¿Se Acerca la Gran Tribulación?

De Edén a la Nueva Jerusalén: El Plan de Dios para la Humanidad

CAPÍTULO 5:

EL SURGIMIENTO DE LA SEGUNDA CIVILIZACIÓN

2289 a.C. - 2015 d.C.

 

(representando a la dimensión basada en cinco,
5 = jeh, “el otro lado”)

 

¿Qué esperanza tiene la humanidad?
¿Qué es un pacto?
¿Qué tiene la esperanza que ver con Israel?
¿Ha terminado Dios con Israel?
¿Cómo encaja la iglesia?
¿Son las recompensas celestiales las mismas para todos?

Enlaces a la sección en este capítulo:

[Haga click para marcar los títulos de la sección y para saltar a donde comienza la sección del texto. Los títulos de la sección del texto abajo proporcionan enlaces de nuevo al tope de esta página.]

Requiere Adobe Reader que es gratiuto.

El plan de Dios es como una vía férrea, con dos rieles que corren por lo que yo llamo la edad zayin, siguiendo las nociones del Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo. El destino de los pasajeros de esa vía férrea puede ser sólo la estación que se halla en el uno u otro extremo de la línea. Hay una estación en la que usted definitivamente no querrá bajarse. Sin embargo, puede escoger con éxito y acabar en el palacio del rey, que está representado por la letra hebrea jeh. Lea este capítulo para saber más.

Después del Diluvio

El número ocho (8 = jet) significa “un nuevo comienzo.” Cuatro hombres y cuatro mujeres sobrevivieron al diluvio para empezar de nuevo la familia humana.

Dios bendijo a Noé y a sus hijos con estas palabras: «Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra. Todos los animales de la tierra sentirán temor y respeto ante ustedes: las aves, las bestias salvajes, los animales que se arrastran por el suelo, y los peces del mar. Todos estarán bajo su dominio. Todo lo que se mueve y tiene vida, al igual que las verduras, les servirá de alimento. Yo les doy todo esto. Pero no deberán comer carne con su vida, es decir, con su sangre. Por cierto, de la sangre de ustedes yo habré de pedirles cuentas. A todos los animales y a todos los seres humanos les pediré cuentas de la vida de sus semejantes.

»Si alguien derrama la sangre de un ser humano,
otro ser humano derramará la suya,
porque el ser humano ha sido creado
a imagen de Dios mismo.

»En cuanto a ustedes, sean fecundos y multiplíquense; sí, multiplíquense y llenen la tierra» (Génesis 9:1-7, nvi).

Dios prometió que nunca más volvería a destruir el mundo con agua, y puso un arco iris en el cielo como señal de su pacto.

El Primer Pacto

Dios les habló otra vez a Noé y a sus hijos, y les dijo: «Yo establezco mi pacto con ustedes, con sus descendientes, y con todos los seres vivientes que están con ustedes, es decir, con todos los seres vivientes de la tierra que salieron del arca: las aves, y los animales domésticos y salvajes. Éste es mi pacto con ustedes: Nunca más serán exterminados los seres humanos por un diluvio; nunca más habrá un diluvio que destruya la tierra.»

Y Dios añadió: «Ésta es la señal del pacto que establezco para siempre con ustedes y con todos los seres vivientes que los acompañan: He colocado mi arco iris en las nubes, el cual servirá como señal de mi pacto con la tierra. Cuando yo cubra la tierra de nubes, y en ellas aparezca el arco iris, me acordaré del pacto que he establecido con ustedes y con todos los seres vivientes. Nunca más las aguas se convertirán en un diluvio para destruir a todos los mortales. Cada vez que aparezca el arco iris entre las nubes, yo lo veré y me acordaré del pacto que establecí para siempre con todos los seres vivientes que hay sobre la tierra.»

Dios concluyó diciéndole a Noé: «Éste es el pacto que establezco con todos los seres vivientes que hay en la tierra» (Génesis 9:8-17, nvi).

Después del diluvio el estándar de vida de la humanidad se redujo drásticamente. Mucho de la tecnología avanzada se perdió, el hombre tuvo que luchar con herramientas inferiores de metales más blandos porque ya no disponían del hierro. Pasarían más de mil años antes de que volvieran a inventar el hierro.

La duración promedio de la vida de las personas también se redujo. Aunque Adán había vivido hasta tener 930 años, la expectación de vida del hombre rápidamente se redujo después del diluvio a un promedio de setenta y cinco años. Algunos eruditos piensan que la pérdida de la atmósfera más densa que había escudado a los seres humanos y a los animales de la dañina radiación solar aceleró grandemente el proceso de envejecimiento.

Después del diluvio la familia de Noé se asentó en una zona templada cerca de lo que más tarde se conocería como Babilonia. Esta llegó a ser la cuna de la civilización primitiva del hombre. Era una tierra fértil cubierta de densos bosques y miles de lagos de agua fresca y clara. Los animales que fueron salvados en el arca se reprodujeron allí a un ritmo fenomenal. Fue un lugar perfecto para empezar una nueva civilización.

No puedo dejar de mencionar otro ejemplo en donde nuestro educado prejuicio evolucionista nos ciega a la mayoría de nosotros a lo obvio. Cuando los descendientes de Noé se asentaron en lo que hoy es Irak, previamente lo describí como lleno de densos bosques y muchos lagos. Obviamente, el clima de Irak ha cambiado dramáticamente. La nación hoy es mayormente un desierto de arena tan seco que ni siquiera mala hierba crece allí.

La Biblia da alguna descripción de varias de las primeras civilizaciones de la humanidad en el Medio Oriente. Incluye muchos detalles del medio ambiente inicial. La ciencia moderna no puede recabar testigos para sustanciar las teorías de la evolución sin presentar alguna evidencia de personas que vivieron en estos primeros períodos de la historia humana. A menos que aceptemos el testimonio de los que vivieron en estos primeros períodos de la historia humana, todo lo que tendremos es especulaciones sin sustanciación sobre algo respecto a lo que no podemos sino teorizar basándonos en medidas esparcidas de fenómenos naturales accesibles tales como sedimentos, rocas o radioactividad, que están sujetas a más de una interpretación.

Por ejemplo, la Biblia relata muchos episodios de un poderoso rey guerrero llamado David, que vivió alrededor de 1.000 a.C., en una tierra no lejos de Irak. Les quitó la cabeza a sus vecinos, los filisteos. Una vez cuando la batalla no estaba yendo a su favor, escondió a 20.000 soldados en un “bosque.” ¡Se necesita un número más bien grande de árboles grandes y densos para esconder a todo un ejército de 20.000 hombres y sus pertrechos!

Mil años más tarde, en la misma región, Jesús andaba por los campos y dio de comer a cinco mil personas con apenas dos pescados y cinco panes. El relato de este milagro menciona que la gente se acomodó en la espesa hierba. El clima de esa región había cambiado tanto que los bosques habían desaparecido, dejando sólo hierba como la vegetación predominante. Los israelíes empezaron a plantar de nuevo los bosques en los años mil novecientos. Se han plantado tantos árboles que ahora el clima de esa pequeña nación ha recibido ya un impacto positivo de la presencia biológica de los nuevos bosques, y ahora recibe más lluvia.

Si hay algunos científicos que quieren establecer un modelo acertado para forjar cambios futuros en el clima, sugiero que apliquen la trigonometría a la información que provee la Biblia. Pueden utilizar la función seno y coseno al globo, que es un círculo, y entonces producir un medio círculo para trazar estas funciones desde la línea ecuatorial. La medida más allá de 45 grados en la función seno y coseno revelará una aceleración de los cambios climáticos medios en el futuro. Mucho dinero se está gastando tratando de determinar las causas para los cambios climáticos. Estos estudios por lo general acaban echándole la culpa al aire contaminado sin mirar primero a lo obvio.

La Biblia es una herramienta fantástica, porque nos da puntos de referencia para proyectar los cambios climáticos futuros. Un computador puede calcular tales cosas en unas cuantas horas. Pero el público ha sido cegado por lo que se nos enseña en la universidad. Preferimos creer la mentira de la evolución que aceptar lo que la palabra de Dios ha proclamado desde tiempos antiguos. Sus problemas analíticos no surgen de millones de años no existentes que la evolución teoriza que el hombre primitivo necesitó para alejarse genéticamente de sus primos los primates. Pero una falsa premisa nunca resulta en información científica acertada.

Las Promesas de Dios a Abraham

Conforme la población humana aumentaba después del diluvio, Dios designó a un hombre especial para un propósito especial. El Señor hizo un pacto con Abraham, que era descendiente directo de Sem, que fue uno de los que sobrevivió al diluvio. Sem había entregado a Abraham todos los registros escritos que pueden haber existido, así como los relatos orales acerca de la creación y los primeros hombres, los mandamientos de Dios y la historia inicial de la repoblación después del diluvio. Se los decía y escribía en alguna forma antigua del hebreo, lo que hizo posible una preservación exacta de las Escrituras por miles de años.

Dios le dijo a Abraham (entonces llamado Abram) que mudara a su familia de la tierra de Ur de los Caldeos a una región que el Señor escogería. Debido a que Abraham creyó a Dios y emigró a una tierra desconocida, el Señor hizo con él el pacto incondicional de que la tierra que pisara sería suya para siempre. Dios prometió multiplicar los descendientes de Abraham como las estrellas del cielo. También prometió que del linaje de la sangre de Abraham saldrían reyes y el Mesías.

Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.

Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.

Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos (Génesis 17:1-8).

Dios le dio la antigua tierra de Canaán al pueblo de Israel como heredad eterna. Al final de la gran tribulación Dios resolverá el presente conflicto del Medio Oriente respecto a la tierra, de acuerdo al pacto que él hizo:

Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre. Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella (Génesis 17:15-16).

A cambio de estas generosas bendiciones, a los descendientes de Abraham se les dio la tarea de llegar a ser luz para todas las naciones del mundo, lo que incluía la preservación de los oráculos de Dios a fin de transmitirlos.

En el éxodo de Israel de Egipto, Dios lo separó de las naciones paganas que los rodeaban y que estaban inmersas en cultos de depravación y tinieblas. Esos gobiernos y sus dirigentes religiosos adoraban ídolos y condonaban un estilo de vida de opresión y esclavitud. Muchos se habían vendido a antiguas formas de la filosofía humanística, la impiedad, maldad, prostitución y pensamiento perverso. En contraste Israel debía vivir una vida de piedad y santidad. Su sociedad debía condenar el mal, demostrar pureza personal y exhibir dominio propio en cuestiones sexuales. Mediante una vida moral y ritual inspirado debían adorar al verdadero Dios del universo.

Israel fracasó miserablemente en las tareas que Dios les dio. Aunque cientos de individuos, incluyendo profetas, dirigentes políticos y escribas, pusieron en práctica lo que Dios quería que realizaran, la mayor parte de la nación se olvidó de su Señor. Sin embargo, debido a que Dios había hecho un pacto incondicional con Abraham, Israel sigue existiendo hasta el día de hoy aunque la mayoría de sus vecinos históricos han desaparecido de la faz de la tierra.

La Nación de Israel

Satanás ha tratado repetidas veces de destruir a Israel porque quiere demostrar que Dios es falible e incapaz de cumplir sus promesas a la humanidad. Por miles de años los hijos de Israel estuvieron dispersos entre muchas culturas, pero en un genuino milagro el estado judío volvió a levantarse en 1948 en la misma región geográfica en que Abraham había acampado.

Mucho conflicto existe todavía en Israel y sus alrededores, y la nación se dirige a la culminación de las profecías hechas hace miles de años. En todo el mundo hay mucho odio contra los judíos.

Desde la perspectiva de Dios, sin embargo, no importa si se odia a Israel o se lo trata con indiferencia. Lo que importa es el plan predeterminado de Dios. La profecía de Israel es la clave. Dios ha hecho un pacto eterno con Israel que los separa de todas las demás naciones. Oseas 1:10-11 dice que los israelitas serán “como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente.”

El pueblo de Judá y el pueblo de Israel pronto volverán a reunirse. No serán gobernados por una democracia, sino por un rey David resucitado que pertenece a los primogénitos: los santos, la dimensión basada en cinco.

La supervivencia de Israel como nación solo puede verse como un milagro. Los descendientes de Jacob han sobrevivido a potencias mundiales que eliminaron a muchas naciones vecinas. Más de 6 millones viven ahora en su tierra ancestral, e incluso un número mayor de judíos todavía viven fuera de Israel. El profeta Ezequiel predijo que Dios ayudaría a Israel por amor a su santo nombre:

»Por eso, adviértele al pueblo de Israel que así dice el Señor omnipotente: “Voy a actuar, pero no por ustedes sino por causa de mi santo nombre, que ustedes han profanado entre las naciones por donde han ido. Daré a conocer la grandeza de mi santo nombre, el cual ha sido profanado entre las naciones, el mismo que ustedes han profanado entre ellas. Cuando dé a conocer mi santidad entre ustedes, las naciones sabrán que yo soy el Señor. Lo afirma el Señor omnipotente (Ezequiel 36:22-23, nvi).

Aunque Israel no siguió sus leyes, Dios juró por sí mismo guardar su pacto con Israel para siempre. Los enemigos de Israel un día librarán batalla contra el Poder Supremo del universo. El resultado es predecible: absoluta derrota de los enemigos de Israel. Israel sobrevivirá, a pesar de probabilidades increíbles, gracias a las promesas especiales de Dios:

Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente.

Así ha dicho Jehová: Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Jehová (Jeremías 31:35-37).

Israel es la clave para las profecías futuras, especialmente respecto al apocalipsis venidero o gran tribulación. ¿Por qué desapareció la nación de Israel por un tiempo tan largo, siendo extranjeros en toda nación del globo? La respuesta se puede hallar en la Biblia:

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su tierra, la contaminó con sus caminos y con sus obras; como inmundicia de menstruosa fue su camino delante de mí. Y derramé mi ira sobre ellos por la sangre que derramaron sobre la tierra; porque con sus ídolos la contaminaron.

Les esparcí por las naciones, y fueron dispersados por las tierras; conforme a sus caminos y conforme a sus obras les juzgué. Y cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre, diciéndose de ellos: Estos son pueblo de Jehová, y de la tierra de él han salido. Pero he tenido dolor al ver mi santo nombre profanado por la casa de Israel entre las naciones adonde fueron (Ezequiel 36:16-21).

¿Por qué Israel ha vuelto después de 2.555 a reclamar su tierra? De nuevo la respuesta se halla en la Biblia. El Dios del universo le dijo a Israel:

Los sacaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los pueblos, y los haré regresar a su propia tierra. Los rociaré con agua pura, y quedarán purificados. Los limpiaré de todas sus impurezas e idolatrías.

Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne. Infundiré mi Espíritu en ustedes, y haré que sigan mis preceptos y obedezcan mis leyes. Vivirán en la tierra que les di a sus antepasados, y ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios. Los libraré de todas sus impurezas.

Haré que tengan trigo en abundancia, y no permitiré que sufran hambre. Multiplicaré el fruto de los árboles y las cosechas del campo, para que no sufran más entre las naciones el oprobio de pasar hambre. Así se acordarán ustedes de su mala conducta y de sus acciones perversas, y sentirán vergüenza por sus propias iniquidades y prácticas detestables. Y quiero que sepan que esto no lo hago por consideración a ustedes. Lo afirma el Señor. ¡Oh, pueblo de Israel, sientan vergüenza y confusión por su conducta!

»”Así dice el Señor omnipotente: El día que yo los purifique de todas sus iniquidades, poblaré las ciudades y reconstruiré las ruinas. Se cultivará la tierra desolada, y ya no estará desierta a la vista de cuantos pasan por ella.

Entonces se dirá: ‘Esta tierra, que antes yacía desolada, es ahora un jardín de Edén; las ciudades que antes estaban en ruinas, desoladas y destruidas, están ahora habitadas y fortalecidas.’ Entonces las naciones que quedaron a su alrededor sabrán que yo, el Señor, reconstruí lo que estaba derribado y replanté lo que había quedado como desierto. Yo, el Señor, lo he dicho, y lo cumpliré.”

»Así dice el Señor omnipotente: Todavía he de concederle al pueblo de Israel que me suplique aumentar el número de sus hombres, hasta que sean como un rebaño. Entonces las ciudades desoladas se llenarán de mucha gente. Serán como las ovejas que, durante las fiestas solemnes, se llevan a Jerusalén para los sacrificios. Entonces sabrán que yo soy el Señor» (Ezequiel 36:24-38, nvi).

A toda nación que aborrece a Israel se le permitirá causar problemas contra los descendientes de Abraham sólo hasta el día en que el Mesías vuelva por segunda vez en poder y gloria. Los judíos entonces se arrepentirán de su creencia errada. Reconstruirán Jerusalén, la capital del mundo, y el nuevo templo será el único “lugar santo” del mundo para adorar verdaderamente al Dios supremo del universo.

En Apocalipsis, el último libro de la Biblia, Juan afirma que fue llevado al cielo, donde le fueron dadas visiones y se le dijo que las escribiera. Juan fue el último testigo vivo de la vida de Cristo sobre la tierra, y su libro llegó a ser las últimas palabras de Dios en su palabra santa, proveyendo absoluta seguridad de que los eventos futuros profetizados sucederán. El libro de Apocalipsis dice algunas cosas fascinantes sobre el futuro de la nación de Israel:

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento (Apocalipsis 12:1).

Se identifica a la mujer como Israel, la nación formada por doce familias o tribus. De ella nació el Mesías.

También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días.

Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él (Apocalipsis 12:3-9).

La “guerra en el cielo” es el apocalipsis o gran tribulación basado en cinco que tiene lugar y termina en el cielo antes de que termine el apocalipsis en la tierra. Después de haber sido arrojado del cielo Satanás y sus ángeles se enfurecerán contra Israel y el verdadero pueblo santo entre los cristianos, que son los siervos hermanos del Dios de Israel, como lo representa el otro riel de la vía férrea.

Después de la derrota celestial Satanás enfurecido hará la guerra contra Israel y contra todos los seguidores de Jesucristo que obedecen los mandamientos de Dios. Esto sucederá durante el apocalipsis o gran tribulación terrenal, acabando en la batalla del Armagedón, que es la guerra que pondrá término a la segunda civilización de esta edad (Véase la Tabla de los Siete Mil Años de Historia Humana).

Bendiciones y Maldiciones para Israel

La palabra de Dios para los judíos sigue siendo aplicable en nuestros tiempos:

»Si realmente escuchas al Señor tu Dios, y cumples fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno, el Señor tu Dios te pondrá por encima de todas las naciones de la tierra. Si obedeces al Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te acompañarán siempre (Deuteronomio 28:1-2, nvi).

Cuando obedecemos al Señor abrimos las puertas del conocimiento y bendiciones divinas. Tenemos acceso a una sabiduría muy superior a la que está disponible en nuestras más altas instituciones de aprendizaje. Podemos entonces influir en la cultura que nos rodea en el nivel más básico de la sociedad: la familia. Pondremos en movimiento grandes bendiciones y beneficios para una nación que teme al Dios Todopoderoso. El sistema educativo de los Estados Unidos bajo el gobierno de Dios volverá a funcionar para criar niños bien equilibrados, en lugar de las generaciones recientes de jóvenes confundidos que forman las pandillas y drogadictos que llenan nuestras prisiones más allá de su capacidad.

Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán (Deuteronomio 28:15).

La Iglesia Cristiana

El concepto de la iglesia cristiana estaba oculto en todo el Antiguo Testamento. Durante ese tiempo Dios designó a ciertos individuos para que lo representaran, los cuales dedicaron sus vidas al servicio de Dios. Sus batallas por el bien y contra el mal edificaron carácter que durará para siempre porque seguirá en sus vidas resucitadas en el futuro. Fueron la luz y sal de la tierra; proclamaron que la existencia de los seres humanos no termina en la muerte sino que podemos obtener vida eterna por fe en el Hijo de Dios, Jesús.

Incluso culturas antiguas sabían esta verdad. Su fe exigía confianza en algo que no podían ver. Confiar en Dios les abrió a nociones y revelaciones especiales del Señor. Conforme miles de años pasaban, Dios asignó a individuos (y más tarde a una nación) para que enseñaran sus oráculos a la humanidad. La historia de Israel registra la revelación de Dios a la humanidad. En la plenitud del tiempo Jesús, el DiosHijo vino e hizo expiación por los pecados para que el DiosPadre, que es santo, pueda aceptar al hombre pecador . . . incluso a los que pertenecieron a Dios antes de su primera venida.

Después de que los dirigentes religiosos judíos rechazaron al Mesías e ignoraron la nueva revelación de Dios por Jesucristo, el Señor designó a otro grupo de personas para que llevara sus oráculos y misión de salvación hasta que él vuelva para santificar y cambiar los corazones de los descendientes de Jacob por la morada de su Espíritu, tal como ha prometido.

El cuerpo de creyentes que pertenecía a Dios antes de que Cristo viniera originalmente se le conoció como “los santos.” Este nombre fue cambiado en tiempos del apóstol Pablo. Pablo explicó el misterio de “la iglesia.” En su carta a los Efesios escribió sobre el cuerpo de Cristo, que es la verdadera iglesia. Este misterio no fue dado a conocer al hombre en ninguna generación previa:

Sin duda se han enterado del plan de la gracia de Dios que él me encomendó para ustedes, es decir, el misterio que me dio a conocer por revelación, como ya les escribí brevemente. Al leer esto, podrán darse cuenta de que comprendo el misterio de Cristo. Ese misterio, que en otras generaciones no se les dio a conocer a los seres humanos, ahora se les ha revelado por el Espíritu a los santos apóstoles y profetas de Dios; es decir, que los gentiles son, junto con Israel, beneficiarios de la misma herencia, miembros de un mismo cuerpo y participantes igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio (Efesios 3:2-6, nvi).

Aunque los oráculos fueron previamente pasados sólo por una nación, Israel, Dios se reveló por los apóstoles que Jesús nombró. Este cambió causó alguna confusión, y Pablo la reconoció. Dijo que los gentiles (personas que no nacieron judías) eran coherederos, miembros del mismo cuerpo y participantes de las mismas promesas. En su carta a los Efesios escribió sobre el cuerpo de Cristo, la iglesia:

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra (Efesios 3:14-15).

Pablo explicó que la familia celestial ahora tenía un nuevo nombre; desde ese momento y en adelante sería conocida como “la iglesia.” El propósito de la iglesia es proclamar la sabiduría de Dios, no sólo a la gente de la tierra, sino también a los principados y potestades del cielo.

A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él (Efesios 3:8-12).

En este versículo Pablo menciona haber recibido información destinada a los poderes del cielo (jeh, 5 = “el otro lado”). Los ángeles no tienen conocimiento previo del resultado de la iglesia. Sólo después de que Satanás sea arrojado del cielo, y después de que los santos ocupen las posiciones que los ángeles de Lucifer ocupaban previamente, entenderán plenamente los ángeles fieles el plan de Dios. Han anhelado captar el misterio del Dios eterno naciendo como bebé humano, misterio que fue mantenido en secreto por miles de años.

En nuestro tiempo los cristianos a menudo clasifican a los santos del Nuevo Testamento y los santos del Antiguo Testamento como dos grupos separados. Esta distinción es un rezago del día de Pablo. Desde la perspectiva de Dios hay sólo un grupo que tiene vida eterna. En la eternidad los ángeles llamarán a todos los mortales redimidos “los primogénitos”:

Por el contrario, ustedes se han acercado al monte Sión, a la Jerusalén celestial, la ciudad del Dios viviente. Se han acercado a millares y millares de ángeles, a una asamblea gozosa, a la iglesia de los primogénitos inscritos en el cielo. Se han acercado a Dios, el juez de todos; a los espíritus de los justos que han llegado a la perfección (Hebreos 12:22-23, nvi).

¿Qué es “la iglesia de los primogénitos”? La respuesta se halla en la carta de Pablo a los cristianos hebreos:

Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos (Hebreos 11:1-2, nvi).

Para ser incorporado en la iglesia de Jesucristo debemos hacer una cosa: creer lo que Dios ha dicho. Ni más, ni menos. Hay sólo una manera en que podemos recibir la aprobación divina y ser incorporados a la iglesia de Dios: por fe. Esto no ha cambiado por miles de años. Se remonta hasta el mismo Adán:

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.

Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.

Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.

Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios (Hebreos 11:3-10).

En el versículo 3 leemos que Dios es el Creador. En el versículo 6 se nos dice que debemos creer que él existe. El versículo 7 dice que la fe de Noé le hizo “heredero de la justicia.” El versículo 8 nos dice que cuando obedecemos el mensaje de Dios seremos incorporados en la iglesia. La fe es la puerta (dalet) para entrar en la bendición de Dios de la vida eterna (tet).

Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros (Hebreos 11:39-40).

Los creyentes del Antiguo Testamento fueron sellados hasta el tiempo cuando fue revelada la sangre expiatoria de Cristo. Por consiguiente, son miembros del mismo cuerpo como lo somos nosotros hoy.

La mayoría de cristianos creen que la iglesia empezó hace 2000 años en Pentecostés, con un derramamiento especial del Espíritu Santo. El don del Espíritu Santo les dio a los nuevos creyentes, muchos de los cuales también habían visto a Jesús resucitado, nueva esperanza y un fogonazo de celo y poder en su fe recién hallada. Esto los capacitó para continuar su lucha a pesar de la persecución de las crueles fuerzas romanas de ocupación y del establecimiento religioso de sus días.

El don del Espíritu Santo en Pentecostés no tuvo el propósito de crear un sistema de dos partidos en el cielo que distinguía entre los creyentes antiguos y los nuevos. Muchos cristianos a veces tratan a los creyentes del Antiguo Testamento como inferiores. Piensan que los cristianos del Nuevo Testamento están más iluminados porque creen en el evangelio, y así tienden a creer que los cristianos del Nuevo Testamento de alguna manera son una clasificación de santos más privilegiados o superiores. Esta concepción errada no es bíblica. Surge de una combinación de castillos en el aire y aplicación equivocada de las Escrituras.

A decir verdad, este sentido de superioridad espiritual expresa el lado carnal de la naturaleza humana que se supone debemos mantener bajo control. Ha causado división entre los cristianos y persecución asesina de los judíos a través de los siglos. Esta clase de arrogancia espiritual ha dejado muchas lamentables marcas negras en la historia del cristianismo y ha contribuido a que muchas almas se pierdan.

La vía férrea no puede funcionar con un solo riel. La iglesia está integrada en dos rieles según el plan predeterminado por Dios antes de la creación; de aquí que no podemos excluir ni al uno ni al otro. Los cristianos deben reprogramar su modo de pensar de acuerdo a este delineamiento, porque al perpetrar estas nociones antiguas y erradas continuarán siendo tropezadero para los débiles y los que buscan a Dios. Es de esperar que la gran tribulación corrija en muchos cristianos este pensamiento errado. ¿Por qué no prestar atención al mensaje ahora y lograr llevar fruto en estos últimos días que se avecinan sobre la tierra?

Al introducir el concepto de “la iglesia” Jesús y Pablo revelaron algo que había estado oculto por siglos. En retrospectiva podemos ver que existió siempre, empezando con Adán. Simplemente porque la palabra “iglesia” llegó a usarse en forma común después de la resurrección no quiere decir que el cuerpo invisible predeterminado antes de la creación no había existido siempre. “Iglesia” es nada más que otro nombre para el cuerpo de santos. Incluso Enoc, en la séptima generación desde Adán, predicó esto.

Usted debe examinar las Escrituras por sí mismo porque hay muchos más versículos que se aplican aquí. Yo no soy autoridad bíblica, y la palabra de Dios no necesita defensa. El Señor nos pide que nos arrepintamos y oremos antes de tratar de refutar que alguien ha ya nacido de nuevo, por cuanto esa persona es salvada por la misma sangre preciosa que nos limpia a todos de nuestros pecados.

Y si ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa (Gálatas 3:29, nvi).

Todo miembro de la familia de Dios tiene talentos diferentes, y cada uno tendrá una tarea para hacer en el reino, de acuerdo al uso que haga de sus deseos. Lo que tenemos en común es que fuimos perdonados de nuestros pecados por el único Salvador y Mediador entre Dios y el hombre: Jesús. También nacimos del mismo Espíritu Santo en su cuerpo. En la resurrección de los santos la iglesia invisible desde Adán se hará visible y será vista por el mundo entero. En el Evangelio de Juan Jesús contó un relato que ilustra la posición y relación de la iglesia oculta:

»Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda a para que dé más fruto todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado. Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí.

»Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.

»Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa (Juan 15:1-11, nvi).

El hecho de tener un viñedo me ha enseñado unas cuantas lecciones que se aplican aquí. Cuando una vid ha madurado se le pueden injertar brotes de otra vid. Estos brotes crecen para ser ramas que dan fruto y producen uvas. Los cristianos son retoños que han sido injertados en la vid de Israel por siglos para edificar la iglesia del Dios viviente (Romanos 11).

Hace como 2.000 años Dios inició la señal externa de la iglesia cristiana mediante el derramamiento del Espíritu Santo sobre la primera congregación de Jerusalén, en el día de la fiesta bíblica de Pentecostés (Hechos 2:1-47). Después siguieron cartas a varias iglesias, en las que los apóstoles explicaban el plan de salvación para toda persona. Observar reglas y regulaciones no puede salvar. Toda persona que recibe la provisión que Jesucristo hizo por el pecado puede tener la salvación. El no recibir esa dádiva significará enfrentar el juicio ante el trono blanco en el último día. El alma que descarta la misericordia de Dios será arrojada al lago de fuego como ramas inútiles podadas de la vid.

Por los pasados 6.000 años Dios ha estado reuniendo creyentes en el paraíso, lugar especial al otro lado. La primera cosecha terminará cuando Jesucristo retorne, cuando todos los verdaderos creyentes sean resucitados para vivir en un universo formado nuevamente. Allí, durante un reinado de mil años de paz, Israel no creyente será injertado de nuevo a la vid y empezará a producir fruto para la gloria de Dios. A esto llamamos Spatlese en alemán, que quiere decir “la cosecha última y más dulce.”

El designio secreto es este: que por el evangelio Dios llama a todas las naciones a participar, en Cristo Jesús, de la misma herencia, del mismo cuerpo y de la misma promesa que el pueblo de Israel (Efesios 3:6, vp).

En el Evangelio de Mateo, Jesús contó otra historia de un propietario que preparó un campo para sembrar. Uno de sus ayudantes le informó que había cardos, hierbas malas y otra vegetación que estaba creciendo en el terreno. El dueño dio órdenes de no perturbar el sembrío, y dejar que todo crezca junto para que no haya el peligro de hacer daño a alguna planta buena. Cuando llegó la cosecha el agricultor dio órdenes de quemar todas las malas hierbas y cizaña, y reunir el buen fruto en un granero especial. Luego invitó a sus amigos y vecinos a una fiesta para celebrar la abundancia del huerto. A la celebración siguió un matrimonio del rey:

Jesús les contó esta otra parábola: “Sucede con el reino de los cielos como con un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero cuando todos estaban durmiendo, llegó un enemigo, sembró mala hierba entre el trigo y se fue.

Cuando el trigo creció y se formó la espiga, apareció también la mala hierba. Entonces los trabajadores fueron a decirle al dueño: ‘Señor, si la semilla que sembró usted en el campo era buena, ¿de dónde ha salido la mala hierba?’

El dueño les dijo: ‘Algún enemigo ha hecho esto.’

Los trabajadores le preguntaron: ‘¿Quiere usted que vayamos a arrancar la mala hierba?’

Pero él les dijo: ‘No, porque al arrancar la mala hierba pueden arrancar también el trigo. Lo mejor es dejarlos crecer juntos hasta la cosecha; entonces mandaré a los que han de recogerla que recojan primero la mala hierba y la aten en manojos, para quemarla, y que después guarden el trigo en mi granero’ ” (Mateo 13:24-30, vp).

Esta parábola indica un día de juicio al final del período de siete años conocido como gran tribulación. Dios reemplazará nuestra civilización presente con otra nueva, usando personas entrenadas especialmente para moldear una sociedad con buen gobierno y leyes justas. Cada persona contribuirá a esta civilización singular, operando libre de la influencia y presencia de Satanás.

La Familia de Dios

Dios designará a cinco grupos de seres humanos redimidos para que sean los bloques de construcción para la nueva dimensión eterna. Recibirán entrenamiento mediante su experiencia al vivir en un mundo malo. Debido a que el universo es completo se necesitan diversas destrezas para que funcione el gobierno futuro. El plan de Dios usa mortales que han sido redimidos y perfeccionados en Cristo. En su transformación espiritual recibirán cuerpos apropiados para vivir en el otro lado (jeh = cielo).

Estos mortales resucitados estarán mejor capacitados para sofocar todo intento de rebelión en una edad futura sobre la tierra o el universo que se expande porque vivieron durante el dominio de Satanás y sufrieron expuestos a horribles injusticias, dolor, pruebas, y en algunos casos, muerte horripilante. El proceso de elección de estos individuos empezó antes de la fundación de esta tierra con el planeamiento inicial de Dios.

Los siguientes versículos de la Biblia nos hablan de cinco grupos distintos dentro de la familia de Dios. Cada grupo es nombrado para un propósito especial, de modo que tienen diferentes descripciones de trabajo, pero todos pertenecen al mismo cuerpo, la iglesia.

Si quiere saber quiénes son estas personas, las identificaré como las menciona la Biblia. De esa manera no es la imaginación desbocada de algún filósofo o profesor de religión adornada como especulación y presentada como hechos. Veamos lo que revela la Biblia:

  1. El Cuerpo de Cristo
  2. Séquito Embajador de Jesucristo
  3. Siervos del Templo y Supervisores de Dios
  4. Santos Multinacionales
  5. Seres Humanos Dignos

A menudo cuando la Biblia tiene cinco de algo, uno de los cinco es elevado por sobre los otros cuatro. El Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo me enseñó ese principio. Esto es similar a la mano de uno, que tiene cuatro dedos y un pulgar. El pulgar representa a Dios (1 = “el Dios eterno”), y los cuatro dedos se relacionan con “este mundo en este tiempo.” Juntos trabajan perfectamente; elimínese el pulgar y usted queda lisiado.

El Antiguo y Nuevo Testamentos tienen miles de años. Desde el tiempo en que fueron escritos los idiomas han cambiado. Los traductores tratan de mantenerse al día con definiciones que cambian asignando significado a ciertas palabras, pero esas definiciones fueron correctas sólo en el contexto de este período de tiempo. Ahora bien, mirando hacia atrás ahora podemos identificar más exactamente esos términos. Al superponer el sistema numérico hebreo podemos obtener más nociones de los conceptos eternos aprobados por Dios, quien inventó el sistema para ayudarnos a entender su palabra.

El Cuerpo de Cristo

En la Biblia se usan cinco nombres diferentes para referirse al cuerpo de Cristo. Estos nombres tienen una preferencia especial en el orden de la administración de Dios:

  1. Santos (Romanos 1:7; 8:27; Apocalipsis 5:8; 8:3; 11:18).
  2. Llamados (Judas 1, Hebreos 9:15).
  3. Elegidos (Mateo 24:31; Marcos 13:27).
  4. Herederos de Jesucristo (Romanos 8:17; Efesios 3:6).
  5. Los Primogénitos (Salmo 89:23; Hebreos 12:23; Colosenses 1:18).

Estos cinco nombres para el cuerpo de Cristo, más los cinco nombres dados en el grupo previo, juntos suman diez subdivisiones. En el sistema numérico hebreo el diez (yod) indica “un nivel más alto,” “ley,” o “responsabilidad.” Algunos grupos son seleccionados para un propósito más alto que otros. Esto no quiere decir que los demás son inferiores, sino sólo que tienen diferentes tareas en el reino de Dios.

Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús, porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús. Y si ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa (Gálatas 3:26-29, nvi).

El grupo de cinco conocido como el cuerpo de Cristo gobernará el universo bajo Jesucristo. Su gobierno empezará al final del apocalipsis o gran tribulación, con la restauración de Israel y continuará hasta el fin el reinado de mil años de paz para todas las naciones de la tierra. Al presente está en su lugar el gobierno celestial de la estructura rebelde del pasado, que permite que el mal tenga una voz porque Satanás es “el dios de este siglo” (2 Corintios 4:4).

Pero el verdadero Dios, que se reveló a sí mismo en sus tratos con Israel, pronto traerá una nueva estructura de gobierno que será ejecutada por santos reconciliados y resucitados, seres humanos que han aprendido justicia al haber experimentado los estragos del mal. Recordarán la injusticia y persecución que sufrieron en la tierra, y su repulsión por el pecado salvaguardará del mal el sistema futuro para que nunca más se vuelva a deshonrar a Dios.

Mientras los discípulos de Jesús discutían entre sí quién iba a ser el mayor al lado del Señor en el reino de los cielos, Jesús les explicó que el cuerpo gobernante sería diferente. Se expresará como sistema servidor (Marcos 10:42-45).

Gobernar con Cristo como verdadero siervo requiere preparación y experiencia singulares. Si usted quiere pertenecer a este grupo especial de gobernantes en el reino venidero, Dios puede empezar su preparación de inmediato. Todo lo que usted tiene que hacer es involucrarse en el ministerio del evangelio de Jesucristo. Pablo, el famoso maestro de la fe judía y cristiana, le dio el siguiente consejo a Timoteo:

Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio (2 Timoteo 4:1-5).

Los Estados Unidos al presente están aislados de mucho de este sufrimiento, pero en otros países (tales como en África, Indonesia, China y las naciones islámicas) muchos creyentes que confiesan su fe están siendo torturados y ejecutados.

Los primeros cristianos sufrieron severa persecución y sufrimiento. En los tiempos del fin a los creyentes no les irá más fácil que lo que sucedió en el primer siglo de la edad de la iglesia. Durante la gran tribulación el cuerpo de Cristo atravesará tiempos horribles. En algunos casos sus propios familiares se volverán contra ellos y harán que sean ejecutados. Jesús les dijo a sus discípulos que esta sería una de las señales de los últimos días:

»Pero antes de todo esto, echarán mano de ustedes y los perseguirán. Los entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y por causa de mi nombre los llevarán ante reyes y gobernadores. Así tendrán ustedes la oportunidad de dar testimonio ante ellos. Pero tengan en cuenta que no hay por qué preparar una defensa de antemano, pues yo mismo les daré tal elocuencia y sabiduría para responder, que ningún adversario podrá resistirles ni contradecirles.

Ustedes serán traicionados aun por sus padres, hermanos, parientes y amigos, y a algunos de ustedes se les dará muerte. Todo el mundo los odiará por causa de mi nombre. Pero no se perderá ni un solo cabello de su cabeza. Si se mantienen firmes, se salvarán (Lucas 21:12-19, nvi).

Mateo registra la advertencia de Jesús de esta manera:

»Entonces los entregarán a ustedes para que los persigan y los maten, y los odiarán todas las naciones por causa de mi nombre. En aquel tiempo muchos se apartarán de la fe; unos a otros se traicionarán y se odiarán; y surgirá un gran número de falsos profetas que engañarán a muchos. Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo. Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin. (Mateo 24:9-14, nvi).

La mayoría de creyentes de los Estados Unidos hoy esperan ser arrebatados antes de que empiece la gran tribulación (pretribulacionistas) o por lo menos antes de que las cosas se pongan realmente malas (midtribulacionistas). Sin embargo, las pruebas son necesarias para prepararnos para gobernar el nuevo universo.

Dios estará con sus seguidores para que ellos puedan resistir firmemente hasta el fin. Cuando comparezcan ante las cortes del mal para ser juzgados el Señor pondrá en sus bocas palabras para defender la fe e intrépidamente proclamar las Buenas Noticias.

Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora. Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.

Y los sabios del pueblo instruirán a muchos; y por algunos días caerán a espada y a fuego, en cautividad y despojo. Y en su caída serán ayudados de pequeño socorro; y muchos se juntarán a ellos con lisonjas. También algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo (Daniel 11:31-35).

Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía, hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino (Daniel 7:21-22).

Algunos creyentes serán torturados antes de ser ejecutados. Pero por su testimonio muchos de sus verdugos y jueces perversos se convertirán e incluso serán perseguidos por su fe recién hallada.

Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente? Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo (2 Corintios 2:14-17).

La Biblia dice que los no creyentes desconocen el tiempo de la segunda venida de Cristo y que él vendrá inesperadamente. Sin embargo, Jesús usó parábolas para indicar que cuando veamos las señales debemos alzar nuestros ojos, porque el momento ha llegado. Hoy el Espíritu Santo está diciéndoles a muchos creyentes que el tiempo de la venida de Cristo está cerca. Muchas voces están proclamando que estamos más cerca que nunca en la historia a esa coyuntura bíblica.

La segunda venida de Cristo pondrá punto final al número de los que serán considerados dignos de pertenecer a este grupo. Habrá una resurrección parcial de los muertos al principio del reino de mil años. Un grupo mucho más grande será resucitado en el último día, en la segunda resurrección, que tiene lugar al fin del reino de mil años.

El Séquito Embajador de Jesucristo (Profetas)

Al segundo grupo especial de seres humanos redimidos se lo ve bajo el altar en el cielo. Fueron inmolados en la tierra por la palabra de Dios y el testimonio que mantuvieron.

En el cielo estarán vestidos de blanco y se les dice que tengan paciencia porque habrá más mártires que se les unirán. Estarán siempre cerca del Señor, acompañándole por dondequiera que va. Glorificarán a Dios en el trono y el altar. Alabarán a Dios, le amarán, le adorarán, y servirán en ocasiones importantes para honrar su presencia:

Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos (Apocalipsis 6:9-11).

Como representantes de un grupo especial consular serán jueces en el mundo futuro. Transmitirán las leyes del universo del trono de Dios a los mortales que vivan en la tierra. Debido a su sufrimiento y por haber resistido al mal hasta la muerte, serán los más calificados para gobernar y administrar justicia en el nuevo milenio. El oficio de juez será tenido en alta estima. Esto está simbolizado por un trono, desde el cual los jueces ejercen sus tareas.

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.

Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años (Apocalipsis 20:4-6).

Siervos y Supervisores de Dios después del 2018

El tercer grupo está compuesto de 144.000 siervos redimidos de la tierra. Dios nombrará especialmente a estas personas de las doce tribus de Israel, y un ángel los sellará para su protección en el terrible tiempo de la gran tribulación denominado la angustia de Jacob:

Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel (Apocalipsis 7:1-4).

La nación de Israel atravesará un tiempo de purificación espiritual y al final aceptarán a su Mesías y se convertirán como nación. Estas “primicias para Dios y el Cordero” tendrán escrito en su frente el nombre del Padre y de Jesús:

Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas (Apocalipsis 14:1-2).

Estarán ante el trono y cantarán un nuevo canto, que nadie más sabe:

Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra (Apocalipsis 14:3).

Estos hombres no se han contaminado con mujeres; se han conservado puros. No hay mentira en su boca; son intachables:

Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios (Apocalipsis 14:4-5).

Aparecerán al tiempo de la venida triunfal de Jesucristo y estarán con él en el monte Sión. También estos santos serán instrumentales para establecer el nuevo Israel, reconstruir Jerusalén y un nuevo templo, instituir un nuevo concepto de adoración y ayudar a restaurar la monarquía.

Santos Multinacionales

(Edad jet, 2008-2015)

El cuarto grupo será una gran multitud representando a personas de toda nación, tribu y lengua. Vestirán ropa blanca y se presentarán ante el trono de Jesús el Cordero. Sus vestidos habrán sido emblanquecidos por la sangre del Cordero. Tendrán palmas en sus manos y proclamarán una celebración especial en el cielo:

Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero (Apocalipsis 7:9-10).

Muchos ángeles, en medio de los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes, rodearán a los santos multinacionales que salen de la gran tribulación:

Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?

Yo le dije: Señor, tú lo sabes.

Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos (Apocalipsis 7:11-17, énfasis añadido).

Estos santos estarán ante el trono de Dios y le servirán día y noche en su templo. Nunca más tendrán hambre o sed, ni sufrirán por el calor abrasador. Jesús, gloriosos en su cuerpo resucitado en el centro del trono será su Pastor. Los guiará a fuentes de aguas vivas, y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.

Seres Humanos Dignos

(Edades zayintet, 4004 a.C.-3018 d.C.)

Un quinto grupo de personas de la humanidad restante del período de mil años aparecerá al final del período de mil años (3018 d.C.). Estarán divididos en dos secciones. Los que fueron hallados dignos recibirán vida eterna en el nuevo cielo; los que no, acabarán en el lago de fuego, que es la muerte segunda.

Todos los seres humanos que han vivido en la tierra en los 7.000 años previos comparecerán ante el Gran Trono Blanco. La tierra y el cielo huirán de su presencia, quedando sólo la dimensión tiempo. Se abrirá el Libro de la Vida. El Hades quedará vacío, y los que han partido comparecerán ante el trono uno por uno. Habrá dos etapas en este procedimiento:

  1. Toda persona será juzgada de acuerdo a lo que haya hecho según consta registrado en los libros.
  2. Si el nombre de alguien no consta en el Libro de la Vida, será arrojado al lago de fuego, que es la muerte segunda.

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego (Apocalipsis 20:11-15).

El Libro de la Vida contiene los nombres de todos los seres humanos que fueron cubiertos por la sangre expiatoria de Jesucristo. A mi juicio esto incluye:

En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin (Daniel 12:1-4).

 

Para dar su opinión o para imprimir este capítulo en una página ajustada a formato, haga click aquí:   Requiere Adobe Reader que es gratiuto.

Enlaces del capítulo en: 
¿Se Acerca la Gran Tribulación?
5 - El Surgimiento de la Segunda Civilización 11 - Repaso y Continuación del Peregrinaje
12 - El Plan e Identidad de Dios en Jesús, el más Pequeño Micro-Huevo del Universo


Use our internal search engine!

search tips advanced search
search engine by free find

Acerca de Nosotros | Desligamiento Legal | Protección de Privacidad | Cómo enviarnos e mail
©2006 Faith in the Future Foundation. Reservados todos los derechos. All rights reserved.