El Misterio del 17 de Tamuz

Claves Hebreas Antiguas para Fechar la Gran Tribulación

Capítulo 6

¿Qué Son los Engranajes del Reloj de Cuclillo?

 

Los Números y Proporciones Hebreas Explican los Ciclos y Engranajes del Calendario.
¿Qué es un “engranaje” del calendario hebreo?
¿Por qué es importante?

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Prefacio a mi Método y Análisis Técnico

Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán (Daniel 12:8-10, énfasis añadido).

Cuando se trata de “fijar fechas” para la gran tribulación muchos creyentes de inmediato responden con “nadie sabe ni el día ni la hora.” Básicamente, quieren comunicar su conocimiento superior de la Biblia, y descartar cualquier consideración de que el día del juicio puede estar justo a la vuelta de la esquina. También puede ser una excusa rápida para la holgazanería mental, señal de una mente cerrada o una fuerte indicación de que Dios, la Biblia y la fe no son reales para ellos. Alzan un letrero: “No perturbe la comodidad de la vida normal que he edificado con tanto trabajo tan duro. Tengo deudas que pagar y una familia que considerar.”

Al estudiar la Biblia con frecuencia me he preguntado por qué el apóstol Tomás dudó de las palabras de los demás discípulos y de las mujeres que informaban que la tumba estaba vacía porque Jesús había resucitado de los muertos. Después de todo, por tres años fue testigo ocular de los muchos milagros sobrenaturales que Jesús realizó: muertos revivificados, cientos de personas curadas de enfermedades incurables, e incluso el poder de Jesús sobre la tempestad en el mar de Galilea. Encima de eso había oído exposiciones diarias de la Torá, de los escritos y de los profetas, como parte de su intensa experiencia de educación a los pies del más grande Maestro que jamás ha vivido.

Luego tenemos la historia de Pedro, que se autoproclamó el “mejor amigo” de Jesús. Una semana antes de la crucifixión Pedro proclamó: “Moriré por ti.” Pero cuando la guardia detuvo a Jesús, fue Pedro el que siguió a Cristo sólo para negarle tres veces antes de salir corriendo para esconderse junto con los demás.

Quinientos años antes de la crucifixión al profeta Daniel le fueron dadas visiones extensas en cuanto al futuro de Israel. Fueron algunas de las últimas y más importantes profecías de la Biblia hebrea. Su validez e importancia quedan enfatizadas por el hecho de que Jesús las citó ampliamente.

Hacia el fin de su libro, agobiado Daniel le preguntó al ángel que se le apareció: “Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?” (Daniel 12:8). El ángel le dijo que no tenía por qué preocuparse porque las visiones que había tenido iban a tener lugar en un futuro mucho más distante de su vida. De hecho, el versículo 9 indica que “estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.” En el versículo que sigue el ángel dice: “ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos [los sabios, VP] comprenderán.”

No pienso que los creyentes que le restan importancia al estudio de la gran tribulación sean “impíos,” pero tampoco podría llamarlos exactamente sabios o entendidos. De acuerdo a la afirmación que el ángel le da a Daniel pienso que muchos creyentes, muy dentro de sí mismos, simplemente dudan, tal como Tomás. No sólo que no están seguros de lo que creen, sino que también se comportan de muchas maneras como los no creyentes. Para mí, tal conducta mundanal es otra indicación de que la mayoría de cristianos tienen una núcleo de duda en como cimiento de sus vidas, en lugar de que el cimiento sea la fe.

Este es el reto para usted al leer este libro. Todos tenemos opciones y la libertad de actuar de acuerdo a ellas o no. O bien tratamos de llegar a ser “sabios” en los caminos de Dios y en sus profecías, o continuamos creyendo las tradiciones de la iglesia que nos han enseñado. La mayoría de personas escoge mediante la inacción o la evasión. Rara vez se atreven siquiera a cuestionar lo que creen, y por consiguiente poseen una fe que se ha muerto por rancia. Las experiencia sensuales de la dimensión dálet de este mundo y tiempo son más reales para ellos que la sustancia jeh de la eternidad.

Si usted se ha graduado de alguna universidad establecida, o trabaja en alguna de ellas, por cierto encontrará una variedad de puntos de vista diferentes dentro de la libertad de ese medio ambiente académico. Pero en mis libros está encontrando un modo de pensar completamente diferente. Está a punto de empezar a dar una explicación detallada en cuanto a cómo he llegado a las conclusiones que atrevidamente afirmo en estos escritos. Las afirmo atrevidamente, aunque sé con toda certeza que la osadía de estas páginas bien pudiera estar errada en algunas de las conclusiones, porque soy simplemente un hombre mortal. Si es así, tengo la humildad suficiente para arriesgarme a hacer el ridículo ante el establecimiento erudito al ponerlas por escrito, porque pienso que la mayoría de este material tiene cimiento sólido, porque me he esforzado por levantarlo sobre el cimiento de Jesucristo y de la Biblia.

Para algunos lectores mi confianza y las razones específicas para pensar como pienso será un verdadero desafío. Si concordamos en que la Biblia es la palabra de Dios, entonces el ignorarla nos pone en hielo delgado o nos hace unirnos en un grupo de apoyo que se podría llamar algo así como: “Tomases Dudosos Anónimos.” Por otro lado, si estoy frente a una casa que está incendiándose, ¿debería hacer un esfuerzo por salvar algunos, o debería esperar que los bomberos profesionales atiendan la situación?

Aparte de rechazar lo que presento aquí debido a que usted rechaza la autoridad de las Escrituras cristianas, no pienso que este libro lo inclinará claramente a un lado u otro. Tampoco puedo confirmar ni cambiar su modo de pensar en cuanto a su posición respecto a estos asuntos, o respecto a su relación personal futura con el Creador, y Juez que viene pronto.

Espero que usted concordará conmigo, porque Dios mediante su palabra inspirada le hablará gentilmente a su mente de modo que usted podrá preguntarse a sí mismo: “¿Soy uno de los sabios?” Si la respuesta es afirmativa, entonces usted correctamente identificará el tiempo del fin, los últimos días. Siempre hay, por supuesto, el Club de Tomases Dudosos Anónimos, que mencioné arriba. No requiere ningún esfuerzo unirse, ni tampoco nada para aprender o des-aprender; pero también hay la posibilidad muy real de que usted perezca en el fuego que la Biblia predice.

Créame; escribir estos libros fue un gran desafío para mí. Felizmente, algunas personas tienen más talento que yo respecto a esto. Sin la ayuda de amigos profesionales todavía estaría batallando con estos libros. A decir verdad, ¡a lo mejor nunca hubiera terminado de escribirlos!

Engranajes del Reloj de Cuclillo

Ciclos y Engranajes: Doce Ciclos

El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crisólito. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda (Ezequiel 1:16).

Ahora paso a explicar los engranajes del reloj mundial de cuclillo y cómo funcionan. En mi calidad de relojero, comparé el plan de Dios para la humanidad con el familiar reloj de cuclillo tan popular en mi nativa Alemania. Dentro del Reloj Mundial de Cuclillo del plan de Dios para la humanidad se hallan muchos engranajes de varios tamaños. El arreglo apropiado de estos engranajes mueven las dos manecillas de la esfera del reloj (una para la dimensión jeh y otra para dimensión dálet), así como también el pajarito. En un reloj de cuclillo estos engranajes de diferente tamaño se conectan entre sí por un diseño que hace que las manecillas del reloj se muevan precisamente para marcar cada momento de tiempo conforme pasa. Los engranajes también hacen salir al cuclillo cuando el reloj marca la media hora, en la cual el cuclillo canta una vez, y luego a la hora en punto cuando el pajarito sale y canta el número de veces de la hora exacta.

Dios, el Diseñador Maestro, ha marcado el paso de la historia humana de modo similar. El universo se mueve, por así decirlo, como un reloj cósmico, que también tiene engranajes. Descubrir estos engranajes nos dará una noción cronológica de las profecías bíblicas en cuanto a la tribulación, que es la respuesta final de Dios para el dilema de la política mundial de siglo veintiuno.

Al entender cómo funciona el reloj de Dios podemos calcular en forma bastante confiable las fechas de la tribulación. La gran tribulación es el “cenit” de la historia cuando el pajarito del reloj anuncia su presencia doce meses. Por todo el mundo la gente quiere saber el tiempo del “fin del mundo,” incluso los de mentalidad secular y bien educados.

Para explicar los engranajes cronológicos de la Biblia debemos empezar con la perspectiva de Dios en cuanto a la historia humana desde el principio del tiempo. Describiremos los engranajes del más pequeño al más grande. Cada uno tiene su propósito y su lugar en el mecanismo de marcar el tiempo, mediante el desdoblamiento del plan de Dios para la humanidad. El capítulo 10 de ¿Se Acerca la Gran Tribulación? describe en detalle el Reloj Mundial de Cuclillo.

Dios estableció el itinerario de las varias estaciones ferroviarias de su plan dentro de la dimensión jeh en la edad inaccesible de Vau. Este itinerario original del tiempo se sincronizó con el reloj cósmico de nuestro sistema solar. Originalmente a la tierra de llevaba 360 días dar la vuelta alrededor del sol para completar un año, y la luna necesitaba 30 días para darle vuelta a la tierra, lo que hacía un mes. Por eso los calendarios antiguos egipcio y babilonio tienen años de 360 días.

Como parte de la catástrofe del diluvio en el 2288 a.C., la tierra probablemente recibió el impacto de un asteroide. Debido a esa y otras razones, su recorrido alrededor del sol se hizo más lento por aproximadamente 5,24 días, lo que hizo el año solar de 365,24 días. Nuestros calendarios modernos y seculares se derivan del calendario romano del emperador Julio César y el papa Gregorio, que se basaron en este año solar de 365,24 días.

La cronología profética bíblica temprana por lo general se basaba en el año de 360 días. Una de las razones es que el itinerario original se trazó cuando ese año era el que se tomaba en cuenta. Otra es que el trasfondo armónico del Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo se integra con este reloj cósmico antidiluviano. Así, el plan original de Dios de las estaciones ferroviarias y el itinerario del tiempo se expresan en la Biblia desde la perspectiva de la dimensión jeh. El itinerario tiene siete mil años bíblicos proféticos.

Para sus profecías Daniel usó años bíblicos de 360 días desde la perspectiva jeh, pero más de 500 años más tarde Juan usó los años solares de 365,24 días cuando escribió el libro de Apocalipsis. La confusión surge cuando Apocalipsis hace referencia a las profecías de Daniel, que se usan y amplían en las adiciones de ese libro a la narración profética. Así, los 1260 días o 42 meses igualan a 3 ½ tiempos usando el mismo calendario profético de 360 que Daniel usó. De otra manera, Juan usó el año solar de 365,24 días al mirar al itinerario futuro de los sucesos proféticos. Así que Juan nos da una mezcla de sistemas cronológicos que debemos tratar de dilucidar. Felizmente, la proporción de 7:5 de la Piedra de Roseta nos ayuda a verificar en forma cruzada nuestros análisis.

Para entender estas dos perspectivas diferentes de medir el tiempo, preparé el sistema de engranajes de Reloj de Cuclillo. El reloj funciona sólo cuando los engranajes engranan perfectamente, y esto provee numerosos sistemas internos de verificación. Desde nuestro punto de vista al trabajar con una base de casi seis mil años de historia humana en el cumplimiento del plan de Dios, podemos proyectar con mayor precisión lo que halla por delante; sin embargo, siempre debemos continuamente verificarlo cotejándolo con el itinerario de la vía férrea desde la perspectiva de Dios. Al seguir leyendo, tenga en mente estas dos formas diferentes de contar los años.

El reloj de cuclillo pasa y retrocede de uno a otro de los dos métodos de medir el tiempo. Simultáneamente usa sistemas de engranajes conectados para modelar cuando las estaciones ferroviarias planeadas de la dimensión jeh aparecen como sucesos proféticos cumplidos en la realidad material de la dimensión dálet de “en este mundo y tiempo.” Algunas de las superposiciones o alineamientos comparan las relaciones de años bíblicos y proféticos a relaciones de los años solares porque estamos mirando significación similar en los sucesos. De la misma manera, los engranajes cronológicos mismo tamaño (engranajes de 70, 64 o 50 años, por ejemplo) deben aparecer en ambos sistemas. El tamaño del engranaje no identifica a cuál sistema pertenece.

Tabla de Siete Mil Años de Historia Humana

Empezaré mi explicación con la Tabla de Siete Mil Años de Historia Humana, que se basa el antiguo calendario babilónico o profético bíblico de 360 días. Nuestro año secular moderno tiene 365,24 días. Para convertir nuestro calendario moderno al calendario hebreo, dividimos 365,24 para 360, lo que nos da un factor de conversión de 1,0145. Otra manera es añadir 7,1015 años a cada ciclo de 490 años. Usaré muchas veces este factor de conversión de 1,0145.

7000 Anos - Edades

La mayoría de los ciclos en esta tabla se basan en el calendario profético bíblico, que en su mayoría tiene un año de 360 días. La tabla muestra doce ciclos judíos (70 x 7 = 460 años bíblico) de historia humana, numerados del 1 al 12, y tres engranajes con nombre, que se muestran en años de nuestro calendario solar presente. La historia humana se entrelaza con Dios por medio de su pueblo escogido, Israel. La historia de esa nación, especialmente la historia del templo del Dios de Israel en Jerusalén, provee el reloj del plan de Dios para la humanidad. Así que siempre hay que mirar al templo de Jerusalén para ver los puntos en que se entrecruzan los engranajes del reloj de cuclillo.

El calendario hebreo y los ciclos judíos de tiempo se basan en un sistema de sietes. Además de la estructura del calendario hebreo de una semana de siete días, y meses lunares de 29 ó 30 días, cualquier persona que ha pasado algún tiempo leyendo la Biblia sabe que algunos números específicos aparecen regularmente en todos los sesenta y seis libros. Números como el 3, 12, y 50, o medidas cronológicas de tiempo tales como “tiempos” (cualquier grupo de medidas de tiempo: semana, mes, año, o mil años), “generaciones” (40 años), y “tiempos señalados” (meedim, o conjunciones astronómicas tales como los ciclos lunares familiares que empiezan los meses hebreos o que destacan los festivales).

La séptima posición siempre es la más importante en el sistema judío basado en siete, porque rememora el sabat, que es el séptimo día de la semana. Por siglos los eruditos religiosos han considerado que la semana de siete días es un tipo de toda la historia humana, Muchos llegaron a la conclusión de que Dios había provisto una semana de años de mil días; o sea 7000 años en total (Salmo 9=.4; 2 Pedro 3:8).

De este modo el sabat rememora la creación y la liberación. Es un cuadro de la restauración milenial futura de Israel bajo el gobierno del Mesías designado por Dios, o sea, Jesús, o Yeshúa. El sabat del séptimo día también nos recuerda que la salvación divina tiene lugar sin obras humanas, donde el espíritu humano está en descanso sumiso por fe (Éxodo 20:8-11; Deuteronomio 5:13-15; Efesios 2:8-12).

Al investigar la época antes del diluvio, mi atención se dirigió al período de 1.715 años mencionado en la “Tabla Mural del Mundo” publicada en 1995. Esta tabla da ocho fechas posibles para el diluvio de los días de Noé, cada una procediendo de una fuente diferente. El año que se indica como de origen hebreo fue el año 2.288 a.C.

Si restamos 1.715 años de la fecha del diluvio (2.288 a.C.), llegamos al año 4.404 a.C., que es la fecha en que Adán y Eva fueron expulsados del huerto. Más tarde descubrí un número similar en la historia de la cultura azteca. Los aztecas describen el primer período de la creación como habiendo durado 1.716 años.

Al añadir otros 3 ½ ciclos ó 1.715 años después del diluvio de 2.288 a.C., llegué a la fecha aproximada de la profecía de Daniel sobre los reinos futuros del mundo, basados en el sueño de Nabucodonosor de una estatua de metal. Al interpretar el sueño del rey Daniel predijo que en el mundo se desarrollarían cuatro civilizaciones principales. Habría otra que vendría luego, y que sería el quinto reino.

Estos dos períodos de 1.715 años captaron mi atención de inmediato. Me pregunté: “¿Cuál es la significación de esta simetría cronológica?”

Daniel, Juan, y otros profetas tanto en el Antiguo y Nuevo Testamentos, a menudo usan la frase “tiempo, tiempos, y medio tiempo” (Véase Daniel 12:7, por ejemplo). Al compararlo con las referencias paralelas de “cuarenta y dos meses” y de “1.260 días,” los eruditos concuerdan que “tiempo” aquí equivale a un año profético de 360 días, pero no puede hallar ninguna relación entre 1.715 y 1.260. Entonces recordé cómo un reloj de cuclillo usa diferente sistemas de piñones para marcar el paso del tiempo.

Tabla de 7000 Nos de Historia Humana

La frase “tiempo, tiempos y medio tiempo” pudiera alternativamente indicar tres y medio (1 + 2 + 0,5 = 3,5) ciclos o cualquiera que sea la unidad de medida que se está usando. Al mirar el resumen bíblico de la historia de la humanidad, yo había hecho experimentos con varias combinaciones de números que se usan en la Biblia. Por ejemplo, un “tiempo” bíblico pudiera indicar un período de 490 años si se utiliza el sistema hebreo del calendario de sietes ( 7 x 70 = 490). Esto funcionó. Al multiplicar 490 por 3,5 veces nos da exactamente 1.715.

Este descubrimiento me llevó a preparar los primeros ciclos de 490 años de mi Tabla de Siete Mil Años de Historia Humana . Notará estos dos engranajes de 1.715 años en la primera mitad de la tabla. 4068 - 588 a.C., que es 7 x 490 x 1,0145 = 3480 años solares.

A ellos les siguen:

Toda narración de la historia escrita se escribió con una “perspectiva del tiempo presente.” Mira a los eventos del pasado desde una posición futura en una línea de tiempo relativa a ese punto. Lo mismo es cierto hoy; en donde termina la historia bíblica empieza la profecía bíblica. Ambas se entrecruzan con los eventos de la vida real en esta dimensión dálet. Parte de lo que fue profecía en los días de Daniel hoy es historia, pero es historia que exige el reconocimiento de la veracidad y autoridad del Nuevo Testamento como Escritura, una verdadera revelación del Dios de Israel. Uno debe aceptar que la profecía de 70 semanas de Daniel identificó la aparición de Jesús como el Mesías esperado de Israel en el tiempo señalado. En otras palabras la profecía de Daniel se ha cumplido en parte, y el resto de la profecía todavía se halla en el futuro.

Para resumir las páginas previas, la Tabla de Siete Mil Años de Historia Humana consiste de doce ciclos de 490 años cada uno, a partir del 4018 a.C. hasta 1968 d.C., de acuerdo al principio de proporción 7:5 de la Piedra de Roseta. Inserté un engranaje especial de 70 años a partir de 588 a.C. (cuando fue destruido el primer templo) hasta 518 a.C. También añadí un engranaje de 50 años empezando en 1968 (el año completo de la liberación de Jerusalén de manos de los gentiles) que termina en el 2018. En ambos casos estos engranajes sirven para marcar las transiciones en cómo Dios obra con Israel y la humanidad. Más adelante explicaré más en cuanto a estos engranajes transicionales. Por ahora, note que estos dos períodos adicionales de tiempo: uno de setenta (70) años y otro de cincuenta (50) años se deben conformar a la proporción de 7:5 de la Piedra de Roseta. Ellos también llegaron a ser engranajes dentro del Reloj Mundial de Cuclillo (Véase el capítulo 10 de ¿Se Acerca la Gran Tribulación?).

Cuando sumamos estos ciclos tenemos un total de 6068 años solares, que son 6000 años bíblicos (6000 x 1,0145 = 6068) desde el principio de Adán y Eva hasta la destrucción de la segunda civilización el 21 de diciembre del 2015 d.C. Esta fecha completa nuestra edad presente zayin y la llegada de la edad jet de la gran tribulación. La edad Tet venidera o milenio son un engranaje de mil años solares de paz futura en la tierra. Estas tres edades suman siete mil (7.000) años bíblicos o 7068 años solares que abarcan las eras de la dimensión dálet de existencia humana en la tierra, desde 4068 a.C. a 3018 d.C. El número siete mil (7.000) es otro engranaje dentro del Reloj Mundial de Cuclillo.

La Tabla de Siete Mil Años de Historia Humana muestra estos dos sistemas cronológicos de engranajes. La columna a la izquierda muestra el uso bíblico de años bíblicos de la dimensión jeh, y la columna a la derecha muestra el uso de años solares de la dimensión dálet. Ambas cuentan hacia atrás desde un punto final común del año 3018 d.C. Note también que el último piñón milenial es idéntico para ambas: tal como las dimensiones dálet (4) y jeh (5) están ambas presentes en la edad tet (9; 4 + 5 = 9).

Hay una diferencia no resuelta en cuanto al punto de arranque de estos dos sistemas debido a las consecuencias del diluvio. Más adelante en este capítulo explico cómo proveen independientemente la misma fecha del fin del año 3018 d.C., al trabajar desde los puntos medios de sus respectivos conjuntos de cálculos.

Algunos eruditos bíblicos han calculado que Adán y Eva fueron creados en el 4004 a.C. Mi Tabla de Siete Mil Años de Historia Humana señala la fecha de la creación de Adán en 4068 a.C. La diferencia entre esas dos fechas es de sesenta y cuatro (64) años. Como descubriremos más adelante, el engranaje de 64 años y el número 64 aparecerán con frecuencia. En el 12º Período de la gran tribulación hay un ciclo de 64 días que se usa para la determinación de los eventos que tienen lugar durante la Mini-tribulación (Véase el Capítulo 4). Es de esperar que estos engranajes y ciclos que reaparecen inspiren confianza en los que leen estas páginas.

Dentro de los siete mil años de historia humana encontramos 14 estaciones ferroviarias que marcan sucesos cómicos significativos porque conectan la dimensión dálet con la dimensión jeh. El centro es 518 a.C., que se ubica 3550 años después del 4068 a.C. y 2450 años antes del 3018 d.C. El capítulo 10 de ¿Se Acerca la Gran Tribulación? sobre el Reloj Mundial de Cuclillo explica esto con más detalle.

El primer conjunto de engranajes empieza en 4068 a.C. Cada ciclo son 490 años. Usted verá que hay 7 ciclos x 490 años = 3430 años por un factor de conversión de 1,0145 años solares = 3480 años para llegar a la estación del 588 a.C., que es la fecha de la destrucción del primer tiempo. Ese tristemente famoso suceso lo recuerdan todos los judíos.

Salomón había construido el más hermoso templo que jamás había habido. Fue una de las grandes maravillas arquitectónicas de la antigüedad, pero también es un marcador importante del tiempo. Al ser destruido el templo la gloria shequiná de Dios de Israel volvió al cielo. La ciudad de Jerusalén fue destruida, y siglos de riqueza acumulada de artefactos de oro y utensilios sagrados fueron saqueados. La mayoría de los judíos fueron llevados al exilio en Babilonia, o huyeron al exilio para escapar de los babilónicos.

El período judío de exilio oficialmente duró por 70 años. Los persas les dieron a los judíos exiliados permiso para volver a Jerusalén y a la tierra prometida de Israel, pero no todos lo hicieron. Añadiendo estos 70 años al 588 a.C. nos lleva al mismo centro de la historia humana: 518 a.C.

Luego añadí otro engranaje de 64 años al 518 a.C. para llegar al 454 a.C., cuando la historia registra que se permitió que otro grupo de exiliados volvieran bajo Esdras y Nehemías para reconstruir las murallas de Jerusalén. Este acontecimiento provee el punto de arranque desde el cual el contar las 69 semanas de años profetizadas por Daniel (69 x 7 = 483 años) “hasta el Mesías Príncipe.”

Añadiendo otros 483 años al 454 a.C. nos lleva al principio del ministerio público de Jesús en el año 29 d.C. Juan el Bautista declaró a Jesucristo en ese año. Los Evangelios registran una media semana de 3 ½ años que pasan hasta la Pascua del 33 d.C., cuando Jesús crucificado y resucitó de los muertos después de tres días en la tumba.

Al observar la historia notamos un patrón matemático que salta de una fecha marcadora a otra tal como engranajes que engranan. Observando estas relaciones de engranajes entre sí podemos predecir cuándo saldrá el pajarito de la gran tribulación. Captemos ahora algo de cómo estos engranajes proféticos funcionan y veamos cómo se los puede usar apropiadamente para identificar la fecha de la gran tribulación según la planeó Dios desde el principio de los tiempos.

Ciclos y Engranajes: Doce Engranajes

En la Tabla de Siete Mil Años de Historia Humana descubrí doce engranajes especiales. Siete de estos engranajes pertenecen al sistema basado en siete, y cinco de ellos pertenecen al sistema basado en cinco. El entender las relaciones entre estos engranajes dentro del Reloj Mundial de Cuclillo revelará las fechas de la gran tribulación.

Doce Engranajes

Estos engranajes aparecen varias veces en la Tabla de Siete Mil Años de Historia Humana. Recuerde el primer paso de una prueba: antes de que podamos aceptar algo como un hecho, debe haber por lo menos dos “testigos” provistos por versículos bíblicos que lo corroboran. Tres testigos, (3 = guímel, que indica aprobación divina) hacen más fuerte el caso.

En la prueba que sigue encontramos por lo menos tres engranajes de cada clase. Engranajes que se alinean apropiadamente darán la fecha de la futura gran tribulación. Estos engranajes se superponen en concepto. Dentro de un reloj puede haber varios engranajes idénticos, dentro de un sistema cerrado. También debemos recordar que dentro de cualquier reloj hay en realidad dos relojes: uno para el minutero y otro para el horero. Estos dos relojes internos se engranan mediante los engranajes de transferencia.

Ciclos y Engranajes: Tres Engranajes de 50 Años

  1. El primer engranaje de cincuenta (50) años es visible sólo cuando ajustamos a nuestro calendario los ciclos hebreos. Este ciclo en la Tabla de Siete Mil Años de Historia Humana consiste de 490 años hebreos. Siete ciclos de 490 años resultan en 3430 años. Cuando multiplicamos 3420 por el factor de conversión de 1,0145 para convertir en nuestro el tiempo hebreo, tenemos un resultado de 3.480 años, que nos da una diferencia de cincuenta (50) años (3480 – 3430 = 50). Cuando convertimos 4018 a.C. (año hebreo del comienzo de la historia de la humanidad) a nuestro calendario llegamos al 4068 a.C.; una diferencia de cincuenta (50) años.
  2. El segundo engranaje de cincuenta (50) años, o jubileo, se describe en Levítico, capítulo 25 y 27. Una referencia histórica tuvo lugar en tiempo de Josué, cuando Israel entró en la Tierra Prometida. Este engranaje de cincuenta (50) años es bastante bien conocido:

Y contarás siete semanas de años, siete veces siete años, de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a serte cuarenta y nueve años. Entonces harás tocar fuertemente la trompeta en el mes séptimo a los diez días del mes; el día de la expiación haréis tocar la trompeta por toda vuestra tierra (Levítico 25:8-9).

El festival del jubileo se debía celebrar cada cincuenta años:

Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia. El año cincuenta os será jubileo; no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos, porque es jubileo; santo será a vosotros; el producto de la tierra comeréis.

En este año de jubileo volveréis cada uno a vuestra posesión. Y cuando vendiereis algo a vuestro prójimo, o comprareis de mano de vuestro prójimo, no engañe ninguno a su hermano. Conforme al número de los años después del jubileo comprarás de tu prójimo; conforme al número de los años de los frutos te venderá él a ti. Cuanto mayor fuere el número de los años, aumentarás el precio, y cuanto menor fuere el número, disminuirás el precio; porque según el número de las cosechas te venderá él. Y no engañe ninguno a su prójimo, sino temed a vuestro Dios; porque yo soy Jehová vuestro Dios.

Ejecutad, pues, mis estatutos y guardad mis ordenanzas, y ponedlos por obra, y habitaréis en la tierra seguros; y la tierra dará su fruto, y comeréis hasta saciaros, y habitaréis en ella con seguridad (Levítico 25:10-19).

  1. Ahora estamos viviendo cerca del fin del tercer engranaje de cincuenta (50) años. Cuando los israelíes asumieron el control de Jerusalén en 1967, el reloj profético empezó a marcar el tiempo para un nuevo ciclo empezando en 1968. En la Tabla de Siete Mil Años de Historia Humana al presente estamos experimentando este engranaje transicional de “jubileo,” que durará de 1968 hasta el 2018. Los siete años de la gran tribulación tendrán lugar durante este engranaje que provee la intersección entre el análisis basado en cinco y el basado en siete de la profecía de las setenta semanas de Daniel, y que se cubre más adelante en este capítulo. Cincuenta años después, en el 2018, después de miles de años de descuido, se celebrará de nuevo el jubileo.

Tal como Dios le dio a su pueblo oportunidades adicionales para arrepentirse durante el interludio de setenta (70) años desde 588 a.C. a 518 a.C., él está dándonos de nuevo tiempo para volver a rendirle verdadera duración en espíritu y en verdadera obediencia a sus leyes. Esta vez, no obstante, el tiempo de la gracia durará sólo 50 años, lo cual otra vez se conforma a la proporción de 7:5 de la Piedra de Roseta.

Ciclos y Engranajes: Tres Engranajes de 64 Años

  1. El primer engranaje de sesenta y cuatro (64) años también estaba escondido, siendo la diferencia calculada entre 4068 a.C. a 4004 a.C. Cubre la experiencia de Adán y Eva en el huerto libres del pecado. Cuando el pecado entró en la dimensión basada en cinco, ese período terminó y el hombre fue forzado a vivir en la dimensión basada en siete, dálet, de este mundo y en este tiempo.

    El número sesenta y cuatro (64) se puede expresar como 8 x 8. Ocho, en el Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo está representado por jet. Un significado de jet es “cercado,” y eso describe la experiencia del hombre en el huerto. Un segundo significado de jet es “un nuevo comienzo.” Esto dirige nuestro punto de vista al futuro de la humanidad, que tiene esperanza porque el plan de Dios incluye la reconciliación de los hijos de Adán y Eva. Los ocho miembros de la familia de Noé fueron encerrados en el arca y librados para llegar a ser el nuevo comienzo de la segunda civilización después de diluvio. Los dos ochos en el sesenta y cuatro (8 x 8 = 64) son en sí mismos dos testigos que reafirman la importancia del número sesenta y cuatro.
  2. El segundo engranaje de sesenta y cuatro (64) años llega a ser segundo testigo y aparece entre 518 y 454 a.C., que es la fecha del comienzo de la profecía de Daniel de 483 años (69 semanas). La semana sesenta y nueve de la profecía testifica de un Mesías, al que “se le quitó la vida,” para permitir el plan de Dios de reconciliación para todos los que creen y obedecen.
  3. El tercer engranaje de 64 años empezó en 1948, cuando Israel llegó a ser estado independiente bajo los auspicios de las Naciones Unidas. Este engranaje terminará en el 2012. Este engranaje conecta los dos rieles de la vía férrea: el evangelio cristiano y la Torá judía; y en mis investigaciones, también con los calendarios azteca y chino.

Este último engranaje será extremadamente doloroso para los creyentes, pero puede proveer la oportunidad para que algunos preparen una manera de escapar para los de Israel que escuchen el plan de Dios. Si los israelíes prestan atención a estas profecías, aumentarán su posibilidad de sobrevivir a otro holocausto. Podría ayudarles a prepararse para los próximos tres años, el tiempo que se llama “de angustia de Jacob” (2012-2015); del cual sólo una tercera parte sobrevivirá.

¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado (Jeremías 30:7).

Durante este caótico tiempo de tribulación el régimen democrático de Israel probablemente cambiará a un gobierno militar provisional de emergencia para contrarrestar la ocupación de las fuerzas militares de la OTAN comandadas por el Anticristo. Al principio estas tropas habrán sido recibidas con los brazos abiertos como aliados de acuerdo al tratado que Israel habrá firmado con la Unión Europea y las Naciones Unidas.

Vendrá en respuesta a un repentino ataque de parte del Rey del Sur (Egipto) en conjunción con un estallido de violencia de parte de las fuerzas militares radicales musulmanas (Daniel 11:40). Las potencias musulmanas intentarán una operación de limpieza étnica contra toda la nación judía, empezando con los colonos establecidos en la Margen Occidental. Con este colapso obvio del acuerdo de paz hecho tres años antes, la OTAN interviene, al parecer a favor de Israel. Con su ocupación de la nación judía la OTAN aplastará a la chusma musulmana y a cualquier fuerza árabe armada, y al mismo tiempo neutralizará la Fuerza de Defensa de Israel (Daniel 11:45).

Al presente Israel es la única nación democrática en medio de las dictaduras musulmanas y pseudo democracias de esa región. Es más, bien puede ser la única verdadera democracia que quede en el mundo durante la primera parte de la gran tribulación; pero con la invasión de la OTAN el gobierno independiente de Israel se derrumbará y probablemente será reemplazado por una administración títere. Un resto de pueblo judío y de la Fuerza de Defensa de Israel habrá huido a los desiertos montañosos al este, escapado del control del Anticristo (Mateo 24:15-22).

Apocalipsis nos dice por qué necesitan huir. Miguel, el más poderoso arcángel y supremo comandante del ejército celestial, pronto expulsará del cielo a Satanás y todas sus huestes. El dragón caído de inmediato descargará su cólera contra los descendientes de Israel y los santos fieles del Dios verdadero. Miguel también descenderá del cielo para defender al remanente de Israel y a los que constan en el Libro de la Vida (Apocalipsis 12:6-17; Daniel 12:1).

La Biblia predice que estos eventos tendrán lugar cerda del fin de la mini‑tribulación, cuando dos tercios de la población de Israel morirán. Pero Dios en su misericordia le prometió a Abraham que un remanente de Israel sobrevivirá a estos últimos horrores y llegará a ser una gran nación. En contraste los enemigos de Israel serán eliminados totalmente de la tierra durante el derramamiento de la ira de Dios sobre las naciones.

Ciclos y Engranajes: Tres Engranajes de 70 Años

  1. El primer engranaje de setenta (70) años va desde el 588 al 518 a.C., y representa históricamente el cautiverio babilónico del pueblo judío. Dios les dio a sus hijos ese tiempo especial para volver a adorar al Señor, y una última oportunidad de obedecer sus leyes y reestablecer los oráculos de Dios. La historia registra que ellos lo hicieron así.
  2. El segundo engranaje de setenta (70) años fue del 1 a.C. al 70 d.C., año en el que fue destruido el segundo templo. Puesto que la destrucción del primer templo ocurrió en el 9 del mes hebreo de av, en 588 a.C., y el segundo templo fue destruido en el mismo día del mismo mes en el año 70 d.C., predigo que el tercer templo será destruido el 9 de av del 2015.
  3. El tercer engranaje representa los setenta (70) años entre 1948, cuando una resolución de las Naciones Unidas le concedió calidad de estado a la nación de Israel, y el 2018, cuando empezará la edad de mil años de paz en la tierra. El número setenta (70) está asociado con ayin, que quiere decir “restauración de Israel” o “una divina expresión de la suma total de este mundo.”

En el capítulo 7 explicaré más sobre la proporción de engranajes de 7:5 de la Piedra de Roseta. Los engranajes de setenta (70) y cincuenta (50) años hacen posible la superposición de las profecías sobre los sucesos históricos. El engranaje de 70 años se relaciona con el exilio de los israelitas de Jerusalén y de su propia tierra. El engranaje de 50 años tiene que ver con la reunión de la nación de nuevo en Jerusalén después de casi dos mil años de exilio en lo que se conoce como la diáspora. Descubriremos más engranajes superpuestos conforme avanzamos.

Ciclos y Engranajes: Tres Engranajes de 1715 Años

El último engranaje de 1715 años juega un papel vital para determinar la fecha de la tribulación. Se necesitan dos engranajes a fin de formar una unidad de siete (7) ciclos de 490 años. Daniel habló de tiempo, tiempos y medio tiempo. Puesto que un “tiempo” en este caso es 490 años, tres y medio tiempos suman 1715 años, que es el tamaño de este engranaje. Duplicamos este engranaje para obtener el valor de siete (7) ciclos que suman 3430 años.

Así, el primero de estos engranajes de 1715 años va desde el 4018 al 2303 a.C., y el segundo engranaje va desde el 2305 al 588 a.C. El tercer engranaje es especial. Conecta la caída de Adán lleva después de las experiencias en el huerto, y el diluvio del tiempo de Noé en el 2088 a.C. Este engranaje también queda verificado como segundo testigo por el calendario azteca tolteca (1716 años). Añaden un año más porque cuentan desde el tiempo después de diluvio, que duró un año.

1967, Año Pivote

Jerusalén quedó libre del gobierno gentil en 1967. Esto ocurrió 2555 años después del 588 a.C., cuando los judíos fueron dispersados de Jerusalén y el primer templo fue destruido. En 1967 el pueblo judío eligió a un alcalde judío por primera vez, estableciendo un gobierno judío en Jerusalén, y finalmente poniendo término a la ocupación gentil de la sección antigua de la ciudad, que incluye el sitio de los antiguos templos de Dios. La profecía siempre va conectada a Jerusalén, porque fue (y será de nuevo) la residencia del Dios Altísimo, Todopoderoso. En Ezequiel 43:6 el Dios de Israel anunció que su morada estaría siempre en Jerusalén.

y me dijo: Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde posaré las plantas de mis pies, en el cual habitaré entre los hijos de Israel para siempre (Ezequiel 43:7).

El año de 1967 es especialmente significativo. Los que viven en regiones tropicales a menudo duermen en hamacas. Para sostener confortablemente el peso de una persona, la hamaca requiere dos ganchos separados apropiadamente. De modo similar, hay dos estacas principales en los siete mil años de historia de la humanidad que permiten el alineamiento y superproyección de las tablas de tiempo proféticas con la cronología histórica. La primera es el 2288 a.C., que marca el fin de la primera civilización por el diluvio del tiempo de Noé. La segunda es 1967 cuando Jerusalén volvió a su dueño legítimo terminando cientos de años de control de gobiernos gentiles. Entre esos dos clavos cuelgan todos los demás sucesos para que puedan alinearse y superponerse con los días de ayuno y festivales judíos.

El número 2555 revela un mensaje oculto. El número más alto en el Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo es 400 (tau). Así que 2555 tiene que ser dividido y se podría expresar como:

(100 x 25) = 2500

---(5 x 11) = 55

El número 100 representa a alef, DiosPadre Creador, en el tercer nivel.

25 = “perdón de pecados.”

05 = “gracia,” o “el otro lado.”

11 = “juicio,” o la gran tribulación venidera.

Expresado en el Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo:

2555 = 100 • 25 • 5 • 11

El número cien (100) indica que el Creador (DiosPadre) del universo la ha perdonado a Israel por su pecado (25) y les ha concedido su gracia (5). El tiempo de purificación tendrá lugar durante la gran tribulación (11 – número del juicio). Expresado en letras hebreas:

2555 = alef (100) • kaf (20) • jeh (5) • yod (10) • Alef (1).

El Dios Todopoderoso, el DiosPadre (Alef), propone la redención (kaf) de Israel y le da su gracia garantizada del otro lado (jeh) y transformará a Israel a un nivel más alto (yod) por el Mesías y Redentor (1 = Jesucristo, el Alfa y Omega) en su Segunda Venida.

Dios está en ambos extremos de la fórmula, que resuena hacia atrás a su pacto con Abraham registrado en Génesis 15, en el cual el Eterno fue a la vez ejecutante y garante. Es más, a Jesucristo se le describe tanto como el Autor y Perfeccionador de nuestra fe (Hebreos 12:2). Nada impedirá que Dios cumpla su plan de restaurar su reino en la tierra, empezando con Israel y Jerusalén.

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios (Hebreos 12:2).

Una Perspectiva Diferente de Daniel 9:24

En mis libros describo la gran tribulación desde diferentes perspectivas para que se puedan entender apropiadamente las muchas superposiciones o alineamientos de los patrones cronológicos. El material es en cierto sentido repetitivo, pero es así debido a que cada unidad o elemento independiente dice una historia completa en sí mismo, que a su vez se correlaciona con otras historias, principios, o conceptos que proveen prueba que confirma una correlación o conclusión particular que se está considerando.

En las páginas que siguen describiré cómo he podido fechar el principio de la gran tribulación al descubrir el punto del fin de la edad tet de la dimensión dálet, que es cuando Dios creará los nuevos cielos y la nueva tierra, la edad de yod (10 en el Reloj Mundial de Cuclillo). Cómo en casi todos los métodos exitosos de investigación, tuve que trabajar de lo conocido a lo desconocido.

Al tratar de fechar la gran tribulación también tuve que cartografiar el plan de Dios de 7000 años para la humanidad. Extrapolé al principio de la creación y al fin del universo según lo conocemos nosotros desde el punto medio de la historia humana, la destrucción del primer templo de Israel. He resumido los resultados en dos tablas: la Tabla de Siete Años de la Gran Tribulación y la Tabla de Dios de Siete Mil Años de Historia Humana.

En mis dos libros he identificado, comparado, y contrastado muchos ejemplos específicos de antiguas profecías hebreas, leyes, conceptos alfanuméricos, festivales, ayunos, y calendario con religiones, filosofías, y calendarios extranjeros. Mi conclusión es que la información externa se ajusta al plan de Dios según se revela en la Biblia (el gran huevo).

También he cubierto la historia de la humanidad en la dimensión dálet (en este mundo y en este tiempo) con sus sucesivas edades históricas y proféticas a las que nos referimos como las edades zayin, jet y tet. Después de dálet sigue la dimensión jeh (el otro lado) según se simboliza por la letra hebrea yod, que representa un nivel más alto (10) de existencia. Lo simbolicé en mi Reloj Mundial de Cuclillo encima del diamante, desde donde se extiende hacia arriba hacia Dios, representado por Alfa en el símbolo del sol.

Permítame ilustrar lo que la dimensión jeh significa para el marco mental hebreo. Me gusta comparar este concepto bíblico del cielo y la tierra a un espejo (Santiago 1:22-25). Todo el que se para frente a un espejo sabe el propósito de ese objeto porque al mirar en ese espejo nos vemos nosotros mismos como se nos pudiera ver desde el otro lado.

La única manera en que puedo verme la nariz y las orejas es usando esta maravillosa invención. El espejo es una herramienta con la cual podemos ver cosas detrás de nosotros o a un lado, pero los objetos reales no están en realidad en el espejo; allí están sólo sus imágenes. Los espejos son bidimensionales: meramente reflejan los objetos tridimensionales que están ante ellos. Las imágenes reflejadas tienen forma y existencia, pero no son realidad y pueden estar distorsionadas.

La realidad tridimensional gobierna el reflejo bidimensional. Si algo se mueve en el lado real, entonces el reflejo en el espejo también se mueve. El marco mental hebreo llama jeh (el otro lado, el cielo) a la realidad dominante, tridimensional. La imagen del espejo es dálet, nuestra existencia bidimensional aquí la tierra.

El libro de Apocalipsis y la profecía funcionan en amplio grado de la misma manera. Por eso es que tenemos tanta dificultad para comprenderlas. Nosotros sólo podemos percibir la plena realidad como imágenes difusas, bidimensionales, de espejo. Tratamos de aplicar el conocimiento colectivo de la humanidad para interpretar lo que está en el otro lado, pero sólo personas que han estado del otro lado pueden verdaderamente decirnos cuál es la auténtica realidad al compararla y contrastarla con nuestra realidad dálet bidimensional del tiempo material. Jesús vino de Dios, de modo que él puede hablarnos acerca de jeh, el otro lado, y lo hizo con parábolas.

En tanto que el pasado y el futuro representan dos dimensiones diferentes, el “presente” existe sólo en nuestras mentes. Lo que llamamos pasado es tiempo congelado, mientras que el futuro todavía está por formarse. En el momento de la muerte estas dos dimensiones aparecen en su contundente realidad y entonces quedan fijas. Lo que queda es un recuerdo. Los recuerdos poseen principio y fin, como la vida que principia con un nacimiento y termina en la muerte. Sólo la persona que ha estado del otro lado puede decirnos cuál es esa realidad. Mientras vivimos en la dimensión dálet, nuestros recuerdos quedan almacenados en algo así como un disco de computador: nuestras almas.

La Biblia registra relatos de personas que participaron en el otro lado, y cada uno de nosotros tiene que decidir si podemos confiar en lo que esos relatos nos dicen. Jesucristo vino del otro lado, como se revela en los cuatro Evangelios. Sus doce discípulos y muchos cientos de otros le oyeron enseñar tanto antes como después de su resurrección.

Dos Testigos del Otro Lado

Hubieron otros pocos seres humanos mortales que visitaron la dimensión jeh del cielo y que regresaron para decirnos lo que vieron. De nuevo vemos la proporción 7:5 en funcionamiento. Entendí a los Dos Testigos que vivían en Jerusalén (Apocalipsis 11:3) representando a Israel en la dimensión dálet. Hay otros dos testigos que representan la dimensión jeh: los apóstoles Juan y Pablo. Con Jesús como el Testigo Eterno encarnado estos cuatro testigos mortales cumplen la regla de 1 + 4 = 5.

El apóstol Juan escribió el libro de Apocalipsis, que es el último libro de la Biblia. En su libro Juan constantemente llama la atención a la dimensión celestial, y la contrasta con lo que sucedió en la dimensión dálet de la tierra. Revela la aplicación profética de las leyes de “causa y efecto”: una causa en los cielos resulta en un efecto específico en la tierra.

Simplemente el aplicar este principio de lentes de “causa y efecto” al libro de Apocalipsis hará más comprensible cualquier pasaje confuso. Y si usamos la superposición del Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo el asunto resulta mucho mejor. Sería divertido arreglar los capítulos de Apocalipsis bajo estas pautas, pero eso ya sería otro libro. (Léase de nuevo la “Introducción Esencial” en este libro). En el libro de Juan del Apocalipsis de Jesucristo hay muchos ejemplos del uso de los números 4, 7, y 12. Mi descubrimiento de la Piedra de Roseta de la proporción 7:5 aparece en todo Apocalipsis.

Siempre que hallo una lista de doce puedo fácilmente identificar los siete (7) eventos que pertenecen a la perspectiva del aquí y ahora o de la tierra; y al mismo tiempo descubrir las restantes cinco (5) que se relacionan o se los ve desde el cielo. Los conceptos que comunica el Sistema Numérico del Alfabeto Hebreo nos ayudan a poner algún orden en los eventos futuros revelados en las páginas de Apocalipsis.

Sin la ayuda de esto no podría haber catalogado el orden propio de las muchas plagas y eventos mencionados en ese libro. Su presentación no está en orden. Puesto que los varios sellos, trompetas, y copas están mezclados desde la perspectiva cronológica de la tierra, la mayoría de eruditos han acabado con el análisis errado de lo que tendrá lugar, a pesar de sus mejores esfuerzos por hacerlo acertadamente.

Luego también tenemos al apóstol Pablo, que también fue llevado al “tercer cielo” por un tiempo, y que también recibió extensa enseñanza directamente del Cristo resucitado durante sus tres años en Arabia. Pablo les escribió a los primeros creyentes muchas cartas exponiendo lo que había aprendido en cuanto los misterios del plan de Dios para Israel y el mundo, y que revelan muchos hechos acerca de la dimensión jeh. Tenemos que entender cómo diferenciar entre nuestra perspectiva terrenal y la perspectiva de Dios a fin de hallar la cronología del plan divino para la humanidad en la tierra, lo cual incluye el fechar apropiadamente la gran tribulación.

En su mayoría los profetas tuvieron que escribir sus visiones espirituales y encuentros con ángeles desde la perspectiva de estar en el lado dálet, con sus pies sobre la tierra, estando sólidamente “en este mundo en este tiempo.” Entre estos dos grupos encontraremos algunas diferencias de lo que vieron porque algunas de ellas les son reveladas desde fuentes celestiales (jeh; perspectiva de la eternidad) y otras reflejan la perspectiva de la dimensión terrenal (dálet) del tiempo y del espacio. Resolver esas desigualdades es esencial para llegar a fechas confiables para los eventos que tendrán lugar en la tierra.

Nuevamente, es como ver en un espejo el reflejo de la realidad. Es preciso interpretar los reflejos. Sabemos que un reflejo no es la cosa real, porque sólo representa lo que está frente al espejo. Cuando los ojos miran al espejo, el cerebro compara el objeto que está en el espejo que tiene delante con información acumulada previamente. Este es el único proceso mediante el cual podemos posiblemente reconocer un objeto familiar que viene de, o está conectado con, “el otro lado” que es el objeto primario. Por eso es que uso la palabra “superposición” muchas veces en mis libros: conlleva la idea de algo que es similar y que se puede comparar como un evento histórico en la historia.

Es imposible que seres humanos falibles interpreten eventos futuros de la profecía simplemente mirando el reflejo que está en el espejo de la dimensión dálet. Necesitamos herramientas adicionales para obtener la información confiable necesaria para comparar las imágenes, a fin de poder entender apropiadamente lo que estamos leyendo o lo que la Biblia enseña. El estudio de la profecía requiere un claro concepto del plan de Dios para el universo y por qué estamos aquí en este planeta. Con un poco de educación para pensar en forma lógica, estoy convencido de que la persona promedio puede aplicar algo de disciplina para poner los extraños eventos del Apocalipsis en un orden y contexto racionalmente comprehensivo.

La Superposición del Templo como Marcador del Tiempo

Dios nos da un espejo para que podamos examinar con mayor precisión todo el panorama de la dimensión dálet. El tabernáculo de Israel en el desierto y el templo de Jerusalén representan el reflejo en la dimensión dálet de la realidad jeh del cielo (Éxodo 25:9, 40; Hechos 7:44; Hebreos 8:2, 5). Jesús también fue como una ventana al cielo, puesto que su vida en la tierra la vivió como imagen expresa del Padre.

El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder (Hebreos 1:3).

Así como Dios de la dimensión jeh residía en el templo en forma de la gloria shequiná, así residía en Jesús, Dios encarnado, que se refirió a su cuerpo como siendo un templo (Juan 2:19-21). De aquí que al cuerpo de creyentes también se le describe en la Biblia como el templo de Dios (1 Pedro 2:4-5; 1 Corintios 3:9-17).

Así que el templo es el reflejo en la tierra de la realidad celestial, y es por esto que eventos importantes respecto a la historia del templo, tales como su construcción o destrucción, son puntos esenciales de referencia para la construcción de la cronología profética. Lo que le suceda al templo revela el propósito de Dios desde la dimensión jeh. Los engranajes y ciclos cronológicos derivados de la historia del templo proveen las herramientas necesarias para entender las fechas de la gran tribulación en el lado de la dimensión dálet

Ninguna biblioteca del mundo tiene un libro equivalente a la Biblia. El Antiguo y Nuevo Testamentos relatan la historia de la humanidad desde la perspectiva jeh. En lo que yo llamo la analogía de la vía férrea, el judaísmo y el cristianismo son rieles paralelos de acero conectados por miles de durmientes de madera. La Torá hebrea y los Evangelios cristianos fueron inspirados por el mismo Dios desde el otro lado, la dimensión jeh. Dios es el inventor de todo en el universo, y mediante su palabra comunica su plan para la humanidad, uno por uno. Pero para entenderlo bien, uno necesita estudiar ambos rieles.

He dividido la Tabla de Siete Mil Años de Historia Humana en catorce estaciones de ferrocarril. Estas “estaciones de ferrocarril” también proveen puntos de alineación que se usan cuando comparamos los diferentes “huevos bíblicos” (los 7000 años de historia humana, los 7 años de la gran tribulación, y los más de tres años y medio de mini-tribulación, etc.), al superponer sus respectivas tablas. Las vías férreas de todo el mundo debe funcionar según el reloj, de otra manera los trenes se estrellarían uno contra otro, o el sistema no operaría eficientemente. No queremos llegar a la estación de ferrocarril y que se nos diga: “Lo lamentamos, pero el tren partirá en algún momento en el futuro”; o “nadie sabe el tiempo.” Respuestas indefinidas no inspiran confianza cuando dependemos del ferrocarril para nuestro transporte.

Para conseguir apreciar los ciclos del tiempo de la gran tribulación tenemos que mirar a los engranajes dentro del reloj, porque el reloj y todas las 14 estaciones de la vía férrea trabajan juntos en forma sincronizada. Entender las relaciones del tiempo entre las estaciones nos permite predecir con precisión cuándo llegará el tren a una estación en particular. El examen de los itinerarios de todas las estaciones nos provee la información en cuanto a cuándo el tren va a llegar al túnel (la gran tribulación) y cuándo llegará a la estación final al otro lado.

La lectura correcta de un itinerario de un ferrocarril no le hace a nadie profeta, sino simplemente un viajero informado. El plan de Dios para la humanidad ha sido revelado en muchos retazos, por medio de muchas personas, a través de miles de años. Desde este lado hemos visto sólo pedazos y retazos esparcidos oscuramente por entre la niebla de la historia humana. Mientras el cuadro entero es claro desde el otro lado, sólo llegará a ser perfectamente claro para nosotros cuando el ferrocarril haya finalmente llegado a la última estación.

 

" The Wall Chart of the World,” Barnes and Noble Books, Studio Editions Ltd. (London, England: Princess House, 1995).

Max Toth, Pyramid Prophecies (Rochester, VT: Destiny Books, Inner Traditions Intl. Ltd., 1988).

 

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Enlaces del capítulo en:
El Misterio del 17 de Tamuz
Una INTRODUCCIÓN Esencial:
La REVELACIÓN de Jesucristo escrita por el Apóstol Juan y re-ordenada por
el SISTEMA NUMÉRICO DEL ALFABETO HEBREO
Prefacio - ¿Por Qué Dos Libros Separados?


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