El Misterio del 17 de Tamuz

Claves Hebreas Antiguas para Fechar la Gran Tribulación

Capítulo 7

La Piedra de Roseta y
la Profecía de Daniel de las Setenta Semanas

¿Qué quiere decir eso de la “Piedra de Roseta” de la Biblia?
¿Cómo difiere una interpretación basada en cinco de la
Profecía de Daniel de la Setenta Semanas (Daniel 9:24-27)
de la interpretación tradicional basada en siete?

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El Descubrimiento de la “Piedra de Roseta”

Lo que he llamado la Piedra de Roseta de la Biblia es un código binario hebreo compuesto de conjuntos de sietes y cincos. Estas relaciones numéricas se hallan sepultadas en los eventos históricos y proféticos registrados en ambos Testamentos (los dos rieles) de la Biblia. Por toda la Biblia descubrí conjuntos de sietes, conjuntos de cincos, y conjuntos pares de doce, uno de cinco elementos y otro de siete elementos. Los conjuntos pares de 7+5 elementos forman juntos un total de doce (12), el número de gobierno perfecto.

Este sistema da nociones de la relación entre los dos niveles de existencia humana: el que pertenece a nuestra tierra en la dimensión dálet (basada en siete), y la otra que pertenece a la dimensión espiritual jeh (basada en cinco), de la humanidad desde el otro lado. El examen de estos dos niveles de existencia responderá a las preguntas: “¿Por qué estamos aquí en este planeta?” y “¿por qué va a haber una gran tribulación para destruir esta civilización en que yo nací?”

La presencia repetida del principio de Piedra de Roseta por toda la Biblia demuestra que mi fechado de la gran tribulación no es especulación sino que es auténtico. En 1799 los soldados franceses que construían fortificaciones para Napoleón en Egipto descubrieron una piedra de gran tamaño de basalto negro, en la que había grabados escritos extraños. Las inscripciones relataban la misma historia en dos idiomas diferentes: egipcio y griego, grabados en tres alfabetos distintos: demótico (una forma sencilla del egipcio hierático antiguo), griego para que pudieran leer, y una forma desconocida de jeroglíficos.

Napoleón envió de regreso a Francia dibujos precisos de esta piedra, en donde el erudito francés Juan Francisco Champolión, más tarde, descifró los jeroglíficos en 1822. La Piedra de Roseta en sí misma se puede ver en el Museo Británico de Londres. Al comparar los jeroglíficos con las palabras descifrables de los otros idiomas los científicos pudieron desentrañar el misterio de los antiguos jeroglíficos escritos dentro de las tumbas y pirámides egipcias antiguas.

La Piedra de Roseta cambió las opiniones de muchos eruditos de su tiempo. Antes de 1799 se habían escrito numerosos libros especulando en cuanto a lo que pudieran querer decir los antiguos escritos que se hallaron en las tumbas de los reyes egipcios, que tenían más de cinco mil años de existencia. Estos libros quedaron obsoletos cuando la traducción de la Piedra de Roseta demostró en donde las viejas teorías estaban erradas.

Algo similar me pasó a mí cuando investigue las profecías de Daniel. Dios me reveló que una cierta porción de los escritos de Daniel (Daniel 9:24), que en el pasado muchos eruditos interpretaron como refiriéndose al nacimiento, vida, y muerte del Mesías, se podían entender de otra manera que proveyera la clave para desentrañar las fechas de la gran tribulación; especialmente al integrarlas con eventos históricos importantes que han ocurrido desde el tiempo de Daniel para acá. Opino que este versículo contiene indicios para fechar los eventos de la gran tribulación del fin de los tiempos.

Así, Daniel 9:24 se convirtió en mi “Piedra de Roseta.” Tal vez mi descubrimiento ayude a los eruditos bíblicos a entender mejor las Escrituras con esta noción. Si es así, entonces se escribirán nuevos ensayos y libros sobre la Biblia que harán obsoletos algunos de los comentarios y teorías populares presentes.

El Sistema Basado en Siete de la Sesenta y Nueve Semanas de Daniel

Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones (Daniel 9:24-26).

Fiel a las características del idioma hebreo, el principal evento se presenta prominentemente. El total número de semanas se menciona primero como un titular de 70 semanas, que abarca toda la profecía respecto a los cambios globales que vendrán. Después se divide ese total de 70 semanas es bloques significativos de tiempos o componentes: un período de 7 semanas, un período de 62 semanas y una semana final: la semana 70. Al principio pensé que era fácil, siete más 62 suman 69, más uno suman 70.

Permítame resumir las reglas de la profecía para entender apropiadamente el libro de Apocalipsis y otras profecías, usando el versículo bíblico que he citado arriba. Si miramos la dimensión jeh tenemos que tener cinco (5) testigos para establecer la verdad. Aquí están de nuevo:

  1. Verificar el principal evento y discernir si está en la dimensión dálet o en la dimensión jeh.
  2. Superponerlo con el Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo.
  3. Usar el lente de “caus a y efecto” y diferenciar en dónde se hallan en la secuencia.
  4. Recordar que la dimensión dálet es como un espejo, y que los eventos pudieran estar en orden inverso al que están escritos. Muchas veces el evento más importante, como lo que uno hallaría en un titular, es primero, luego otros eventos, menos importantes o dependientes, siguen en orden de dependencia o importancia.
  5. Usar el telescopio profético y reconocer la visión cercana y la visión lejana, como picos de montaña de la profecía.

Pero un vistazo más de cerca reveló algo muy inusual. ¿Por qué—me pregunté—hay una brecha de modo que el fin de la semana 69 es también el final de la semana 70?

Se implican concurrentemente varias opciones. La primera es que el pico de montaña de la semana 70 está separado del pico profético de la semana 69 por un valle profético que no se ve y de tamaño desconocido. Otra posibilidad para evaluar es que de alguna forma la semana 70 “flota” en paralelo o está reposicionada dentro de las 69 semanas sumando de todas maneras 70 semanas. Explicaré este último misterio un poco más adelante.

La mayoría de los que estudian la profecía ven a esta última semana, la semana 70, como flotando en el tiempo desconectada de todo, casi como si el reloj profético fuera puesto a dormir por un período de tiempo no especificado que ya ha excedido 1900 años. Esta semana 70 flotante sigue en su estado de tiempo suspendido hasta que Dios decida volver a reempezar el reloj de la profecía y volver a conectarlo con el sistema de engranajes.

La conclusión básica de la mayoría de eruditos protestantes es que ésta era que sigue al fin de la semana 69 (marcada por la crucifixión de Jesús) representa una suspensión de la cronología y que acabará con la reactivación de la semana 70 de Daniel, marcada por el tratado de paz del Anticristo con Israel. A este período de largo indeterminado de tiempo se le llama la “Edad de la Iglesia.” Opinan que la edad de la iglesia terminará sólo cuando Dios haya decidido que ha llegado el tiempo para la gran tribulación. El cómo toma Dios tal decisión se basa en criterios que sólo él sabe.

Por eso muchos cristianos creen que no podemos saber la fecha cuando empezará la gran tribulación. Dan por sentado que si uno sabe la fecha del comienzo de la gran tribulación, entonces todo lo que tenemos que hacer es añadir siete años para llegar a la fecha del retorno de Jesús, que la Biblia enseña que “nadie puede saber.” Por consiguiente, esta lógica exige que no se puede determinar ninguna de las dos fechas, porque si uno sabe la fecha de inicio, automáticamente sabría la fecha del fin, que es igual a la Segunda Venida de Cristo. La mayoría de los que adoptan esta posición también creen en la teoría del rapto, que es una venida de Jesús preliminar, “secreta” sólo por los santos. A esta primera venida persona por la iglesia se le llama el “rapto.” Los que sostienen esta idea creen que este rapto ocurre bien sea antes o al principio de la edad de tribulación, y que siete años más tarde tiene lugar una segunda venida de Jesús en público y en gloria al Monte de los Olivos como Rey conquistador.

Esta teoría errónea, que abrazan muchos de los maestros de la iglesia, es un buen ejemplo de los problemas que surgen cuando se mira sólo uno de los rieles de la vía férrea. En primer lugar, el retorno de Jesús no es simplemente la fecha del comienzo de la gran tribulación más siete años al día, ni tampoco la venida del Señor se divide en dos apariciones separadas por siete años. Si uno acepta alguna de tales conclusiones como hechos, entonces está obligado a concluir que nadie sabe el tiempo de la venida de Jesús o cuando empezará la gran tribulación.

En mi opinión algo de la confusión en cuanto a cómo entiende uno el libro de Apocalipsis se debe tal vez a la posibilidad de que las páginas del Apocalipsis se pudieran rearreglar en orden diferente a las que Juan originalmente las escribió. Esto no quiere decir que el texto de la Biblia haya cambiado, sino sólo que tal vez algunos de los eventos fueron movidos de su secuencia original por algún escriba que estaba intentando corregirlo, o compilando incontable número de páginas o documentos que por alguna razón se habían separado.

Si esta hipótesis resulta verdad, entonces esta división artificial o nuevo arreglo del texto original ha causado opiniones divergentes por siglos, y han producido una gran cantidad de hostilidad que todavía retumba desde los púlpitos de muchas grandes iglesias. En lo que a mí respecta, a los 72 años, y creyente por largo tiempo, cambié mi opinión después de adquirir a partir del Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo alguna noción para abrirme paso por entre esas controversias.

Llegué a darme cuenta de que el ampliamente predicado concepto de dividir el gran Día del Señor en dos períodos contradice contundentemente los cientos de versículos de profecía bíblica que dicen lo contrario. La Biblia dice muy claramente que la próxima aparición de Jesús será en omnipotencia y con esplendor cósmico más allá de toda imaginación. Conquistará y reinará con supremo poder digno del Rey de reyes y Gobernador del universo, seguido de decenas de miles de ángeles vestidos con ropas gloriosas.

Hacerle venir por la puerta trasera, sin que el mundo lo reconozca, como ladrón en un rapto secreto, es para mí la máxima expresión de arrogancia. Opino que enseñar tal doctrina es un grave insulto del más alto orden. Es el colmo de la falta de respeto rebajar al Creador del universo a nuestro ínfimo nivel humano. Creer en una venida secreta del Señor no le honra ante los ojos del mundo. Esta enseñanza hace que algunos no creyentes piensen (tal vez con razón), que los cristianos son hipócritas.

Yo quiero ver a mi Señor, que fue brutalmente flagelado y horriblemente crucificado, volviendo en esplendor de realeza y majestad, con una espada en una mano, y la palabra de Dios en la otra. Vendrá con leyes de puño de hierro que se aplicarán con rigor de manera que el mal nunca más vuelva a gobernar el mundo. Me entristece darme cuenta de que muchos creyentes van a perecer en la gran tribulación. Morirán porque no piensan nada diferente de lo que piensan los que están en el mundo. No hay la distinción de estar separado como santo para el Señor cuando los que invocan a Cristo piensan como sus semejantes en el mundo secular.

En segundo lugar, pienso que la semana 70 de Daniel no anda flotando desconectada, sino que es impulsada por engranajes “ocultos” que Dios me permitió descubrir. La semana 70 parece flotar desde nuestra perspectiva humana del tiempo, pero en realidad está firmemente interconectada como otros engranajes en la dimensión dálet. Es el retorno de Jesús lo que no está conectado con ningún engranaje cronológico. Simplemente se nos dan señales y un conjunto de eventos después de los cuales él vendrá, porque la dimensión jeh no tiene relojes.

Recuerde que necesitamos cinco (5) testigos para establecer hechos para enseñar una doctrina. No puedo hallar cinco testigos que respalden la teoría del rapto pretribulacionista. Cuando Jesús venga todos—y eso significa que todo el mundo, judíos y cristianos—le verán.

Mi fechado metodológico de la gran tribulación se puede contrastar y comparar con la teología de sentirse bien en cuanto al rapto, por el proceso de la lectura de la Biblia con un razonamiento disciplinado a la luz del contexto del plan global de Dios. Daniel profetizó 500 años de imperios que vendrían y desaparecerían en ciclos de tiempo muy precisos. Estas profecías representan el 99% de sus predicciones, y se han cumplido literal y precisamente en su secuencia apropiada tal como engranajes de reloj. Esto se puede verificar en la historia.

No hay razón por la que el 1% que todavía está por sucederse no se alinee con igual precisión de acuerdo a los ciclos y engranajes que he descrito en mis dos libros. A Daniel le fue dicho que en los últimos días habría algunos santos entendidos que conocerían el tiempo. Me hace recordar otro versículo bíblico que cité al describir la destrucción venidera de la ciudad de Nueva York. Advierte a los fieles a “salir de la ciudad, para que no sufran el mismo castigo de esa ciudad.” Tal advertencia no tiene sentido si uno no puede saber el tiempo.

Empezando en este capítulo describiré con algún detalle cómo descubrí las fechas de la gran tribulación, calculando y trabajando con los engranajes proféticos e históricos de la Biblia en lo que se aplican específicamente a la profecía de Daniel de las 70 semanas. Recuerde que he trabajado desde eventos históricos conocidos a los eventos proféticos desconocidos de la gran tribulación y la gran restauración del reino de Dios en la tierra. Quiero indicar de nuevo que no he hallado nada en la Biblia que me permita predecir la fecha del retorno de Cristo. Puedo tener mi propia opinión al respecto, pero eso es solo una suposición.

Dios, mediante la estructura de pensamiento hebreo con el que escribe Daniel, quiere que enfoquemos primero el número total de semanas: 70, que es el titular de esta profecía. Pero luego divide en el todo una semana profética especial flotante. Este período de siete años ocurre solamente una vez en la historia. Aunque se pueden derivar algunas analogías con el ministerio de Jesús en la tierra, la mayoría de los que estudian la profecía, incluyéndome yo mismo, la identifican como la gran tribulación, que durará siete años.

La visión de Daniel enfoca primordialmente a Israel. Su visión profética tiene que ver con el futuro de Israel según se extiende hasta el mismo fin de este mundo en la dimensión dálet. Basado en mi análisis de esta profecía calculé que la dimensión dálet del tiempo terminará en el año 3018 d.C. Esa fecha final concluye con la semana 69 fusionada con la semana 70, usando la perspectiva basada en cinco, que descubrí. Se superpone y sincroniza con la cronología de la gran tribulación de siete años, de acuerdo al cálculo basado en siete, que es el que tradicionalmente usan los mejores eruditos de la profecía bíblica.

Siga leyendo. Explico este párrafo en las páginas que siguen, en donde veremos la misma superposición desde la perspectiva histórica.

Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; . . . (Daniel 9:24-26).

Al mirar por el telescopio profético de la Biblia recuerde que lo que se ve son solamente picos de montañas; algunos de ellos representan un cumplimiento cercano en el futuro, y otros un cumplimiento más lejano en el futuro. Por consiguiente, podemos racionalmente esperar por lo menos dos conjuntos de detalles cronológicos e interpretaciones proféticas aplicables. Como lo veremos, hay dos niveles definidos de interpretación de estas profecías de Daniel, de acuerdo a lo que yo llamo el análisis de la Piedra de Roseta (7:5).

Las 70 Semanas de Daniel

La mayoría de eruditos bíblicos concuerdan que cuando un versículo profético de la Biblia contiene la palabra semanas, a menudo se refiere a un sistema de años. Puesto que una semana tiene siete (7) días, las “setenta semanas” de Daniel se han interpretado como queriendo indicar 70 conjuntos de 7 años, o sea 490 años.

Daniel 9:25 profetizó que habría sesenta y nueve (7 + 62) semanas “desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe.” Sesenta y nueve semanas de años es 69 x 7 = 483 años. En el 454 a.C. el rey Artajerjes les concedió a los judíos el permiso para reconstruir las murallas de Jerusalén, lo que establece el año 454 a.C. como el año desde donde empezar a contar. Contando 483 años desde 454 a.C. llegamos al año 29 d.C. Este fue el año en que Jesús vino a Juan para ser bautizado y empezar su ministerio terrenal.

Daniel y Dimension Basada en 7

La profecía de Daniel también indica que “después” del fin de las 69 semanas (7 + 62 = 69), “se quitará la vida” al Mesías, “mas no por sí.” En otras palabras, Daniel profetizó que el Mesías prometido, hijo de David, Hijo del Padre, sería formalmente rechazado por los judíos. La frase que la versión Reina Valera traduce “mas no por sí,” la Biblia de las Américas traduce “no tendrá nada.” Quiere decir que el Mesías no tendría reino ni tendría pueblo en su muerte. Esta fue la experiencia de Jesús durante su primer ministerio personal en la tierra. La frase “no tendrá nada” también infiere un gran misterio divino: la separación del Hijo y el Padre. Cuando Jesús aceptó la muerte en la cruz, personalmente aceptó y pagó la pena de los pecados de todo ser humano. Nosotros debemos sencillamente pedir por fe que ese pago se aplique a nosotros.

Los dirigentes religiosos judíos, sumos sacerdotes y el sanedrín, formal y oficialmente rechazaron la afirmación de Jesús de ser el Mesías prometido y el Hijo de Dios, cuando lo juzgaron, le declararon culpable y le crucificaron. De hecho, incluso todos los discípulos abandonaron a Jesús por un tiempo, y luego incluso el Padre celestial cuando Jesús murió en la cruz, sacrificando su vida sin pecado por los pecados del mundo (Mateo 27:46). Jesús clamó a su Padre celestial en sus últimas palabras de agonía: “Padre, ¿por qué me has desamparado?” En ese momento Jesús quedó completamente abandonado, desconectado del universo que había creado, totalmente solo, olvidado por todos los seres vivos. Qué precio para pagar para redimirme.

El rechazo de parte de los judíos era representativo del rechazo de parte de todo el mundo. Como indiqué al describir este incidente en mi libro anterior, los Evangelios dan muchos detalles cuando informan que prepararon un letrero que proclamaba a Jesús como Rey de los judíos, escrito en tres idiomas, y lo clavaron encima de su cabeza. ¿Por qué, —pregunto—, se tomaron todo ese trabajo para un condenado? ¿Por qué escribieron las acusaciones contra él en tres idiomas, cuando los mirones y que pasaban por el lugar de ejecución en su mayoría no sabían leer?

Lo hicieron así porque estos tres idiomas representaban el segmento religioso, el gobierno civil, y el segmento de ciencia y negocios de la civilización romana. Ninguno de estos segmentos quería que Jesús reine sobre ellos.

Incluso hoy, dos mil años más tarde, el nombre de Jesús e incluso los Diez Mandamientos han sido expulsados de nuestras instituciones de educación superior, y de las sesiones de nuestro gobierno, así como de las reuniones de las Naciones Unidas. Cada vez que voy a los atestados centros comerciales, o me reúno con otros en alguna reunión, no puedo hacer oídos sordos cuando alguien usa en vano el nombre de Jesús como palabras soez para recalcar disgusto e ignorancia. Tiemblo al pensar lo que será cuando se encuentren con él cómo su Juez máximo en el último día. Cómo se sentirán cuando oigan una interminable grabación de sus voces blasfemando y maldiciendo el precioso nombre de Jesús, Salvador y Rey del universo.

En tanto que algunos judíos individuales trajeron una maldición sobre sus cabezas, el pueblo judío como un todo no está particularmente bajo maldición debido a que sus dirigentes y antepasados rechazaron a Jesús como Rey en el año 33 d.C. (Mateo 27:25). La enseñanza errónea de que los judíos son particularmente culpables de la muerte de Jesús ha sido la causa histórica de mucho derramamiento de sangre judía inocente perpetrado por el islam y la sociedad cristiana a través de la historia.

La Biblia revela que la muerte de maldición de Jesús en un madero fue necesaria para que pudiera morir como sacrificio en la dimensión jeh de la eternidad (Deuteronomio 21:23). Contrario a la práctica romana de dejar los cadáveres en la cruz por muchos días, el cuerpo de Jesús fue bajado el mismo día; tal como lo exigía la ley mosaica. Lo que sucedió en la cruz, en la dimensión dálet, y que los testigos oculares relataron, fue sólo un reflejo de su muerte real como Dios en lado de la dimensión jeh. Al nacer en un cuerpo de la dimensión dálet Jesús, que era de la dimensión jeh, pudo expiar por todos los pecados, por todo ser humano, de todas las edades ligadas al tiempo: pasado, presente y futuro. Pero todo individuo nacido en la dimensión dálet debe ratificar o aprobar este evento en el cielo a fin de que se vuelva ley, que est también una realidad válida persona por la eternidad.

Recuerde que los seres humanos fueron nombrados mayordomos de este mundo, incluso después de la expulsión de Adán y Eva del huerto del Edén. Por consiguiente somos el jefe, lo que quiere decir que somos responsables. Para heredar la vida eterna debemos recibir sin condiciones la oferta de Dios, que en la Biblia se llama un nuevo pacto o un nuevo contrato.

Este recibimiento por fe es una condición muy importante de salvación desde la perspectiva legal. Dios no puede obligarnos a aceptar los términos de ese nuevo contrato ofrecido mediante el DiosHijo. El antiguo contrato hecho con Israel detallaba las penas por su violación, que a final de cuentas quería decir la muerte para todo individuo. Como la otra parte en el contrato debemos concordar debido a que estamos a cargo de la dimensión dálet de nuestro mundo y tiempo. Nos vemos frente a los asuntos de lo que vendrá después.

¿Queremos vivir en otro universo o no? Muchos optarán por no participar y rehusar. Yo no, porque quiero vivir para siempre en el amor, felicidad, y con propósito. Jesús expresó esta nueva oferta contractual simplemente a fin de que captemos esta verdad: “Ustedes tienen que nacer otra vez.”

Jesús en efecto murió la “segunda muerte” por todos nosotros que nos arrepentimos por fe y recibimos su sacrificio expiatorio (Hebreos 2:9-18). Sólo por la gracia los seres humanos son salvados por fe en el amor de Dios por nosotros. Jesús murió en la dimensión dálet según un plan prefijado que existía en el conocimiento de Dios desde antes de que el mundo fuera hecho. La vida y muerte de Jesucristo son parte central del plan de Dios para redimir a tantos seres humanos como sea posible, y hacerlos elegibles para la vida eterna, pero debemos avenirnos a los términos de Dios para la vida eterna (Hebreos 9:23-28; Apocalipsis 13:8).

La semana flotante 70 basada en siete también provee algunas nociones potenciales en cuanto al significado del pleno ministerio de Jesús, así como de su contraparte imitadora, el Anticristo. El ministerio público de Jesús de misericordia en la carne duró alrededor de tres años y medio, o sea media semana profética. En medio de ella, él murió poniendo fin a la necesidad de sacrificios (Hebreos 9:11-22). Algunos eruditos creen que Jesús literalmente murió a mediados de la semana, un miércoles. A su muerte siguió algunas décadas más tarde la destrucción del segundo templo y de la ciudad de Jerusalén en el año 70 d.C. En el sentido profético hay un alineamiento entre la muerte de Jesús, que era un templo encarnado de Dios en la tierra, y la destrucción del segundo templo.

La segunda mitad de su ministerio de 7 años se pudiera alinear con la mini-tribulación, que se pudiera describir como ministerio de juicio de Jesús. La primera vez no vino para juzgar al mundo; la próxima, vendrá para eso (Juan 12:47). Como veremos en breve, la significación profética real de esta semana 70 se aplica a las actividades del Anticristo durante los últimos tres y medio años de la gran tribulación.

Recuerde que la vía férrea tiene dos rieles. Una representa a Israel, y la otra representa a las naciones. También me he referido a los rieles como refiriéndose a la tradición judía y a la tradición cristiana. La semana 70 flotante, que es la gran tribulación de 7 años, se aplica a ambos rieles, lo que quiere decir que la gran tribulación nos impactará a todos.

Entendimiento Numérico Hebreo de los Dos Cumpleaños

La revelación que Dios nos da en el Nuevo Testamento enseña que los seres humanos fueron creados para tener dos fechas de nacimiento. Estamos familiarizados con nuestra fecha de nacimiento natural en la carne o en la dimensión dálet (basada en siete). La segunda fecha de nacimiento tiene lugar cuando la persona “nace otra vez” por el Espíritu Santo de Dios, y si es que lo hace. Al recibir al Espíritu por fe uno simultáneamente nace en la dimensión jeh (basada en cinco), que todavía no se puede ver todavía, porque sucede en la dimensión jeh fuera del campo de nuestro cinco sentidos (Juan 3:5-8).

¿Cómo funciona esto numéricamente? Cuando usted nace otra vez, entonces debe sumar el valor cuatro (4) de su primer nacimiento en la dimensión dálet, al valor cinco (5) de su segundo nacimiento en la dimensión jeh, lo cual es igual a tet (9 = nueva vida). Si no nace otra vez, entonces tendrá dos nacimientos dálet (4 + 4) lo que significa jet (8) o sea “cercado”, lago de fuego. Sólo Jesucristo tiene un cumpleaños yod (5+5=10), porque nació sin pecado siendo plenamente Dios, pero también se hizo plenamente hombre, nacido en la dimensión dálet, aunque era de la dimensión jeh.

La segunda fecha de nacimiento es vital para nuestra existencia continuada, que se llama “vida eterna.” Por ella llegamos a ser miembros de la realeza espiritual en la dimensión jeh. Jesucristo es Rey de reyes, y nosotros somos sus hermanos menores, los hijos del Padre a quienes los ángeles llaman los “primogénitos.” Desde la perspectiva del universo los ángeles existen en posición secundaria a los resucitados como primogénitos de los muertos.

Los ángeles fueron creados por algo así como un proceso de clonación, pero los seres humanos nacen. Los seres humanos nacen en la dimensión dálet, y tenemos el potencial de nacer en la dimensión jeh. Tenemos hermanos que están emparentados genéticamente con nosotros, y todos los que han nacido espiritualmente otra vez son hijos del mismo Padre. Es un vínculo que ni animales ni ángeles comparten.

Lo mismo sucede para Israel. Al mirar a Israel, el otro riel, parece que Israel como nación también debe tener una segunda fecha de nacimiento en la dimensión jeh. Por medio de Abraham nació una nación en la dimensión dálet, pero terminará debido a que la edad zayin se acaba. La edad jet que sigue verá el segundo nacimiento de Israel.

El objetivo final para Israel y la iglesia no es diferente. Estos dos grupos están conectados pero todavía tienen identidades separadas como rieles que están unidos por los durmientes en una vía férrea. La Biblia enseña que en el plan de Dios hay un Dios, un Espíritu, un cuerpo y una fe (Efesios 4:1-6). Sin embargo, desde la perspectiva de la historia bíblica y el cumplimiento de las promesas de Dios a Abraham y a David, Jesús reconstituirá el pueblo judío como reino mesiánico de Israel en la dimensión dálet cuando regrese en unos pocos años más.

La venidera edad tet del milenio demostrará una vida totalmente nueva o civilización nueva nunca antes experimentada en este globo. El reino de Israel renacido durará por mil años hasta el fin del tiempo que conocemos, pero el proceso de nacimiento tendrá lugar a un alto precio. Debido a que los que componen el pueblo de Israel también son pecadores, también necesitan ser limpiados de sus impurezas y corrupción espiritual a fin de agradar a Dios. Dios ha prometido que transformará sus “corazones de piedra” en “corazones de carne” mediante el derramamiento de su Espíritu, con sus frutos de compasión, amor, paz, gozo, y una buena voluntad para servir para beneficio de todas las naciones (Ezequiel 11:19; 36:26).

Para tomar de nuevo una analogía que ya he usado anteriormente, la nación judía también posee una placenta. Sin el Espíritu Santo que viene por Jesús, los judíos y sus instituciones sociales son parte del dominio perverso de Satanás, como todos nosotros (Colosenses 1:13-14). En el nacimiento se corta y descarta la placenta.

En la Biblia se conoce a este proceso de “cortarla” como “tiempo de angustia de Jacob” (Jeremías 30:7. Lea todo el capítulo). En tanto que la gran tribulación durará siete años para Israel y el mundo en general, parece que para Israel las cosas serán algo más fáciles durante la primera parte de la gran tribulación. Sin embargo el principio más ligero será más que compensado por los problemas intensamente severos en la segunda mitad, a lo que yo llamo la mini-tribulación. La mini-tribulación incluye tres años de intensa tribulación y muerte para Israel y el pueblo judío. Sobrevivirán sólo debido a la prometida protección y gracia de Dios.

La Biblia promete a Israel grandes bendiciones después de que se termine la gran tribulación. Estas bendiciones cumplirán las promesas del pacto original de Dios con Abraham. Israel será una copa que se desborda abundantemente también a las demás naciones. Todos los pueblos experimentarán expresamente el plan de Dios. Por todo el milenio trabajarán juntos para la gloria del Gran Diseñador de todos, el Dios eterno.

En el siguiente versículo se nos dicen algunos de los eventos de la gran tribulación de siete años:

. . . y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará [el Anticristo o presidente de la Unión Europea] el pacto con muchos [Israel y las naciones árabes]; a la mitad de la semana [comienzo de la mini-tribulación] hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador (Daniel 9: 27; añadiduras para claridad).

Para resumir, los datos proféticos convertidos en históricos, que nos da Daniel 9:24-26, que conducen e incluyen la vida terrenal de Jesús antes que la semana 70 fueron:

  1. el número de años hasta que Jerusalén y el templo sean reconstruido;
  2. la fecha cuando el Ungido [Mesías] aparecería la primera vez;
  3. el hecho de que al Ungido [Mesías] se le “quitaría la vida” (moriría) o “no tendría nada.”

En la futura semana setenta flotante de siete años de la gran tribulación en el sistema basado en siete veremos que tienen lugar los siguientes eventos:

  1. la ciudad de Jerusalén, así como el lugar santo, quedará desolada;
  2. el príncipe que hace la desolación de lo anterior habrá hecho previamente un pacto de siete años respecto al templo y los sacrificios;
  3. a la “mitad” del tiempo pactado este mismo príncipe romperá su acuerdo obligando a que se suspendan los sacrificios y profanando en templo con “abominaciones.”
  4. y aunque el desolador destruya el templo, él mismo será también destruido; ¡a diferencia de Jesús, que resucitó de los muertos omnipotente y eterno!

Esta interpretación ampliamente aceptada funciona perfectamente usando siete (7) años como interpretación de las “semanas” de Daniel. Sin embargo, creo que también debemos mirar más hondo en este versículo desde la perspectiva del reino del otro lado (jeh) que Daniel profetiza, que aparecerá al fin del tiempo (Daniel 2:31-45).

Al hacerlo así obtendremos una comprensión adicional que es ampliamente diferente de la tradicional, y nos hace posible identificar tanto la fecha del comienzo como del fin de la gran tribulación. Al desarrollar esta nueva teoría, nuestro conocimiento del plan de Dios se ampliará grandemente, y veremos que el fechado de la gran tribulación que se presenta en este libro es confiable.

El Sistema Basado en Cinco de las Sesenta y Nueve Semanas de Daniel

Los eruditos miran a Daniel 9:24 sólo desde la perspectiva de la dimensión basada en siete. Si lo examinamos desde el punto de vista de la dimensión basada en cinco hallaremos que Daniel 9:24 también revela información en cuanto a lo que sucederá durante la última edad del plan de Dios. Es decir, podemos aprender en cuanto al tiempo cuando Dios completará su restauración de la tierra a la perfección de la dimensión jeh (del otro lado), que tendrá lugar en el 3018 d.C., como se muestra en la Tabla de Siete Mil Años de Historia Humana.

Si se lee Daniel 9:24 en el nivel basado en siete, la mención de “tu pueblo” se refiere a “Israel.” Pero en el nivel jeh basado en cinco la expresión “ciudad santa” también apunta a la Jerusalén celestial descrita en el libro de Apocalipsis como suspendida como un satélite que flota sobre la ubicación terrenal de Jerusalén. Esta Jerusalén satélite celestial será poblada por los “santos” resucitados a los cuales colectivamente se les da un nuevo nombre. En el Nuevo Testamento a los santos se les menciona colectivamente como “la iglesia” o la “esposa.” Esta interpretación queda confirmada por Apocalipsis 21:2:

Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

Ahora volvamos a leer Daniel 9:24 con estas dos perspectivas en mente. Demostraremos como se determina el sistema basado en cinco y luego compararemos la interpretación basada en cinco con la interpretación basada en siete de la profecía de Daniel de las setenta semanas. Daniel 9:24 revela cinco cosas que están decretadas para Israel en la dimensión basada en siete, así como cinco eventos decretados para iglesia cristiana perfeccionada que tendrá lugar en la dimensión basada en cinco.

Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, (1) y poner fin al pecado, (2) y expiar la iniquidad, (3) para traer la justicia perdurable, (4) y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos (5) (Daniel 9:24, números añadidos).

El cumplimiento en la dimensión dálet basada en siete de estos cinco puntos clara y obviamente se refiere a la vida y muerte expiatoria de Jesucristo. Abarca tanto su vida terrenal, hace casi dos mil años, así como lo que está por delante en la gran tribulación y la restauración milenial. La restauración de Israel debe incluir la construcción del cuarto templo descrito al final del libro de Ezequiel. No tengo conocimiento de que alguien jamás haya considerado o analizado estos cinco versículos desde la perspectiva jeh basada en cinco (“el otro lado”), que es la dimensión celestial. Los numerales que siguen se refieren a los números que inserté en el versículo citado arriba:

  1. Terminar la prevaricación: Al final de la dimensión dálet del tiempo la “prevaricación” se acabará para siempre. La perfección reinará en el nuevo cielo y en la nueva tierra (“nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades," Hebreos 8:12).
  2. Poner fin al pecado: La dimensión dálet habrá acabado en lago de fuego. El pecado y el mal ya no se levantarán para causar problemas o ser transferidos a la nueva tierra (“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas”; Apocalipsis 21:5).
  3. Expiar la iniquidad: Dios cerrará la dimensión dálet como se cierra un libro. Todos los asuntos pendientes con los seres humanos y Satanás se resolverán ante el Trono Blanco en el año 3018 d.C. Este es el último suceso en la tierra. Los que sean hallados dignos, cuyos nombres están escritos en el Libro de la Vida, serán llevados a la justicia eterna; los demás serán arrojados al lago de fuego. La justicia se aplicará conforme a la ley ante el Gran Trono Blanco. Todo ser humano recibirá su recompensa, sea para bien o para mal. Este será el más grande día de expiación del universo.

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos ( Apocalipsis 20:11).

  1. Traer justicia perdurable: Esto comenzará después del juicio final. La dimensión tiempo (dálet) ya no existirá. Empezará la edad de los nuevos cielos y nueva tierra (yod), y durará para siempre. Dios vivirá de nuevo íntimamente con el ser humano resucitado en la nueva tierra futura.

Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más (Apocalipsis 21:1).

  1. Ungir el Santo de los santos: La ciudad satélite de Jerusalén ya no estará en el cielo, sino que estará asentada permanentemente en la nueva tierra (Apocalipsis 21). Ungir quiere decir “dedicar oficialmente, separar, consagrar.” Dios vivirá con una humanidad transformada que tendrá eternamente una relación de amor con él. Dios establecerá relaciones personales con los seres humanos, tal como las tenía con Adán y Eva en el huerto del Edén. Por medio de Jesús, el Segundo Adán, todos los santos de nuevo experimentarán comunión íntima con Dios, como Agustín de Hipona lo expresó tan hermosamente hace miles de años:

"El fin principal del hombre es glorificar a Dios
y disfrutar con él para siempre."

Daniel 9:24 asigna un tiempo definido de “setenta semanas” para que se realicen estas cinco cosas importantes. Note en este mismo versículo la presencia del número 7 (de las setenta semanas) junto con la presencia del número 5 (resultados), que son el código binario del cielo (7 + 5 =12).

La Conexión 7 y 5

Cuando preparaba la Tabla de Siete Mil Años de Historia Humana y la Tabla de Siete Años de la Gran Tribulación noté que muchos de los pasajes bíblicos proféticos contienen referencias a los números siete (7) y cinco (5), o múltiplos de ellos. El Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo asigna significación especial a los números siete (7 = “perfección divina”) y cinco (5 = “el otro lado” o “eternidad”). Ambos son números primos y por consiguiente no se los puede dividir.

Puesto que toco un poco de música también pensé en el teclado del piano, que tiene siete (7) teclas blancas y cinco (5) teclas negras en cada octava. Una vez un músico me explicó que muchos de los cantos cristianos que entonamos en la iglesia evangélica de hoy vienen de los esclavos del siglo pasado en los Estados Unidos. Pero ellos cantaban sus cantos usando sólo las teclas negras. Mientras éste músico me lo demostró tocando una tras otra tonadas familiares, usando sólo las teclas negras, me sorprendió lo idéntico que la música sonaba a lo que yo estaba acostumbrado.

Conjeturo que esta proporción 7:5 es un indicio de un sistema matemático extraordinario que tal vez usen los ángeles para viajar a velocidades superiores a la de la luz a través de laberinto de miles de galaxias. En Daniel 10:13 un ángel informó que le llevó veintiún días llegar hasta Daniel después de que Dios había oído la oración de Daniel. El ángel pidió disculpas por su demora, echándole la culpa a un ángel llamado “el príncipe del reino de Persia.” Luego dio crédito a Miguel, “uno de los príncipes principales,” por haber venido a ayudarle.

¿Cómo es posible viajar de este modo? Una explicación de cómo funcionan los computadores modernos puede ayudarnos a entender este concepto. Los computadores usan un código binario que utiliza dos dígitos: 1 y 0. Funcionan en un sistema matemático que tiene una base de 8 bitios, o sea un número formado por ocho dígitos, usando sólo 1 ó 0. Con esto podemos expresar cualquier cosa en matemáticas, lenguaje, filosofía, e inclusive conceptos abstractos. El código binario hebreo tiene diez (10) bitios, o sea dos bitios más. Es obvio de nuevo; nuestros bitios técnicos de 8 se derivaron originalmente de 4 x 8, que significa dálet. El código binario celestial es 5 x 2 que quiere decir diez, yod, el universo.

Como los unos y los ceros en nuestros computadores pienso que los sietes y los cinco componen el “código binario” celestial. Esta proporción especial 7:5 es singular al lenguaje hebreo antiguo, y demuestra que una inteligencia superior prefijó la cronología histórica y profética. Integré estas dos dimensiones en mi Reloj Mundial de Cuclillo al darle a la esfera del reloj dos carátulas. Dentro del reloj este código binario opera como dos piñones de diferente tamaño, dentados, y que engranan de modo que el movimiento del uno afecta directamente al otro.

Estoy seguro que al contrastar pasajes bíblicos que contienen los números siete (7) y cinco (5) desentrañará niveles más hondos de entendimiento respecto a otros versículos bíblicos también.

Cómo Usar el Sistema Basado en Cinco

Cuando examinamos Daniel 9:24 desde la perspectiva de la dimensión jeh tenemos que usar múltiplos de cinco en lugar de múltiplos de siete. De este modo, debemos considerar una “semana” como cincuenta años en lugar de siete años. Uso cincuenta en lugar de cinco años para la semana porque 50 se expresa como 5 x 10, en donde 10 = yod. El significado de 5 x 10 es la transformación celestial de la vida a un nivel más alto, que es de lo que tratan las edades tet y yod, que tienen lugar al fin del plan de Dios.

En estos cálculos estoy buscando el año (3018) que termina la edad tet, el milenio y el comienzo de yod, la edad de los nuevos cielos y nueva tierra.

Así, para el cálculo de las “setenta semanas” de Daniel en la dimensión jeh, basada en 5, multiplico las 70 semanas por 50 años, que dan un total de 3500 años (70 x 50 = 3500). Hallará esto gráficamente en la Tabla de Siete Mil Años de Historia Humana, en donde la fecha de 3018 indica la transición de la edad tet a la edad yod. Luego añadí estos 3500 años (con un ajuste como describo a continuación) a 518 a.C., que es el año en que terminaron los 70 años del exilio babilónico de Israel después de la destrucción del primer templo en 588 a.C. Esta metodología se valida a sí misma en el 3017 y 3018, y otros puntos en donde el sistema basado en cinco se entrecruzan con precisión con el sistema basado en siete en eventos clave.

Estos son algunos de los detalles de cómo estos dos enfoques a Daniel 9:24 se validan uno a otro. En primer lugar, Daniel no pudo haberse figurado lo que yo he encontrado porque mi trabajo se apoya en eventos históricos que todavía eran futuros en el día de Daniel. Por eso el ángel le dijo que no se preocupara respecto a esto porque las fechas estaban selladas hasta el fin de los tiempos, cuando los que tuvieran entendimiento podrían entenderlos (Daniel 12:9-10). Recuerde que yo trabajo desde puntos conocidos para determinar los desconocidos. En este caso estoy buscando el año final del milenio y el principio del nuevo cielo y la nueva tierra.

Siguiendo la proporción de la Piedra de Roseta de 7:5 hay siete (7) ciclos desde la creación hasta la destrucción del primer templo en 588 a.C., y hay cinco (5) ciclos calibrados de 490 años cada uno (5 x 490 = 2450) desde el fin de los 70 años de exilio en el 518 a.C., a la liberación de Jerusalén en nuestro tiempo moderno por los israelíes en 1967 y 1968. Por favor, note que inserté 35 años para calibrar el calendario judío con el nuestro (518 a.C. + 2450 años + 35 años = 1968 d.C.). Inserté allí el 9º ciclo de la Tabla de Siete Mil Año de Historia Humana. Los totales siguen siendo los mismos, pero cuando calculamos las 69 semanas de Daniel, ignoramos esta corrección por el momento.

Los 2450 años también se pueden expresar como 49 x 50. En Apocalipsis 20:7 Juan escribe que el reinado milenial sobre la tierra durará mil años, que se pueden escribir también como 20 x 50. Si cada 50 años representan una de las “semanas” de Daniel, entonces estos dos períodos de tiempo (49 de los 2450 años y 20 del milenio) sumarían 69 semanas. Ahora todo lo que tengo que hallar es en dónde se entrecruza la semana flotante número 70 de los 50 años del sistema basado en cinco, con el sistema de cronología basada en siete de la gran tribulación.

El sistema basado en cinco y el sistema basado en siete poseen diferentes posiciones de importancia numérica ordinal. Esto significa que la semana pivote de eventos se ubica en un orden diferente en cada sistema. Preste atención aquí. Lea con todo cuidado, y use pensamiento sistemático. También recuerde que la profecía es como un telescopio que nos muestra eventos cercanos y lejanos en una sola visión en este ejemplo.

La semana 70 flotante de siete años, basada en siete, también es una semana profética en la dimensión basada en cinco, pero la semana profética basada en cinco dura 50 años y se superpone con el jubileo, o el ciclo de cincuenta años que indica Levítico, capítulos 25 y 27:11. Estamos hablando de los mismos eventos que tendrán lugar y se cumplirán, pero se los ve desde dos perspectivas diferentes: una terrenal (dálet y basada en siete) y otra celestial (jeh y basada en cinco).

Mire la tabla al principio de esta sección. Inserté la semana de cincuenta años basada en cinco desde 1968 a 2018. ¿Por qué?

Porque la semana 70 basada en cinco debe aparecer en posición ordinal de un 5 de alguna magnitud. Los eventos basados en siete de la semana 70 ocupan una posición ordinal que viene después del fin de las 69 semanas. Cae en la séptima posición por diez debido a las transiciones de la gran tribulación de siete años a la edad milenial transformada según la vemos y experimentamos todos nosotros en la dimensión dálet de este tiempo y lugar.

Esta semana 70 flotante de cincuenta años de la dimensión basada en cinco sigue los mismos (49 x 50 =) 2450 años que van desde el 518 a.C. hasta 1968 d.C.; por consiguiente, ocupa la posición de la semana 50, ¡que es la posición ordinal de importancia basada en cinco! A la semana 70 basada en cinco le siguen los mil años del reinado milenial de Cristo sobre la tierra, que es una edad de veinte (20) semanas basadas en cinco de cincuenta (50) años. El milenio debe seguir a la gran tribulación y el total de semanas siguen siendo las mismas setenta (70) semanas de la profecía de Daniel calculadas en la dimensión basada en siete.

Así, la posición ordinal de la semana 70 de Daniel en el sistema basado en cinco se alinea o está en posición paralela a la posición de la semana 70 para esa misma semana profética en el sistema basado en siete. La importancia de este alineamiento se basa en la posición o lugar de importancia ordinal en cada sistema. En el sistema de la Piedra de roseta 7 + 5 = 12, el número de organización. Ambos son múltiplos de 10, de manera que (5 x 10) 5-base = (7 x 10) 7-base.

Resumamos de nuevo. En el sistema basado en siete la semana flotante tuvo lugar en un antitipo (antes del tipo, una predicción en sombra de un evento futuro), con la destrucción del segundo templo en el año 70 d.C. como un pico de montaña “cercano” de la futura destrucción del tercer templo durante la gran tribulación. Previamente, después de la semana sesenta y nueve, la profecía de Daniel indica que “se quitara la vida al Ungido.” Usando el sistema basado en siete esta profecía se cumplió con la muerte de Jesucristo, el Mesías, en el año 33 d.C.

El período único de transición de la semana 70 flotante, de la dimensión basada en cinco, se halla en las tablas como los cincuenta años que van de 1968 a 2018. Uso 1968 porque es el primer año completo cuando el monte del templo y la vieja ciudad de Jerusalén fueron libertados por los israelíes después de miles años de control gentil. Otra manera de mirar la significación de esta posición cronológica sería que la guerra en el cielo probablemente ya esté teniendo lugar (Apocalipsis 12:7).

Sin embargo, si aplicamos el sistema basado en cinco (visión distante del telescopio profético) a la profecía de Daniel, el fin del equivalente transpuesto de la dimensión basada en cinco a la semana sesenta y nueve, es 3018, cuando Satanás, “el dios de este mundo,” que originalmente fue un ángel conocido como Lucifer, el anterior y prehistórico Ungido, será completamente “quitado,” arrojado al lago de fuego y eliminado totalmente de la existencia de este planeta, “sin tener nada” (2 Corintios 4:4; Ezequiel 28:14; Apocalipsis 20:10).

La destrucción final de Satanás se predice en sombra en el hecho de que la bestia y el falso profeta son arrojados al mismo lago de fuego al final de la gran tribulación, que es la semana 70 basada en siete (Apocalipsis 19:20). El encarcelamiento de Satanás en el abismo es paralelo al fin de Daniel 9:27 basado en cinco, al eliminar por completo de la dimensión jeh a este ser responsable por la destrucción del templo y el resto de los males la tierra.

Volviendo a 1967 y 1968 llegamos a la restauración a manos de los israelíes del control político de la antigua ciudad de Jerusalén, incluyendo el monte del templo. Esta reunión del pueblo de Dios con el lugar anterior y futuro del trono de Dios en la tierra terminó su separación geográfica (exilio) del corazón de Jerusalén, el lugar de la gracia, debido a su rechazo de Jesús como Mesías. El fin de su separación espiritual es lo siguiente.

Desde la liberación de la antigua ciudad y del templo del monte en Jerusalén en 1967, empezamos a contar el engranaje de cincuenta años desde el primer año completo que siguió, 1968, cuando se cumplió un pasaje profético del Salmo 102:

Te levantarás y tendrás misericordia de Sion,
Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado.
Porque tus siervos aman sus piedras,
Y del polvo de ella tienen compasión.
Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová,
Y todos los reyes de la tierra tu gloria (Salmo 102:13-15).

El “tiempo señalado” (hebreo: moed) ha llegado en el calendario profético de Dios. Esta misma palabra hebrea, moed, se usa para referirse a marcar el tiempo según los festivales bíblicos. Dios sabe sus tiempos y ha colocado en los cielos al sol, la luna y las estrellas para que los seres humanos los usen para marca los días, meses y años. Son indicios de la ocasión de los propósitos divinos, y en el caso del pasaje señalado arriba, Dios se refiere a un tiempo cuando sus siervos hallarán placer en las piedras y polvo de Jerusalén. ¿Es una coincidencia que el profesor Benjamín Mazar empezó sus excavaciones arqueológicas alrededor de las murallas sur y norte del monte del templo en Jerusalén el 29 de febrero de 1968? Opino que no.

Desde los cielos Dios ya ha empezado su última semana de cincuenta años de advertencia a su pueblo escogido desde la antigüedad, que incluirá la semana 70 basada en siete de Daniel 9:24 sobre la tierra. Los siete años de la gran tribulación incluyen la construcción del tercer templo, su desolación, la Gran Tribulación (tiempo de angustia de Jacob) y acaban con la restauración de Israel incluyendo la construcción de un cuarto templo.

Este engranaje de cincuenta años del jubileo es la contraparte jeh del engranaje dálet de sabat de la tierra de 70 años que concluyó en 518 a.C.; y ambos sirven como piñones de transición. El primero sigue a un período de siete ciclos de 490 años, y el segundo sigue a cinco ciclos de 490 años. Ambos conjuntos empiezan el conteo desde la destrucción del primer templo con el exilio en Babilonia, y el segundo en la destrucción de Jesús como templo así como del segundo templo por parte de los romanos el año 70 d.C., con el prolongado exilio de la diáspora que ahora está terminando. Desde la fundación del estado de Israel en 1948 hemos visto una aceleración hacia esta restauración espiritual plena y final de Israel bajo Dios con el regreso de millones de judíos a su territorio nativo.

Desde la resurrección de Jesús la salvación espiritual ha estado disponible como una dádiva gratuita, y Dios siempre la ha ofrecido a los judíos como individuos. Debido a que organizaciones religiosas humanas corruptas persiguieron indebidamente a los judíos en el nombre de Dios, a menudo acusándolos de haber matado a Cristo, estos graves pecados han puesto horribles barreras entre los judíos y el movimiento mesiánico gentil ahora llamado cristianismo, aunque empezó siendo judío.

Espero que este libro ayude a salvar la brecha entre estas dos grandes religiones, recordándoles que el plan de Dios funciona sobre dos rieles. Ahora debemos perdonarnos unos a otros. Sólo mediante el perdón podremos sobrevivir a la gran tribulación como hermanos al servicio del Dios de Israel. Si no podemos hacer eso, entonces unos y otros pereceremos.

Para el 2018 Dios habrá cumplido sus promesas de su pacto con Abraham, al salvar primeramente al pueblo judío colectivamente, con la institución del reino mesiánico bajo Jesús con un rey David resucitado como su representante en la tierra. No obstante, la salvación está disponible para todos, judíos o no judíos (gentiles), hoy al recibirla por la fe. Si acaso, el judío tiene algo de prioridad, en el corazón de Dios, para oír el evangelio (Romanos 1:16).

La gran tribulación es una parte importante, esencial, aunque dolorosa, del proceso nacional divino de redención tanto para Israel como para el resto del mundo. Purgará los lugares celestiales de todo mal rebelde y eliminará de la faz de la tierra a todo ser humano no arrepentido, de toda raza y trasfondo étnico. Los que no quieren volverse en verdadero arrepentimiento y fiel obediencia al Dios de Israel no sobrevivirán para entrar en la edad tet de su reino glorioso.

Estas correlaciones cronológicas basadas en cinco y basadas en siete, en Daniel 9:24-27, la profecía clave de la Biblia, dan credibilidad a mi teoría de la Piedra de Roseta, “7:5, código celestial de dos rieles de una vía férrea.” Así como la Piedra de Roseta les permitió a los egiptólogos desentrañar los misterios de los jeroglíficos egipcios, así también la Piedra de Roseta bíblica desentrañó los muchos misterios clave que rodean el fechado de la gran tribulación. También el cálculo de fechas basado en sistemas matemáticos de cinco y sietes resulta también en varias otras congruencias asombrosas.

Para resumir, con este código binario 7-5 podemos predecir cuánto durará la historia humana en la tierra: hasta el 3018. A decir verdad, podemos calcularla desde dos perspectivas diferentes. Al final de la vida de Daniel el ángel juró que debería pasar “un tiempo, tiempos y medio tiempo” en el sistema basado en siete para que llegue el fin. Puesto que “tiempo” puede significar un año o mil años, eso sumaría (3,5 x 1000 =) 3500 años.

En mi Tabla de Siete Mil Años de Historia Humana este período de 3500 años va desde 518 a.C. al 3018 d.C. Según el descubrimiento de la Piedra de Roseta multiplicamos la semana 70 de Daniel con 50 años por semana (70 x 50) llegando a los mismos 3500 años desde el 518 a.C. al 3018 d.C., lo que provee una verificación de los sistemas internos en los cálculos de la Piedra de Roseta de 7:5.

Tiempo para una Taza de Café

Espero no haberlo dejado perdido al leer esta consideración técnica de los sistemas cronológicos de la profecía bíblica. Lo escribí para los que se interesan en entender cómo funcionan estos sistemas proféticos. Para los que desean un enfoque más sencillo debo incluir ahora algunas analogías, a fin de ilustrar cómo uso la herramienta de la proporción de 7:5 de la Piedra de Roseta para hallar la fecha de la gran tribulación.

Una analogía que usa algo con lo que todos estamos familiarizado es una taza de café. Piense en dos diferentes tazas sobre una mesa y que parecen ser iguales, pero que contienen diferentes cantidades de café. Una tiene media taza de café con una cucharadita de azúcar, y la otra está llena y tiene dos cucharaditas de azúcar. En ambos casos, el nivel de dulzura es el mismo. En esta analogía el número de cucharaditas de azúcar representa el número de ciclos cronológicos o engranajes. De modo similar la diferencia entre el sistema cronológico basado en siete, y el sistema basado en cinco en la proporción 7:5 de la Piedra de Roseta, es como la diferencia entre la cantidad de café que se halla en dos tazas diferentes, que por fuera parecen iguales pero que tienen diferentes cantidades de azúcar, una cucharadita o dos. En otras palabras, dentro de la relación 7:5 de la Piedra de Roseta, el 7 se compara a media taza o un período de tiempo. Puesto que 7, y no el 6, es el punto medio del 12 en el Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo, entonces la ecuación de 7+ 5 = 12 nos da la taza llena de café, que son dos ciclos.

Daniel profetizó de 70 semanas que funcionan de cierta manera como estas tazas de café. Un conjunto de ellas tiene una cucharadita de azúcar para un ciclo de tiempo, y otro conjunto que parece ser igual al primero tiene dos cucharaditas de azúcar. Necesitamos saber cuál conjunto usar a fin de medir correctamente desde un punto dado en la historia para determinar una fecha futura cuando tendrá lugar un evento profético específico. De este modo, Daniel profetizó tanto lo que Dios hará como cuándo hará que eso suceda.

Recuerde que el plan de Dios funciona sobre una vía férrea que tiene dos rieles. Los dos rieles representan la presencia repetida de dualidad en el plan de Dios para la humanidad. Por ejemplo, la Biblia tiene dos Testamentos, el “Antiguo” y el “Nuevo,” y el reloj de la profecía bíblica tiene dos conjuntos de sistemas de engranajes cronológicos: el sistema dálet basado en siete y el sistema jeh basado en cinco. Podemos mirar a cualquiera de esos sistemas en forma individual para ver cómo opera lógicamente de acuerdo a precisión matemática, pero eso no es la historia entera. También engranan entre sí en ciertos puntos, y esos puntos son en donde los sucesos proféticos presentados en la dimensión jeh se vuelven sucesos históricos o presentes en nuestro mundo dálet de tiempo material.

El principio de dualidad en uno se extiende al relato de la mariposa, que ilustra cómo los seres humanos tienen dos cumpleaños. La oruga parece ser una criatura poco atractiva, tipo gusano, que atraviesa una muerte y se disuelve completamente dentro de la crisálida, para renacer como una mariposa gloriosamente hermosa con alas que le permiten volar por el azul del cielo sobre una pradera llena de flores olorosas.

A decir verdad, la mayoría de las cosas vivas en la naturaleza tienen dos cumpleaños. Cualquier planta o árbol empieza de una semilla que se pone en la tierra, en donde muere. La semilla se descompone y desaparece para dar nacimiento a un brote que crecerá hasta ser una nueva planta, que producirá semillas de nuevo. Toda forma de vida en la dimensión dálet experimentará la muerte como parte del ciclo natural de la vida impulsado por la fuerza cíclica de vida (bien y mal, nacimiento y muerte) inherente dentro de este sistema. Así que incluso en una semilla vemos dualidad tal como los dos sistemas cronológicos (basado en 7 y basado en 5), los dos cumpleaños de una persona, o las dos tazas de café que parecen iguales pero contienen bien sea media taza o taza llena, una cucharadita de azúcar o dos. El entender estas relaciones nos da la fecha de la gran tribulación.

Debido a que Daniel profetiza de un Mesías que vendrá y que no morirá (“será cortado”) y que también reinará como rey, de ambas profecías sabemos que el Mesías será un ser humano mortal que debe tener dos cumpleaños también. Debido a que la mayoría de eruditos bíblicos no miran al otro riel de la vía férrea, muchos eruditos judíos piensan que habrá dos personas diferentes que cumplirán las profecías mesiánicas: uno que sufrirá (Mesías Ben José) y el otro (Mesías Ben David) que será un rey conquistador. Pero cuando uno lee ambos rieles de la Biblia desde la perspectiva del Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo, es claro que todas estas profecías bíblicas se unen en una persona: Yeshúa o Jesús, que vivió a principios del primer siglo d.C.

Lo que es singular en los anuncios de Daniel respecto al Mesías es que describen una persona que “pondrá fin al pecado.” Puesto que solo Dios puede perdonar pecados, este Redentor prometido debe ser Dios mismo saliendo de la dimensión jeh (5, “el otro lado”) y entrando en nuestro mundo material, al que yo llamo la dimensión dálet (4, “en este tiempo y en este mundo”). Si Dios nace en la dimensión dálet, debe también estar preparado para morir. No hay excepciones. Es la ley de su universo natural, como un reloj al que en cierto momento le dio cuerda pero que desde entonces lo ha dejado que vaya en decadencia.

La Biblia indica que Jesús fue obediente hasta la muerte. Incluso como mortal Jesús podría haber escogido no ofrecerse en sacrificio. No tenía que morir porque él no había pecado. Escogió enfrentar y sufrir una muerte cruel y violenta debido a su amor por nosotros. Lo hizo así porque no había otra manera. Aunque sufrió el abandono y la separación del Padre en su muerte, Jesús ha prometido nunca olvida a los que le sirven cuando enfrenten sus muertes.

Sólo Jesús, mediante el misterio de su preexistencia como Creador de toda la vida, tenía la capacidad de nacer en ambas dimensiones a la vez puesto que era por naturaleza plenamente Dios y plenamente humano. Puesto que Jesús vivió una vida sin pecado, él no se mereció la pena de muerte. Voluntariamente la aceptó por cada persona que cree en esa gracia por fe. El hecho de que Jesús o Yeshúa era plenamente Dios, habiendo nacido por el omnipotente y puro Espíritu Santo, le dio el poder de escapar de la pena de muerte del pecado mediante la resurrección. Por eso también a Jesús se le llama el segundo Adán, el ser humano que restaura el acceso a la dimensión jeh para todo el resto de nosotros que estamos dispuestos a nacer de nuevo en él.

Un cumpleaños resulta sólo después de un período necesario de embarazo, en el que el feto crece invisible dentro del vientre. El feto está unido al interior del vientre mediante la placenta, que luego también nace y se la descarta porque ya no se la necesita para que el recién nacido crezca y se desarrolle. En el nacimiento, muerte y resurrección del Mesías vemos en un individuo toda la historia y plan de Dios para la humanidad tal como el patrón de un huevo ruso de juguete grande se replica con precisión en miniatura en un huevo más pequeño.

Jesús es la única persona que ha venido a nosotros desde el otro lado. A sus discípulos les reveló mucho respecto al siguiente escenario de la vida, como lo represente en mi analogía de la mariposa. El misterio del sistema de dos nacimientos, o dos escenarios, del propósito de Dios para la vida humana se muestra de muchas maneras en la biósfera natural. Incluso la semilla más sencilla nos enseña que debe haber una resurrección después de la muerte.

En la gran tribulación toda persona de la tierra experimentará los dolores de parto del venidero reino de Dios. La llegada de ese reino la indicará la resurrección de los santos después de que se acabe la gran tribulación. Mediante las plagas del parto de la ira de Dios, la placenta de este mundo rebelde de injusticia y maldad bajo Satanás será arrojada fuera y quemada porque ya no se la necesitará para ayudar a los seres humanos a crecer espiritualmente. Más adelante le explicaré más en cuanto a sus cumpleaños, pero primero necesita saber cuándo tendrá lugar la gran tribulación, y lo que realmente es.

Así que volvamos a nuestras tazas de café y cómo hallar las fechas para la gran tribulación. Daniel usa la medida de un ciclo (una cucharadita de azúcar) para decirnos cuándo aparecería esa persona especial en la plenitud de una fecha que se calcula al contar hacia adelante al futuro partiendo desde el tiempo en que él vivió hasta la primera aparición de Jesús (primer nacimiento) en el 29 d.C.

Lo interesante aquí es recordar la expresión “hasta” que el Mesías Príncipe aparezca, que se usa en la profecía (Daniel 9:25). La semana 70 se refiere a los siete años del ministerio de Jesús. Como el resto del plan de Dios, el ministerio de Jesús en la tierra (la semana 70) es dual: tiene dos rieles, que en este caso son dos cumplimientos. El primer riel se refiere a su aparición al principio de su ministerio en la carne como Siervo sufriente en el año 29 d.C. El segundo riel se refiere a su segunda aparición (segundo cumpleaños) en una fecha y hora que no se sabe, después del fin de su segundo ministerio: los siete años de la gran tribulación, que es el segundo cumplimiento de la profecía de la semana 70.

Esta dualidad también está sugerida en la referencia de Juan el Bautista a un ministerio tipificado por el bautismo en el Espíritu Santo y un segundo ministerio tipificado por el bautismo de fuego, que en mi opinión se refiere al juicio (Mateo 3:11-12). El punto importante que hay que notar es que la primera aparición de Jesús empieza la semana 70, según se calcula usando el sistema basado en 7, y su Segunda Venida tiene lugar al fin de la misma semana 70 flotante según se calcula usando el sistema basado en cinco.

Así, la semana 70 es una profecía bíblica de doble cumplimiento que aparece en la historia humana como dos rieles paralelos de una vía férrea: el lado basado en 7 se cumplió como una predicción en sombra esencial y cumplimiento de primer escenario de las promesas de Dios, desde 29 al 33 d.C., y el otro, el lado basado en 5, será duplicado en tipo y completado del 21 de diciembre del 2008 al 21 de diciembre del 2015. La llegada de Jesús después de la gran tribulación fortalecerá y completará la restauración de Israel o la “restauración de todas las cosas” (Hechos 3:21).

Al contar de esta manera piense en una línea de tiempo. Nosotros tenemos la ventaja de mirar a la historia y podemos movernos en cualquier dirección, y en este caso nos movemos desde la aparición de Jesús en la dimensión dálet en lo que tiene que ver con la semana 70 de Daniel. Lógicamente, por consiguiente, contaremos hacia atrás en medias tazas conteniendo una cucharada de azúcar desde la aparición de Jesús. Esa cucharada equivale a 490 años hasta que llegamos al tiempo de Daniel. De la misma manera contamos hacia atrás en tazas llenas de café con dos cucharadas de azúcar contando desde el fin del plan de Dios en 3017 ó 3018 para hallar la fecha aproximada del fin de la gran tribulación, y la época de su Segunda Venida.

Para explicarlo en otras palabras, a Daniel se le dijo que contara 69 semanas desde el decreto para reconstruir Jerusalén. Para determinar largo de unidad en años para esta profecía todo lo que necesitamos hacer es mirar hacia atrás en la historia. Debido a que nosotros tenemos las ventajas de vivir miles de años después de él, junto con los dones de la vida de Jesús en la tierra y el Nuevo Testamento, no es muy difícil contar para hallar la fecha que predice la profecía de las 70 semanas para la primera venida del Mesías. Usando las medias tazas de café, el ciclo basado en 7 es 70 x 70 = 490 años, y los últimos siete años de ese ciclo constituyen la semana 70 de Daniel basada en 7. De este modo, contamos 483 años (las 69 semanas de Daniel 9:24) hacia atrás desde el principio de la semana 70 cuando Jesús fue bautizado por Juan para empezar su ministerio público (“aparición” en el año 29 d.C.), y llegar al año cuando la profecía de Daniel nos dice que empecemos a contar hacia adelante. Ese tiempo (454 a.C.) ocurrió cuando el rey persa bondadoso les dijo a los israelitas: “Vuelvan a su tierra y reconstruyan Jerusalén como les guste.” Consecuentemente, se le recuerda en la historia judía como un tipo bondadoso (vea la Observación #1 en el Capítulo 9).

Ahora necesitamos hallar cuántos años están representados en la taza llena de café. Debido a que un engranaje (una cucharadita de azúcar) equivale a 490 años menos siete años, o sea 483 años, dos engranajes (cucharaditas de azúcar) es el doble de ese número de años, ó sea, 966. Recuerde que ignoramos los 7 años de duración de la semana 70 porque estamos contando “hasta” las apariciones mesiánicas relativas a este cumplimiento doble. Para hallar el fin de la semana 70 flotante basada en 7 necesitamos contar hacia atrás 2 x 483 años (más un factor de conversión porque el milenio usa años astronómicos o cósmicos, en tanto que el cumplimiento original de Daniel usó años bíblicos, o babilónicos de 360 años). Pero ¿cómo hallamos el punto final desde el cual contar hacia atrás?

Daniel nos da la respuesta. En toda la historia del cristianismo muchos eruditos bíblicos han notado que hay una relación entre la semana de la creación y el plan total de Dios para la humanidad. Usando el principio de “mil años es un día,” han concluido que desde el principio Dios concedió seis mil años para las obras humanas bajo el dominio de Satanás, seguidas de mil años (un sabat milenial) del reino de Dios sobre la tierra, que será una edad de gracia y paz. Mi investigación confirma esta conclusión con el descubrimiento del sistema basado en 5 de semanas de jubileo de 50 años.

Daniel vivió alrededor del año 518 a.C., que se halla como a mitad de mi Tabla de Siete Mil años de Historia Humana. Un ángel le dijo a Daniel: “Desde ahora hasta el fin habrá tiempo, tiempos y medio tiempo.” Por el sistema de la dimensión jeh basada en 5, un “tiempo” equivale a mil años, así que esta profecía quiere decir que hay 3500 años hasta el fin de la historia humana en 3017 ó 3018 d.C. Más adelante le mostraré con más detalle cómo llegue a esa fecha y cómo esta historia se ajusta a la proporción 7:5 como ya mencioné anteriormente. Es esta relación lo que hace posible fechar la gran tribulación, porque 7 + 5 = 12 es proporcionalmente una taza llena que cubre los siete mil años de historia humana (Vea el Capítulo 9, Observación # 2). También mostré arriba cómo la semana flotante número 70 tiene que caer en paralelo con la semana 50 del sistema basado en 5; en algún momento entre 1968 y 2018.

Así que dos ciclos de 483 años representan el “5” de la proporción 7:5, que es la porción de la taza llena de café en la ecuación. Moviéndonos hacia atrás desde el fin de la dimensión dálet a nuestro tiempo presente nos dará la fecha desconocida del fin de la gran tribulación, que viene antes de la resurrección de los santos o segundo cumpleaños y coincide con la Segunda Venida de Jesús a la dimensión dálet. Cuando lo hice así, encontré el 21 de diciembre del 2015, que quiere decir que Jesús aparecerá por segunda vez en algún día y hora después del 21 de diciembre del 2015, o después del fin de la gran tribulación.

Al mismo tiempo la primera resurrección de los santos tiene lugar al nacer ellos de nuevo en la dimensión jeh. Este será una fecha gigantesca de nacimiento para millones de santos resucitados que celebrarán reunidos la Segunda Venida del Señor como una familia gigantesca y extendida se regocija en celebraciones festivas de una boda largamente esperada. Este libro le dará doce pruebas sencillas que cualquier puede usar para verificar estas fechas, y que encajan en un sistema que yo no podría haber inventado, aunque lo hubiera querido.

Estos eventos simultáneos surgen del gran día del Señor que se superpone con la profecía de las setenta semanas de Daniel, según se determina por el conteo de la taza llena de café. La realización de estos segundos cumpleaños, uno para Jesús en el año 33 d.C. y uno para sus hermanos en el 2015 d.C. son la razón para la creación de la dimensión dálet. El resto de la dimensión dálet a la larga queda asignado a un botadero de basura para ser reciclada; los elementos de la frecuencia de siete colores del arco iris se funden como Pedro lo escribe su carta (2 Pedro 3:10-11). Las naciones rebeldes, su líder Satanás y sus ángeles caídos también se acabarán.

Lo que es realmente interesante notar aquí es que como mortales tendremos dos cumpleaños: uno en la dimensión dálet y otro en la dimensión jeh del “otro lado.” Concedo que puede haber otra dimensión que todavía no hemos descubierto, pero miremos a Jesús. Él viene del otro lado y tal vez podemos aprender algo de su perspectiva en cuanto a cómo entender este segundo cumpleaños.

La Biblia dice que Dios Creador es invisible y luz inaccesible. Nadie jamás le ha visto, ni siquiera los ángeles alrededor del trono. Después de la primera rebelión en los cielos anteriores y la subsecuente expulsión de Satanás del salón del trono, Dios instituyó un nuevo plan para el universo a fin de arreglar lo que marchó mal, tal como lo describo en mis libros. El genio creativo de Dios se puso a trabajar. Básicamente, el Dios invisible decidió hacerse visible, y usó la dimensión dálet para realizar este objetivo. Para entrar en la dimensión dálet lo divino tenía que hacerse mortal de acuerdo a su naturaleza cíclica de vida y muerte biológica, así que Dios escogió aparecer como un niño humano. Mediante este primer nacimiento mortal, el Dios eterno e invisible se hizo tanto visible como vulnerable en la dimensión dálet de las frecuencias de energía de la luz visible del arco iris como describiré más adelante.

Aprenderemos que las características naturales de la dimensión dálet fueron diseñadas con un propósito específico. En ella los seres humanos mortales pueden nacer de nuevo y tener la oportunidad de calificar para llegar a ser reemplazos para las vacantes que surgieron en la administración de Dios debido a la rebelión de Satanás, cuando a un tercio de todos los ángeles se les dio notificación de despido de sus trabajos. Eso no ha ocurrido todavía, de modo que Satanás todavía es el dios de este mundo por un tiempo, y sus seguidores angélicos son los dioses y demonios que adoran las naciones. Ellos continuarán corrompiendo a los seres humanos hasta el fin de la gran tribulación, cuando todos los espíritus malos, excepto Satanás, serán eliminados permanentemente. Satanás quedará encerrado impotente en las profundidades del abismo.

Incluso los ángeles se asombraron de que Dios haya tomado cualidades humanas de carácter, emociones, alegrías y tristezas. Según las leyes de la dimensión dálet el nacimiento de Jesús como nene en Belén quería decir que él también tendría dos cumpleaños. Por supuesto, ese hecho ha creado un número de controversias entre expertos y maestros religiosos desde entonces. Durante su tiempo en la tierra la gente puso en tela de duda todo lo que Jesús dijo e hizo. Aunque habían presenciado una variedad de milagros increíbles y sobrenaturales casi a diario, el mismo círculo íntimo de amigos de Jesús no podía imaginarse que un Dios eterno hiciera algo tan drástico como tomar sobre sí la debilidad de carne mortal.

Felipe finalmente le pidió a Jesús que les mostrara al Padre, porque Jesús había usado esta analogía familiar para comunicar la naturaleza de lo eterno. En respuesta Jesús dijo claramente: “Yo y el Padre somos Uno” Posteriormente a la pregunta de Felipe, Jesús le hizo a Pedro una pregunta para verificar el nivel de la comprensión de los discípulos. Parecía por encima que Pedro dijo lo apropiado, pero unas pocas semanas más tarde Pedro cedió cuando la presión fue demasiado grande y negó conocer a Jesús. Incluso la corte suprema judía le preguntó a Jesús directamente: “¿Eres tú el Mesías, el Rey prometido?” La respuesta de Jesús surgió fuerte y clara, y un escalón más alto: “YO SOY,” queriendo decir que él era el Creador del universo. El concepto hebreo “YO SOY” es difícil de traducir porque nunca se lo pronunciaba, y expresaba una santidad absoluta que los seres humanos mortales no tenía permitido pronunciar. Por supuesto, eso resultó en una chusma que lo hinchó y la ejecución precipitada por crucifixión.

La vida y muerte de esta persona divina en la dimensión dálet creó controversias que continúan sin resolverse hasta hoy. Jesús murió conforme al plan que predijeron muchos profetas, y resucitó después de tres días con un cuerpo transformado e incorruptible. Esta resurrección reveló un nuevo nacimiento como una nueva criatura que jamás había ocurrido antes en el universo. Lo que fue y es asombroso en la resurrección de Jesús es que su presencia no estaba restringida a la dimensión jeh. Pareció ser multidimensional. Por cuarenta días Jesús anduvo y habló con sus discípulos en la tierra (Lucas 24:36-49). Ellos tocaron su cuerpo sólido de carne y hueso. Él atravesó paredes y viajaba grandes distancias en segundos, y disfrutó al comer alimentos. El Jesús resucitado demostró una dimensión sobrenatural de un orden más alto, a lo que yo llamo las edades venideras de tet en la tierra y yod para el otro lado de la Jerusalén celestial.

La venida de la gran tribulación anuncia también el tiempo futuro prometido de un universo totalmente nuevo en el que Dios mismo mora con sus hijos. La gran tribulación no es sólo una destrucción de la segunda civilización, sino también el nacimiento de una nueva. Es como la placenta sangrienta que nace con el nene; el mal es eliminado permanentemente al mismo tiempo en que el reino de Dios nace trayendo consigo la aurora de una nueva vida. El modelo de mi Reloj Mundial de Cuclillo lo explica en el Capítulo 10 de ¿Se Acerca la Gran Tribulación?

Así que la gran tribulación es un proceso de nacimiento en el que los seres mortales de la dimensión dálet son transformados en los seres inmortales de la dimensión jeh que llenan la edad yod. Jesús ya está allí. En el libro de Apocalipsis Juan nos informó desde el cielo al estar frente al trono más sagrado. Todo lo que Juan pudo ver que procedía del trono era luz extremadamente brillante, fuego ardiente, relámpagos y truenos. Nada más. Pero entonces, justo frente a todo eso está Jesús con sus heridas que lo identifican. Aquí de nuevo, él es visible a un testigo mortal que nos lo informa. Jesús también reluce radiantemente con un brillo que nos recuerda su gloria presagiada en el monte de la transfiguración poco antes de su crucifixión, que es como un telescopio profético presenciado por cinco (5) personas de la tierra.

El concepto hebreo de Dios expresado por Alef, que significa “Uno” también se refiere a su papel de sustentador de la integridad unificada de la creación (Colosenses 1:17). De alguna manera la naturaleza de energía del Dios Uno es invisiblemente integral en todo elemento o estructura subatómica, incluso mientras él mantiene su personalidad singularmente separada expresada como Padre, Hijo y Espíritu. El “Uno” creó a bet (2, “casa o creación”), que se amplió a la dimensión dálet poblada por seres humanos mortales y ángeles. Pero dálet es sólo temporal y terminará en tau = 400. ¿Qué viene después? ¿El viejo orden?

La respuesta es que no. El antiguo orden pre adánico en los lugares celestiales ha quedado roto. De la relación de dálet con jeh Dios ahora instituye una nueva edad (4 + 5 = 9, tet) que da indicios de la edad venidera yod (2 x 5 = 10), el “segundo nacimiento” de un nuevo cielo y una nueva tierra con nuevas criaturas viviendo en ella. Puesto que se descompuso, el antiguo orden debe morir con el sistema viejo. Se volvió finito cuando funcionó mal, al no desempeñar apropiadamente su propósito eterno; por consiguiente existe en ese estado descompuesto y rebelde hasta que nazca el nuevo niño del reino de Dios.

Desde su resurrección Jesucristo, a quien el apóstol Pablo apropiadamente reconoce como el segundo Adán, es una criatura totalmente nueva; ya no más compuesta de material bet sino de yod. Sólo el Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo provee una analogía apropiada para explicar esto al alcance de nuestra limitada comprensión del mundo material. Nuestra realidad presente no provee nada con que compararlo, excepto reflejarlo como un espejo tenuemente entendido por los santos sabios que se profetiza vivirán en los últimos días.

En yod (10), a bet (2) se lo eleva a 10+2 = 12, queriendo decir que el Dios una vez invisible se hizo visible; concepto imposible que los ángeles entiendan. Recuerde que 10 es un nivel más alto del ”Uno,” quien por el desvío de la vida en la dimensión dálet ahora se vuelve yod, “ mano en descanso.” El hebreo haría un cuadro de yod creando de nuevo a bet; sin embargo en un nivel más alto nunca habríamos tenido una dimensión dálet apareciendo o siendo creada de nuevo debido a que las lecciones de vacunación dálet han quedado dolorosamente integradas en la naturaleza justa de los santos nacidos ahora en yod. Sólo de esta manera Dios previene toda futura repetición de nacimiento del mal como el cielo experimentó debido a la rebelión de Satanás. Por eso es que la dimensión dálet llegó a existir para empezar. Así que 10 + 2 se hace 12, y su significado es “gobierno perfecto.”

El gobierno previo en la dimensión jeh fracasó, y el Dios invisible ahora se hace visible, que es la solución para un mejor gobierno. Ver las heridas en sus manos ahora elevadas y en descanso es lo que significa yod. Esas heridas nos recordarán para siempre su gran amor que derramó por nosotros. Él pagó un gran precio por nuestras vidas para que los santos fieles puedan vivir para siempre. El amor es el único vínculo de comunión que puede prevenir que la rebelión suceda de nuevo. Los santos resucitados le amarán, honrarán y adorarán para siempre de modo que el universo de nuevo vuelva a ser funcional para beneficio de todos los seres creados del cosmos.

Volviendo a la tierra, la gran tribulación será un tiempo difícil para todos. Para los que están espiritualmente perdidos significará los horrores del cruel gobierno de Satanás y una destrucción en el lago de fuego. Como querubín que una vez servía en la presencia de Dios, ahora Satanás está a punto de traer el infierno a la tierra con el propósito de destruir a toda persona y a la creación que Dios hizo para que sea nuestro hogar. Satanás quiere ser Dios y que los seres humanos lo adoren. Si usted teme u honra al diablo, llegará a ser perverso e incurablemente corrupto como él. Si honra y sirve a Jesús, que el Dios del universo ahora hecho visible, entonces usted llegará hace santo e íntegro como él es.

Jesús murió por nosotros para que podamos heredar vida eterna por fe. Encima de esta maravillosa bendición nos garantiza que no habrá más dolor, ni lágrimas, ni enfermedad. Viene el día cuando todas las cosas anteriores pasarán para siempre. En su lugar habrá mansiones gloriosas en lugares celestiales, con belleza, y gozo más allá de lo que podemos imaginar. En lugar de conflicto, los redimidos disfrutarán de relaciones saludables unos con otros como los amigos genuinos y familia amorosa apenas son una ligera indicación hoy. No hay nada que pueda ser mejor, así que no sea necio como para perderse lo que se le ofrece gratuitamente. Recíbalo, y no desperdicie ni un solo minuto, y conviértase en un hijo de Dios.

Depende de usted ponerse alas de mariposa para su peregrinaje del segundo cumpleaños. Todavía hay tiempo para arrepentirse y creer en las buenas nuevas del evangelio. En mi vida he conocido a muchos que se levantaron por la mañana, y se fueron a trabajar como cualquier otro día normal, pero nunca volvieron a casa esa noche. En su siguiente momento de consciencia se despertarán en donde quisieron estar. Puede ser como una mariposa una pradera hermosa o prisioneros en las tinieblas afuera donde hay llanto y crujir de dientes en el dolor más intenso de haberse perdido la oportunidad. Yo acabaré estando con mi Redentor. Es una decisión mucho más inteligente. Ningún teólogo lo diría de esa manera, así que no digo más.

La Perspectiva de la Piedra de Roseta de las Dimensiones Dálet y Jeh

En este punto pienso que es tiempo de dar nuevamente un breve vistazo del cuadro entero. Érase una vez una era (puesto que no había tiempo), en la dimensión celestial de jeh, en que Lucifer y todos los ángeles vivían todavía en paz y armonía con Dios; pero en algún punto el orgullo empezó a obrar en Lucifer, y eso finalmente estalló en rebelión abierta contra Dios. Ahora conocido como Satanás, este arcángel persuadió a una tercera parte de todos los ángeles a que se unieran a su rebelión.

Esta rebelión demostró que a los “hijos de Dios” creados (ángeles, Job 38:7) no se les podía confiar el poder inmortal y la vida inherente, así que el Padre lanzó su plan para crear seres humanos mortales que podrían llegar a ser hijos nacidos de Dios. Así que Dios creó la dimensión material del tiempo, dálet, de este mundo y este tiempo como escenario y hogar de sus seres recientemente creados. Un universo material limitado por el tiempo se requería para que los seres humanos de carne mortal pudieran morir y desaparecer en impotencia si fueran rebeldes.

Como lo expliqué en mi primer libro, Adán y Eva fueron creados en el huerto del Edén en donde las dimensiones jeh y dálet se superponían. A fin de salvar al mayor número de personas posible, Dios implementó un plan de salvación que operaría por miles de años y en última instancia dependería sólo de Dios.

El enfoque clave del plan de Dios era proveer un medio del cual pudieran nacer del Espíritu Santo los hijos espirituales y tener en sí un carácter permanente congruente con su propia naturaleza y definición de amor. Puesto que los hijos nacidos poseen la misma naturaleza santa nunca se rebelarán; a diferencia de los ángeles creados.

Dios concedió 7000 años para que este plan se desenvolviera desde la creación mediante varios conjuntos de promesas del pacto, incontables rebeliones y destrucciones repetidas, hasta la restauración final. Envió primero (1) a los profetas, y luego envió (2) a Jesús, el DiosHijo con sus mensajes de vida y muerte, bendición y maldición, esperanza y castigo eterno. Él (3) trató de comunicar la realidad espiritual eterna de la dimensión jeh, mediante las imágenes reflejadas de la dimensión material dálet. Usó (4) el templo, y ha usado (5) el tiempo mismo como testigo adicional. Tenemos de nuevo cinco (5) testigos de la dimensión jeh.

Tal como un relojero introduce conjuntos compensadores de engranajes en un reloj, Dios ha determinado engranajes y ciclos basados en siete y basados en cinco de acuerdo al paralelismo integral entre las dimensiones dálet y jeh. Estos engranajes han gobernado la ocasión de acontecimientos clave, que yo llamo estaciones ferroviarias, a lo largo de la vía férrea del plan de Dios de 7000 años de profecía convertida en historia, De este modo, la historia del hombre se divide en 12 ciclos y tres piñones de transición. Los ciclos están organizados a propósito según la Piedra de Roseta, en la proporción 7:5, para darnos testimonio de la autenticidad de sus promesas. Hay 7 ciclos hasta la destrucción del primer templo, al que apropiadamente siguen 70 años del engranaje transicional del sabat de la tierra para dálet.

A los siguientes 5 ciclos les sigue un engranaje de transición de 50 años del jubileo de perdón misericordioso, jeh. Durante este engranaje de 50 años (en la tierra) tiene lugar la guerra en el cielo. Esta tribulación en el cielo terminará cuando Satanás y sus ejércitos de ángeles son arrojados a la tierra el 21 de diciembre del 2012, cuando sean eliminados totalmente de todo el universo y confinados a la tierra. Desde ese día y en adelante el cielo quedará purgado y limpio de toda oposición y negatividad. Satanás ya no acusará más a los fieles, ni le echará en cara a Dios la multitud de los pecados de la humanidad.

Después de este engranaje de jubileo en la tierra viene el piñón de los 1000 años de restauración milenial, que combina las dimensiones dálet y jeh, como el destino final de los dos rieles de vía férrea, pero con una diferencia: Satanás estará ausente porque está atado en el abismo.

Siguiendo con esta analogía de la vía del ferrocarril, el primer riel es la perspectiva de la dimensión dálet basaba en siete, y el segundo riel es la perspectiva de la dimensión jeh basaba en cinco. Este paralelismo se halla en toda la Biblia: Israel y la iglesia, el sacerdocio levítico y el de Melquisedec, el linaje real y mortal de David de descendientes genéticos y los descendientes espirituales mesiánicos (Jesús), quien es el verdadero hombre conforme al corazón de Dios el 100% del tiempo. Puesto Jesús también fue descendiente biológico del rey David, los dos se pueden fundir en un Rey de reyes durante el reinado de 1000 años del reino espiritual de Dios sobre la tierra natural y la raza humana, conforme la raza humana como vía férrea llega a su destino programado.

Cada riel ha tenido su tiempo histórico de enfoque prominente bajo este plan; el primer riel durante los 7 ciclos que terminaron con la destrucción del primer templo, y el segundo durante los 5 ciclos que terminaron en 1967. Tal vez hay otra correlación aquí con el engranaje de jubileo de 50 años que empieza en el año 1968, y que se alinearía con lo que muchos observadores han escrito en cuanto a la pérdida de pertinencia e impacto en nuestra cultura de las iglesias cristianas.

Básicamente un buen número de escritores y comentaristas han notado que el cristianismo se ha involucrado tanto con este mundo material que ha perdido mucho de su poder espiritual en las culturas occidentales europea y estadounidense desde 1968. Tanto, que Dios dice: “Los vomitaré porque no son ni fríos ni calientes.”

Hace más de 1900 años se profetizó la condición degenerada de la iglesia cristiana durante los últimos días (Apocalipsis 4:16-19). Esta iglesia no llega a la norma de un Dios santo; mezcla la riqueza y el materialismo con la espiritualidad, y no depende del poder de Dios. Muchos cristianos necesitan ser purificados a fin de estar listos para su nombramiento eterno. Su esperanza eterna es pasar con éxito por los fuegos temporales de limpieza de la gran tribulación, en donde se refinará el oro espiritual, y se separará la escoria y el metal puro. El proceso de refinación separa las impurezas, las mismas que forman una espuma que flota a la parte superior, en donde se la puede quemar para dejar detrás el metal puro de un carácter de justicia.

En forma interesante 1968 también presenció el nacimiento inicial del judaísmo mesiánico, que ha resultado en un enorme influjo de judíos que creen en Jesucristo como el prometido Yeshúa JaMashiaj ben David (Jesús el Mesías hijo de David). La transición ya está teniendo lugar. Dios ha extendido su mano para salvar a todo Israel, e Israel es simplemente la primera nación de todas las que recibirán su pleno amor y bendiciones, ¡después de la gran tribulación!

 

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Enlaces del capítulo en:
El Misterio del 17 de Tamuz
Una INTRODUCCIÓN Esencial:
La REVELACIÓN de Jesucristo escrita por el Apóstol Juan y re-ordenada por
el SISTEMA NUMÉRICO DEL ALFABETO HEBREO
Prefacio - ¿Por Qué Dos Libros Separados?


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