para dedicar tiempo para descansar y hacer vida social. Todo el esfuerzo se dedica a la cosecha y a recoger el fruto que ha llevado tanto tiempo cultivar.

Jesús con frecuencia usó parábolas de la agricultura que eran consistente con su mensaje. Jesús no nos confundiría intencionalmente respecto a los tiempos más importantes del plan de Dios desde la creación usando alegorías extrañas en cuanto a su regreso para gobernar la tierra. Pienso que algunos maestros cristianos están confundidos porque no son agricultores. En lugar de llevar una vida sencilla cerca de la tierra, se la pasan, o están empleados, en prestigiosas universidades en las que la reputación se logra interviniendo en debates filosóficos esotéricos sobre asuntos obtusos.

El libro de Apocalipsis anuncia que el tiempo divino de cosecha tendrá lugar al fin de la temporada profética de crecimiento; al fin de la gran tribulación. Ningún versículo bíblico indica que el Día del Señor se divida en dos ocasiones separadas por siete años. Este gran tiempo de cosecha de los santos representa la culminación de todas las edades zayin.

De paso, los obreros son los santos porque en mis sembríos todos, inclusive los hijos pequeños, ayudan a toda hora hasta que todo el fruto maduro está en el granero. Dios instituyó ese sistema, y no he visto otro en operación. Pero muchas universidades cristianas enseñan a sus alumnos que Dios cosechará a sus santos antes de que el fruto esté maduro, lo que para mí no tiene sentido. Sea usted el juez.

Personalmente, si es que Dios viniera antes del período de la tribulación, le pediría que hiciera una excepción conmigo y me dejara aquí. No quiero ir al cielo y verme cara a cara con Satanás, ni con ninguno de sus demonios. Si Satanás todavía estuviera allí cuando tenga lugar mi resurrección, su presencia arruinaría mi encuentro cara a cara con mi Señor. La Biblia dice muy claramente que Satanás todavía está en el cielo al principio de la gran tribulación. Cualquiera que sea la decisión del Señor en cuanto a cuándo va a regresar a este mundo, yo quiero que me deje en la tierra hasta cuando Él en realidad viene para quedarse.

Además, necesito estar en la tierra para ayudar a mi familia y a mis amigos, y estar con ellos cuando vengan los tiempos difíciles y la muerte. No podría ser feliz en el cielo sabiendo que mis amigos han quedado en la tierra para sufrir la tribulación de siete años. Quiero estar cerca de ellos durante su hora de más honda necesidad. Como adolescente que crecí en plena Segunda Guerra Mundial recuerdo cómo las bombas estallaban mientras yo estaba sentado en algún sótano orando con no creyentes. Quiero estar cerca de ellos en su hora de mayor necesidad. Recuerdo a mi madre cristiana diciéndoles que hay vida, propósito y amor al otro lado, si es que nuestra vida en la tierra acabara aquí y en este momento.

Este mundo necesitará creyentes como yo y otros para que proclamen las buenas noticias cuando todo se esté destruyendo. No toda la leña se quema al mismo tiempo; algunos pedazos todavía se pueden rescatar antes de que todo quede en cenizas. Esa es la razón por la que quiero que se “me deje atrás.” Mi fe es que el Señor de los ejércitos escogerá su propio tiempo y confundirá a los sabios. Sea cuando sea el regreso del Señor, me alegraré de recibir mi nuevo cuerpo eterno. Pero la ocasión hace una tremenda diferencia para mí.

El Señor ama a los que odian el mal;
protege la vida de los que le son fieles;
los libra de caer en manos de malvados
(Salmo 97:10, vp).

El Reino de Dios Llega a la Tierra

El Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo indica un quinto evento (cinco = jeh, “el otro lado”). La más grande promesa de Dios, de que el dolor, las lágrimas y la guerra nunca más asolarán el mundo, se cumplirá. La Segunda Venida de Cristo establecerá el reino eterno sobre la tierra. Este reino todavía no existe, pero la Biblia indica que en el cielo se están haciendo los preparativos.

Hace dos mil años:

Dicho esto, mientras ellos lo estaban mirando, Jesús fue levantado, y una nube lo envolvió y no lo volvieron a ver. Y mientras miraban fijamente al cielo, viendo cómo Jesús se alejaba, dos hombres vestidos de blanco se aparecieron junto a ellos y les dijeron:

—Galileos, ¿por qué se han quedado mirando al cielo? Este mismo Jesús que estuvo entre ustedes y que ha sido llevado al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse allá (Hechos 1:10-11, vp).

De aquí a pocos años en el futuro:

Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de Reyes y Señor de señores (Apocalipsis 19:11-16).

Poco después de la venida del Señor en esplendor, los sobrevivientes de la gran tribulación querrán darle a Dios honor y coronarle Rey de reyes y Señor de señores sobre todas las naciones de la tierra. Ninguna nación quedará excluida. Entonces el quinto reino, que Daniel describe como una piedra que sale del cielo y crece hasta hacerse un gran monte, llegará a ser la tercera civilización de la humanidad (Daniel 2:31-45). La primera civilización existió antes del diluvio. Nos acercamos al fin de la segunda civilización, y la tercera, comúnmente llamada milenio, empezará en el 2018 y terminará en el 3018.

El Jinete del Caballo Blanco

Mucho sucederá en el cielo mientras los ejércitos celestiales se preparan para la marcha de victoria a la tierra. El siguiente suceso se anunciará con trueno, relámpagos, rayos y el toque de miles de trompetas para anunciar el segundo nacimiento de Jesucristo con una exhibición de grandeza cósmica. Será un espectáculo impresionante y un momento fantástico en la historia del mundo.

Jesucristo se levantará de su trono y montará un caballo blanco. Millones de ángeles y de seres humanos redimidos, todo vestidos de ropas blancas brillantes, se alistarán para seguirle.

Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de Reyes y Señor de Señores (Apocalipsis 19:11-16).

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro (Mateo 24:29-31).

Con una franja de oro sobre sus hombros el Señor Jesucristo entrará a Jerusalén cabalgando sobre un caballo blanco en compañía de millones de ángeles y de seres humanos. (Este es el quinto caballo de la gran tribulación: cinco = “el otro lado”). Todos irán vestidos con ropas de fiesta y tendrán ramas de palmas en sus manos, cantando en exuberante alegría al borde de las ruinas de Jerusalén. Se pondrán de pie con Jesucristo en la cumbre del Monte de los Olivos, que habrá sido elevado hasta ser un gran monte por el tremendo terremoto que marcará el fin de la gran tribulación. Desde allí Jesucristo gobernará el nuevo orden mundial. Será coronado Rey de reyes y Señor de señores. Entonces empezará la tercera civilización.

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda (Mateo 25:31-33 ).

La Séptima Trompeta (Vista desde el Cielo)

El plan de Dios se hará entonces realidad tal como fue predeterminado desde antes de que empiece la dimensión tiempo. Los que sean hallados dignos estarán a su derecha, y los condenados estarán a su izquierda. Los justos estarán vestidos de blanco y relucirán con esplendor celestial.

La Resurrección de los Santos

Simultáneamente con la aparición del Día del Señor el arcángel Miguel anunciará con gran voz que ha llegado el tiempo para tenga lugar el triunfo final sobre la tierra. Este último hito será una celebración majestuosa y una gran proclamación que resonará por todo el universo. Será proclamada con fuerte toque de trompetas, relámpagos de esplendor y grandeza inconcebible En un espectáculo de extremo poder cósmico Miguel declarará la llegada de una Realeza suprema, acompañada de millones de seres de todo rincón del universo. Los titulares proclamarán: “Ahora ha llegado la resurrección de los santos.”

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras (1 Tesalonicenses 4:16-18).

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años (Apocalipsis 20:4-6).

Dios pondrá fin a la dimensión tiempo de zayin, que estaba sujeta al dominio de Satanás, pero continuará la vida en la tierra. De alguna manera Dios pondrá todo el historial de las naciones el banco de la memoria de los redimidos vivos, que serán resucitados para poblar el universo futuro. El sistema mundial del mal será destruido, y Satanás será descartado en el último día. El mal y el maestro del mal no serán recordados nunca más por los siglos de los siglos.

Desde que el plan de Dios fue revelado a la iglesia los cristianos han estado mirando hacia adelante, al prometido regreso de Jesús a la tierra para finalmente acabar con todo sufrimiento e injusticia, muerte y engaño. Los creyentes fieles están anhelando la liberación de sus semejantes. También anhelan que la creación natural sea redimida de todo mal y el fin de las fuerzas destructivas de la civilización rebelde que han asolado a la tierra. Los océanos claman por la pérdida de sus peces, corales y vegetación que llenaba sus aguas. Las selvas lloran por sus árboles arrasados. Los campos agrícolas gimen por el abuso y mal manejo del envenenamiento químico y pérdida del suelo cultivable. Las aguas claman: “¿Por qué estamos tan horriblemente contaminadas?”

Y pudiera seguir con los clamores de los ecosistemas de la naturaleza. Toda la naturaleza con ansia espera que aparezca el Hijo de Dios. La palabra de Dios da esperanza para el futuro:

Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo (Romanos 8:19-23).

Después de ese evento espectacular los santos estarán listos para trabajar. Han estado esperando este momento, y ahora aplicarán toda su energía a restaurar la tierra:

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección (Apocalipsis 20:4-5).

El versículo bíblico que sigue indica que cuatro grupos de redimidos recibirán recompensas y un grupo será juzgado. (Recuerde: El número 5 significa “el otro lado”).

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos (1) los profetas (2), a los santos (3), y a los que temen tu nombre (4), a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra (5) (Apocalipsis 11:18, números añadidos).

A mi juicio las diferentes clasificaciones son como sigue:

Grupos Recompensados

  1. Siervos o Supervisores del Tempo de Dios: Grupo de personas separadas de las doce tribus de Israel. Estos son los 144.000 siervos a que se refiere el libro de Apocalipsis y que serán seleccionados y recompensados por su fidelidad durante los tiempos difíciles de la gran tribulación. (Puede leer más sobre esto en el capítulo 5).
  2. Profetas o Séquito Embajador de Jesucristo: Este grupo proclamó la fe cristiana y no renunció a ella bajo las más severas circunstancias. Perdieron sus vidas por el Señor Jesucristo. Yo los llamo “el séquito de Jesucristo” porque se los halla directamente bajo el trono de Cristo. Uno no puede acercarse más al Señor que eso. (Véase capítulo 5).
  3. Santos o el Cuerpo de Cristo: A este grupo especial se le llama “los primogénitos” o “herederos de Jesucristo.” Son los maestros, predicadores, evangelistas y misioneros de la fe cristiana (Véase capítulo 5).

    La palabra santo se ve primero en el libro de Enoc, que es parte de una colección de escritos antiguos a los que se conoce como la “Pseudepígrafa.” Estos libros, que aducen haber sido escritos antes del diluvio, mencionan al ángel Miguel, así como también a Adán, Caín y Noé. Judas, el medio hermano de Jesús se refiere al libro de Enoc en su carta a los creyentes, que aparece justo antes del libro de Apocalipsis en la Biblia.

De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él (Judas 14-15).

Enoc vivió antes del diluvio. Su profecía es la descripción más antigua de un cuerpo especial de creyentes con el nombre de santos. Pero 1715 años más tarde, (en 573 a.C.) Daniel usó la misma palabra en su libro de profecía. En tiempos de los romanos el nombre fue cambiado y acabamos con otros cuatro nombres para estos santos (Véase “El Cuerpo de Cristo” en el capítulo 5).

El nombre santo vuelve a aparecer en el libro de Apocalipsis, en el evento de la “primera resurrección,” cuando el Señor regresa con grandiosidad acompañado por diez mil veces diez mil santos. Muchos cristianos no entienden la historia de los nombres, y especialmente de este grupo. Sin entender las conexiones a través de la Biblia, conciben falsas interpretaciones y resultados confusos. Muchas de las teorías cristianas han surgido de eso y han producido toda clase de denominaciones como resultado.

Jehová vino de Sinaí, Y de Seir les esclareció; Resplandeció desde el monte de Parán, Y vino de entre diez millares de santos, Con la ley de fuego a su mano derecha (Deuteronomio 33:2).

Ustedes, por el contrario, se han acercado al monte Sión, y a la ciudad del Dios viviente, la Jerusalén celestial, y a muchos miles de ángeles reunidos para alabar a Dios (Hebreos 12:22, vp).

Los carros de Dios se cuentan por veintenas de millares de millares; El Señor viene del Sinaí a su santuario (Salmo 68:17).

Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones (Apocalipsis 5:11).

Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos (Daniel 7:9-10).

  1. Los que temen su nombre. Estos son los “santos multinacionales” (creyentes del Antiguo Testamento) así como todos los niños que no nacieron y niños que murieron en la infancia. El lado superior del Hades quedará vacío de todos los que fueron hallados dignos de recibir vida eterna (Véase capítulo 5).

Grupo Juzgado

  1. Los que destruyen la tierra. Este grupo se compone de Satanás y sus demonios. Los demonios son espíritus malos y ángeles caídos, que serán sacados tanto del cielo como de la tierra y arrojados al lago que arde para siempre. Este grupo también incluye a una gran multitud de gente impía que estarán perdidas y morirán durante la gran tribulación, sin nunca ser reconciliados. Mortales condenados s eguirán a los ángeles que han sido guardados en las tinieblas de afuera hasta el día del juicio final, y al final.

    Últimadamente, los “inmortales” malos expulsados de la dimensión jeh serán arrojados al lago de fuego, que es como un agujero negro del universo para su destrucción absoluta. Estos ángeles caídos de antes del diluvio se mezclaron sexualmente con seres humanos para procrear, lo que fue una de las razones principales para la destrucción mundial en tiempo de Noé (siendo la extrema violencia la otra). Según Judas, el libro de Enoc profetizó este juicio antes del 2288 a.C.:

Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día (Judas 6).

Dios preparó un lugar especial, al que la Biblia llama infierno, para contener a todos estos espíritus malos, a fin de evitar que causen más daño al universo y a la tierra. Este lugar es una sala de espera temporal que dejará de existir una vez que haya servido su propósito (Más detalles se proveen en el Capítulo 6).

Todos los seres humanos perdidos, que no han sido reconciliados por Jesús, irán a ese lugar terrible cuando mueran. Los espíritus demónicos que fueron creados antes de que la tierra empiece estarán allí para recibir a cada uno de los seres humanos recién llegados. Advierto a mis semejantes que no se mezclen con esta jauría del mal de tiempos prehistóricos. Si usted acabara en las tinieblas de afuera, hay dolor como crujir de dientes sin fin a la vista.

Considere esto. ¿Qué tal si usted equivocadamente ordenara una terrible flagelación para un joven que resultó ser hijo del juez que va a ventilar su caso? Este juez fue designado para dictaminar su caso, con el poder de declararlo bien sea inocente o culpable. Podría ponerlo en libertad o condenarlo a que sea ejecutado. ¿Qué probabilidad va a tener de ganar su caso ante este juez cuando él descubra que usted fue el causante para que su hijo sea flagelado al punto de dejarlo como tiras de carne viva colgando sobre sus huesos, y luego colgarlo en un madero para que muera? Esto es lo que nuestros pecados le hicieron al Santo que nunca pecó. Solo suplicando misericordia al Hijo le dará a usted una posibilidad de vida. El Hijo determinará su destino cuando él hable con su Padre. Él murió para que el perdón pueda ser posible frente a la justicia, pero debemos humildemente pedirlo.

Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio (2 Pedro 2:4 ).

Miles de años después de las profecías de Enoc, Pedro escribió palabras similares. Tal vez él también había leído el libro de Enoc.

Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. (Mateo 25:41).

Al final Dios cerrará la dimensión tiempo (dalet) y un universo de eternidad empezará de nuevo con ciclos ininterrumpidos de bendiciones:

Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego (Apocalipsis 20:14-15).

La Última Trompeta (Vista desde la Tierra)

Después de que se toque la séptima trompeta los cuatro grupos redimidos se unirán a millones de ángeles en un fantástico desfile a la tierra:

El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos. Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado. Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo (Apocalipsis 11:15-19).

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero (Apocalipsis 19:9).

La Venida del Señor por los Elegidos

En la iglesia inicial algunos creyentes se preocupaban porque tal vez se habían perdido la resurrección. Pablo corrigió ese malentendido:

Ahora, hermanos, en cuanto al regreso de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, les rogamos que no cambien fácilmente de manera de pensar ni se dejen asustar por nadie que diga haber tenido una revelación del Espíritu, o haber recibido una enseñanza dada de palabra o por carta, según la cual nosotros habríamos afirmado que el día del regreso del Señor ya llegó. No se dejen engañar de ninguna manera. Pues antes de aquel día tiene que venir la rebelión contra Dios, cuando aparecerá el hombre malvado, el que está condenado a la perdición. Este es el enemigo que se levanta contra todo lo que lleva el nombre de Dios o merece ser adorado, y llega incluso a instalar su trono en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios.

¿No recuerdan que yo les hablaba de esto cuando aún estaba con ustedes? Y ahora ustedes saben qué es lo que lo detiene, para que no aparezca antes de su debido tiempo. Pues el plan secreto de la maldad ya está en marcha; solo falta que sea quitado de en medio el que ahora lo está deteniendo. Entonces aparecerá aquel malvado, a quien el Señor Jesús destruirá con el soplo de su boca y reducirá a la impotencia cuando regrese en todo su esplendor. En cuanto a ese malvado, vendrá con la ayuda de Satanás; llegará con mucho poder, y con señales y milagros falsos. Y usará toda clase de maldad para engañar a los que van a la condenación, porque no quisieron aceptar y amar la verdad para recibir la salvación. Por eso, Dios deja que el error los engañe y que crean en la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no han querido creer en la verdad, sino que se complacen en la maldad (2 Tesalonicenses 2:1-12, vp).

Pablo pone la gran tribulación en la relación apropiada a la venida de Jesús. El “hombre malvado” es el Anticristo que será destruido cuando venga el verdadero Mesías. Solo entonces la humanidad presenciará “su venida con esplendor.” Detrás de la escena terrenal, grandes eventos empezarán a sucederse en el cielo:

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro (Mateo 24:31).

La frase “los cuatro vientos” identifica a la tierra; sin embargo, habrá una reunión simultánea en el cielo, del un extremo del universo al otro. No sé dónde está ubicado el paraíso, pero el toque de trompeta tendrá volumen suficiente como para hacer que todos vengan a este evento victorioso:

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre (Mateo 24:36).

Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase (Marcos 13:33-34).

La orden para ir la dará el Jefe de los ejércitos celestiales. Este honor lo ostenta exclusivamente DiosPadre (Alef). El jinete del caballo blanco, Jesucristo, está esperando la señal para ejecutar esa orden:

Manténganse ustedes despiertos, porque no saben cuándo va a llegar el señor de la casa, si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la mañana; no sea que venga de repente y los encuentre durmiendo. Lo que les digo a ustedes se lo digo a todos: ¡Manténganse despiertos! (Marcos 13:35-37, vp).

El versículo mencionado arriba muestra cuatro husos horarios: el anochecer, que empieza a las 6 pm, la medianoche, a las 12, el canto del gallo, o madrugada a las 6 am, y el mediodía a las 12. La tierra tiene veinticuatro husos horarios, y la hora cuando Cristo regrese dependerá del huso horario en que usted viva. Así que esté alerta. Vigile por la señal en el cielo cuando el día se acerca. Las personas por todo el mundo sabrán la hora exacta al mismo tiempo porque habrá una gigantesca exhibición cósmica de fuego que se verá por todo el mundo, sin que importe en qué huso horario viva usted.

Una vez que los eventos de la gran tribulación empiecen a tener lugar, miles (incluyendo los que hayan leído este libro) los contemplarán con expectación. Empezarán a quedarse despiertos toda la noche, contemplando el tremendo esplendor de los fuegos pirotécnicos cósmicos que anunciarán la venida de Jesús. Es posible que Jesucristo regrese en invierno o en verano, pero estoy convencido que seguirá el modelo de la superposición hebrea, tal como lo presento en mi segundo libro El Misterio del 17 de Tamuz.

Conforme los temblores del terremoto final van calmándose y el polvo se asienta en septiembre, la quietud cundirá por todo el mundo. Los sobrevivientes, aferrándose a la vida, se reunirán y recogerán comida donde quiera que puedan hallarla. Las ciudades habrán quedado destruidas; todo gobierno y ejército habrá quedado aniquilado. El ángel de la muerte juzgará y separará a la gente como ovejas y cabras.

Los elegidos restantes, huérfanos, niños, humanos salvados que queden vivos, y el resto judíos sellados, anhelarán otro evento conocido como el Día del Señor, al que seguirá de inmediato la primera resurrección. Sólo DiosPadre sabe el día y la hora, pero pienso que podemos esperar recibir el más grande regalo de navidad del universo.

Estos sobrevivientes oirán el gozoso toque de una trompeta. Una luz brillante relucirá alrededor del globo. Incluso el lado oscuro de la tierra será tan claro como el día. Los elegidos de todo el mundo sentirán un extraño cosquilleo en sus cuerpos.

Conforme el Señor desciende, sus seguidores subirán, y tendrá lugar un cambio en la estructura de sus cuerpos. Conforme se elevan al cielo serán transformados, y recibirán cuerpos inmortales. Al ir al cielo encontrarán a sus seres queridos que han marchado antes que ellos, y que volverán en un desfile gigantesco.

Pablo escribió del misterio de la resurrección y trató de explicar el proceso de ser traspuesto sin ver muerte:

Hermanos, no queremos que se queden sin saber lo que pasa con los muertos, para que ustedes no se entristezcan como los otros, los que no tienen esperanza. Así como creemos que Jesús murió y resucitó, así también creemos que Dios va a resucitar con Jesús a los que murieron creyendo en él.

Por esto les decimos a ustedes, como enseñanza del Señor, que nosotros, los que quedemos vivos hasta la venida del Señor, no nos adelantaremos a los que murieron. Porque se oirá una voz de mando, la voz de un arcángel y el sonido de la trompeta de Dios, y el Señor mismo bajará del cielo. Y los que murieron creyendo en Cristo, resucitarán primero; después, los que hayamos quedado vivos seremos llevados, juntamente con ellos, en las nubes, para encontrarnos con el Señor en el aire; y así estaremos con el Señor para siempre. Anímense, pues, unos a otros con estas palabras
(1 Tesalonicenses 4:13-1 8 vp).

Este es un excelente versículo para darle a alguien que pierde a un ser querido. Como cristianos tenemos esperanza en medio de la aflicción y el dolor, porque sabemos que la muerte no es el fin. Más bien, es el principio de una vida gozosa sin los arreos de la corrupción y el pecado.

Cuando los santos resucitados suban hacia las nubes, encontrarán a una inmensa multitud de creyentes de toda nación, raza y nacionalidad. Un vínculo común los unirá al darse cuenta de que esta es la primera resurrección. Encontraremos a parientes y amigos que murieron antes que nosotros.

A la distancia reconoceremos al Señor en su esplendor, montado en un caballo blanco. Los ángeles le rodearán, agitando palmas para dar la bienvenida al Invitado de Honor. Toda persona tendrá un ángel asignado, para que nadie se sienta perdido en el entusiasmo. Los ángeles serán nuestros servidores, felices de atender nuestros deseos.

Mucha información será transmitida rápidamente, y el Señor recibirá la más fuerte ovación de gozo jamás oída. Se tocarán trompetas y millones de ángeles entonarán alabanza al que es, que era y que ha de venir. Será un espectáculo de inmensa proporción e importancia:

Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria. Y entonces enviará sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo (Marcos 13:26-27).

He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén (Apocalipsis 1:7).

Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura. Será un día, el cual es conocido de Jehová, que no será ni día ni noche; pero sucederá que al caer la tarde habrá luz (Zacarías 14:6-7).

El Cuerpo de Resurrección

Las iglesias iniciales estaban confundidas en cuanto a los nuevos cuerpos que recibirían. Los cristianos de hoy tienen igualmente preguntas al respecto. Pablo, inspirado por Dios, habla del asunto:

Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria.

Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán (Jesucristo), espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano (1 Corintios 15:35-58, paréntesis añadido).

Jesucristo, todavía montando el caballo blanco pondrá su pie en el Monte de los Olivos. Reinará con vara (puño) de hierro. Determinará las reglas del futuro gobierno en la tierra. Las leyes, legisladores, administradores y todas las agencias de imposición de la ley serán puestas en su lugar en ese primer día.

El nuevo gobierno estará extremadamente bien organizado. Todas las fronteras políticas anteriores serán eliminadas permanentemente, y todo distrito de la tierra quedará dividido en grupos de idiomas y de familias. Todo funcionará sobre ruedas, puesto que nada quedará al azar. La humanidad prosperará con exuberancia bajo la dirección de seres humanos que han sufrido a manos de hombres perversos.

Preparación para el Nuevo Orden Mundial

Los santos resucitados previamente ahora empezarán a gobernar esta tierra recientemente restaurada. Con el tiempo aplicarán al universo entero lo que aprendieron. Dios los ha nombrado para esta tarea. A cada se le dará una corona. La Biblia habla de cinco coronas diferentes: una por cada categoría de autoridad. Cada santo tendrá un cargo en la Jerusalén celestial, que flotará suspendida sobre la tierra de Israel como si fuera un satélite. Ellos irán y volverán a la tierra para atender sus trabajos porque ahora pertenecen a la dimensión espiritual.

Conforme la nueva tierra vuelve a poblarse un gran peso recaerá sobre los nuevos gobernantes para ayudar a restaurarla, después de los efectos de la destrucción catastrófica de la tierra debido a su medio ambiente y ecosistema severamente dañados. Su primera prioridad será organizar la recolección y eliminación de substancias nocivas y sobras de materiales de guerra tales como bombas sin estallar, recipientes de químicos mortíferos, armas bacteriológicas, minas y municiones. Promoverán activamente la reforestación de áreas devastadas para que la vida silvestre pueda volver a florecer. Hay que llevar a la naturaleza de regreso a un equilibrio rápidamente para que pueda empezar a sanarse a sí misma y volver a ser productiva.

A las nuevas generaciones de seres humanos nacidos después de la gran tribulación habrá que educarlas en los caminos de Dios de paz con el medio ambiente; a diferencia de la explotación tecnológica abusiva que se practica demasiado a menudo hoy. Las nuevas generaciones serán educadas para que respeten la tierra como cuidadores fieles y honren así la dádiva de Dios a la humanidad. Las escuelas de esa nueva época enseñarán a los estudiantes a amar a Dios y respetar sus caminos de justicia, así como a someterse a su tierna autoridad de amor.

En ciertas ocasiones los santos se reunirán corporativamente en la Jerusalén celestial para alabar a Dios, adorarle, hacer nuevas amistades y contarse sus experiencias mientras consideran lo que sirve mejor para la tierra. Siempre es un punto clímax estar cerca del Dios del universo y experimentar su amor como hijos suyos. ¡Qué privilegio será pertenecer a ese grupo! Tal vez este libro le ayude a unirse a nosotros.

Un rápido aumento de la población no impedirá que la gente alcance un alto nivel de vida. Todos tendrán la oportunidad de morar en paz, prosperidad y gozo. Los abuelos verán crecer a muchas generaciones de sus hijos:

Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno. Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.

Toda la tierra se volverá como llanura desde Geba hasta Rimón al sur de Jerusalén; y ésta será enaltecida, y habitada en su lugar desde la puerta de Benjamín hasta el lugar de la puerta primera, hasta la puerta del Angulo, y desde la torre de Hananeel hasta los lagares del rey. Y morarán en ella, y no habrá nunca más maldición, sino que Jerusalén será habitada confiadamente (Zacarías 14:8-11).

Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años (Apocalipsis 20:5-6).

He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último (Apocalipsis 22:12-13).

Se podrían citar muchos más versículos bíblicos sobre el tema. La Biblia es inagotable, y constantemente estoy descubriendo más versículos. A decir verdad, parece que el proceso de escribir este libro es de nunca acabar. Las riquezas de la Biblia y su superposición con el Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo es como minar diamantes. Exige esfuerzo captar por completo lo que yace por debajo, pero es una herramienta valiosa que nos ayuda a escarbar lo que está hondamente sepultado por debajo de una lectura superficial de la Biblia.

Esto concluye la primera resurrección (tet).

 

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Enlaces del capítulo en: 
¿Se Acerca la Gran Tribulación?
5 - El Surgimiento de la Segunda Civilización 11 - Repaso y Continuación del Peregrinaje
12 - El Plan e Identidad de Dios en Jesús, el más Pequeño Micro-Huevo del Universo


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